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Resumen

La justificación es el acto judicial por el cual Dios, sobre la base de la obra de Cristo y solo por la fe, declara justo al pecador que cree — no lo hace justo de manera gradual (eso es la santificación), sino que declara, de una sola vez y para siempre, que su condición legal delante de Dios ha cambiado. El Catecismo Mayor de Westminster la define como “un acto de la libre gracia de Dios hacia los pecadores, por el cual perdona todos sus pecados, acepta y considera sus personas como justas ante Sus ojos, no por nada obrado en ellos o hecho por ellos, sino solo por la perfecta obediencia y satisfacción completa de Cristo… imputada a ellos y recibida por la fe sola” (P. 70).

Es esencial que la justicia que el creyente recibe no es propia, sino imputada: la justicia perfecta de Cristo se le atribuye legalmente, del mismo modo en que el pecado de él fue atribuido a Cristo en la cruz (2 Co. 5:21). Por eso la Confesión Belga insiste en que la justificación es “sin ningún mérito nuestro” (Art. 22) y los Treinta y Nueve Artículos la llaman “una doctrina saludable y muy llena de consuelo” (A. 11) — precisamente porque no depende de la inestable obediencia del creyente, sino de la obediencia ya consumada de Cristo. La fe que justifica no es en sí misma la base del perdón, sino el instrumento vacío con el que el pecador recibe a Cristo y Su justicia (Catecismo Mayor, P. 72).

La justificación se distingue de otros beneficios que llegan junto con ella en el orden lógico de la salvación (ver Ordo Salutis): no es la Unión con Cristo misma (es una de sus consecuencias legales), no es la santificación (que es progresiva, no instantánea), y no es la adopción (aunque ambas ocurren “en ese mismo instante”, como señala el ensayo del vault sobre el ordo salutis).

Bases bíblicas

  • Romanos 3:23-26 — “son justificados gratuitamente por Su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús”.
  • Romanos 5:1 — “habiendo sido, pues, justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”.
  • Gálatas 2:16 — “el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe en Cristo Jesús”.
  • 2 Corintios 5:21 — “al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que nosotros fuéramos hechos justicia de Dios en Él”; el fundamento de la imputación doble.
  • Tito 3:7 — “justificados por Su gracia, seamos hechos herederos conforme a la esperanza de la vida eterna”.

Recursos del vault

Confesiones y catecismos

Serie devocional — Portavoz de la gracia

Notas, discipulado y convicciones