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Resumen

El nuevo pacto es el pacto que Dios prometió por medio de Jeremías y selló con la sangre de Cristo, por el cual escribe Su ley en el corazón del creyente (no solo sobre tablas de piedra), perdona completamente su pecado y garantiza que todo Su pueblo lo conocerá — de niño a anciano, sin necesidad de que unos enseñen a otros a “conocer al Señor” como algo externo. Cristo mismo lo inauguró en la última cena: “esta copa es el nuevo pacto en Mi sangre” (Lc. 22:20).

El Catecismo Mayor de Westminster explica que el pacto de gracia, aunque es sustancialmente el mismo en todas las edades, es “administrado de manera diferente” bajo el Nuevo Testamento que bajo el Antiguo: ya no con la ley ceremonial, tipos y sacrificios que apuntaban hacia adelante, sino con la predicación de la Palabra y la administración de los sacramentos del bautismo y la Cena del Señor, “con más plenitud, evidencia y eficacia espiritual, a todas las naciones” (P. 35). Hebreos lo llama un pacto “mejor… establecido sobre mejores promesas” (Heb. 8:6) precisamente porque su Mediador es Cristo mismo, cuyo sacrificio, a diferencia de los sacrificios repetidos del antiguo pacto, “quita los pecados” de una vez para siempre (Heb. 10:4-14).

A diferencia del pacto de obras hecho con Adán, y del carácter provisional de las administraciones anteriores del pacto de gracia, el nuevo pacto no depende de la obediencia del pueblo para mantenerse vigente: Dios mismo garantiza su cumplimiento, poniendo Su Espíritu dentro de Su pueblo para que “camine en Sus estatutos” (Ez. 36:26-27) — la promesa de un corazón nuevo que hace posible, por fin, la obediencia genuina que la ley siempre exigió pero nunca pudo producir por sí misma.

Bases bíblicas

  • Jeremías 31:31-34 — la promesa original del nuevo pacto: “pondré Mi ley dentro de ellos, y sobre su corazón la escribiré… perdonaré su iniquidad y no me acordaré más de su pecado”.
  • Lucas 22:20 — “esta copa que se derrama por ustedes es el nuevo pacto en Mi sangre”.
  • Hebreos 8:6-13 — Cristo, mediador de un pacto mejor, que hace “anticuado” al primero.
  • Hebreos 9:15 — “por eso Él es el mediador de un nuevo pacto, para que… los que han sido llamados reciban la promesa de la herencia eterna”.
  • 2 Corintios 3:6 — Dios “nos hizo suficientes como ministros de un nuevo pacto, no de la letra, sino del Espíritu; porque la letra mata, mas el Espíritu vivifica”.

Recursos del vault

Confesiones y catecismos

Serie devocional — Portavoz de la gracia

Sermones