Hebrews 8
← Hebrews 7 | Hebrews | Hebrews 9 →
Hebreos 8 (Nueva Biblia de las Américas)
Jesús, Sumo Sacerdote del santuario celestial
Chapter 8
1
Ahora bien, el punto principal de lo que se ha dicho es este: tenemos tal Sumo Sacerdote, que se ha sentado a la diestra del trono de la Majestad en los cielos,
2
como ministro del santuario y del tabernáculo verdadero, que el Señor erigió, no el hombre.
3
Porque todo sumo sacerdote está constituido para presentar ofrendas y sacrificios, por lo cual es necesario que este Sumo Sacerdote también tenga algo que ofrecer.
4
Así que si Él estuviera sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley;
5
los cuales sirven a lo que es copia y sombra de las cosas celestiales, tal como Moisés fue advertido por Dios cuando estaba a punto de erigir el tabernáculo. Pues, dice Él: «Haz todas las cosas conforme al modelo que te fue mostrado en el monte».
6
Pero ahora Jesús ha obtenido un ministerio tanto mejor, por cuanto Él es también el mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas.
7
Pues si aquel primer pacto hubiera sido sin defecto, no se hubiera buscado lugar para el segundo.
8
Porque reprochándolos, Él dice:
«Miren que vienen días, dice el Señor,
En que estableceré un nuevo pacto
Con la casa de Israel y con la casa de Judá;
9
No como el pacto que hice con sus padres
El día que los tomé de la mano
Para sacarlos de la tierra de Egipto;
Porque no permanecieron en Mi pacto,
Y Yo me desentendí de ellos, dice el Señor.
10
»Porque este es el pacto que Yo haré con la casa de Israel
Después de aquellos días, dice el Señor:
Pondré Mis leyes en la mente de ellos,
Y las escribiré sobre sus corazones.
Yo seré su Dios,
Y ellos serán Mi pueblo.
11
Y ninguno de ellos enseñará a su conciudadano
Ni ninguno a su hermano, diciendo: “Conoce al Señor”,
Porque todos me conocerán,
Desde el menor hasta el mayor de ellos.
12
Pues tendré misericordia de sus iniquidades,
Y nunca más me acordaré de sus pecados».
13
Cuando Dios dijo: «Un nuevo pacto», hizo anticuado al primero; y lo que se hace anticuado y envejece, está próximo a desaparecer.