Afirmamos la doctrina de la doble imputación, que nuestro pecado se le imputa a Jesucristo y su justicia se nos imputa a nosotros por la fe.1

Negamos que el pecado sea pasado por alto sin juicio. Negamos que la obediencia activa de Jesucristo no nos sea imputada.

Footnotes

  1. «Al que no cometió ningún pecado, por nosotros Dios lo hizo pecado, para que en él nosotros fuéramos hechos justicia de Dios» (2 Co. 5:21). Ver también Mt. 5:20; Ro. 3:21–22; 4:11; 5:18; 1 Co. 1:30; 2 Co. 9:9; Ef. 6:14; Fil. 1:11; 3:9; Heb. 12:23. ↩