La misericordia y el amor inclinan el corazón hacia las prioridades de Cristo. En un mundo lleno de gracia, las tentaciones no se van y las reglas no cambian, pero los deseos sí. La gracia de Dios cambia nuestros deseos.
Comentario
Y es ahí donde se encuentra el poder para crecer en Santificación. El Espíritu Santo hace que nuestros corazones se inclinen a Amor a Dios, ante el inmenso despliegue de su Gracia, y que nuestros Deseos cedan ante su poder.
Bryan Chappel, Gracia Sin Límites, (Abrir en Kindle)