Amor a Dios
Definición
El amor puro a Dios (lat. amor purus, fr. amour désintéressé) es el amor al Creador por lo que Él es en sí mismo, sin mezcla de interés propio: no por sus dones, no por evitar el castigo, no por la recompensa futura, sino por la infinita excelencia y hermosura de su ser. Es el ideal de la espiritualidad cristiana clásica, expresado paradigmáticamente por Hermano Lorenzo, Agustín («nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti»), y Bernardo de Claraval. El mayor mandamiento — «amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón» — apunta a esta realidad.
Características bíblicas
- Se distingue del amor instrumental que busca a Dios por lo que da
- No excluye recibir dones de Dios, sino que no los convierte en motivo del amor
- Hermano Lorenzo: amó a Dios sin preguntar si sería salvo o condenado
- El amor puro soporta la sequedad espiritual sin abandonar a Dios
- Es infundido por el Espíritu Santo (Rom 5:5 — «el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones»)
- Se expresa en obediencia, adoración, contentamiento y deleite en la voluntad de Dios
Pasajes clave
- Mat 22 — El primer y gran mandamiento: amar a Dios con todo el ser
- Juan 21 — Pedro ante la pregunta triple: «¿Me amas?»
- Rom 5 — El amor de Dios derramado en nuestros corazones por el Espíritu
- 1 Juan 4 — «Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero»
- Sal 73 — «A quién tengo yo en los cielos sino a Ti? Y fuera de Ti nada deseo»
- Fil 3 — Pablo considera todo como basura por la excelencia del conocimiento de Cristo