
Resumen
El gran mandamiento es la respuesta de Jesús a la pregunta sobre cuál es el mandamiento más importante de la ley: amar a Dios con todo el corazón, alma, mente y fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo (Mt. 22:37-40; cf. Dt. 6:5 y Lv. 19:18). Jesús declara que de estos dos mandamientos “dependen toda la ley y los profetas” (Mt. 22:40): no son un mandamiento más entre otros, sino el resumen y la raíz de todo el Decálogo — las primeras cuatro palabras expresan el Amor a Dios, las últimas seis el Amor al prójimo. Una nota de lectura del vault cita a Juan Calvino sobre esta brevedad: si no retenemos “una lección tan breve y corta, y tan fácil” es porque “tapamos nuestras orejas voluntariamente para no escuchar lo que él nos dice”.
El gran mandamiento no abroga la Ley ni la reduce a sentimiento: el amor verdadero se expresa en obediencia concreta a los mandamientos, y por eso sigue siendo el marco bajo el cual se entienden tanto el amor a Dios como el amor al prójimo.
Bases bíblicas
- Mateo 22:37-40 — el texto clásico: amar a Dios y al prójimo, de los cuales depende toda la ley y los profetas.
- Deuteronomio 6:5 — el Shemá: amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón.
- Levítico 19:18 — amarás a tu prójimo como a ti mismo.
- Romanos 13:8-10 — el que ama ha cumplido la ley.
Recursos del vault
Notas y reflexiones
- Calvino sobre la simpleza de los dos grandes mandamientos — Calvino sobre la brevedad y suficiencia del gran mandamiento.
Temas relacionados
- Amor a Dios y Amor al prójimo — las dos mitades del gran mandamiento, desarrolladas cada una en su propia nota.
- Decálogo — el gran mandamiento como resumen de las dos tablas.