
Resumen
La muerte de Cristo es el punto más bajo de Su humillación y, a la vez, el centro de Su obra redentora: en la cruz, el Hijo de Dios cargó la culpa de Su pueblo y sufrió en su lugar el castigo que el pecado merecía. Heidelberg dedica varias preguntas seguidas a explicar por qué fue necesario que Cristo sufriera la muerte (P. 37-40): porque con Su padecimiento, como único sacrificio propiciatorio, Él redime nuestro cuerpo y alma de la condenación eterna, y nos alcanza la gracia de Dios, la justicia y la vida eterna; y porque la justicia y la verdad de Dios exigían que el pecado del hombre fuera pagado con la muerte, y de ninguna otra manera. El Catecismo Mayor de Westminster describe esta humillación en la muerte como haber sido “traicionado por Judas, negado por Pedro, atacado y rechazado por el mundo, atormentado en cuerpo y alma… y sufriendo la muerte de cruz” (P. 49) — un sufrimiento tanto físico como espiritual, culminando en el abandono del Padre.
Que Cristo muriera crucificado (y no de otra manera) tiene importancia: Heidelberg recuerda, citando Gálatas 3:13, que la muerte en la cruz era la maldita ante Dios, así que Cristo cargó sobre sí la maldición que a nosotros nos correspondía (P. 39). Y que fuera sepultado (P. 41) confirma que realmente murió. La Confesión Belga resume el fruto de esta satisfacción: Cristo, nuestro único Sumo Sacerdote, se ofreció “una sola vez en la cruz” y ese sacrificio es “suficiente para expiar los pecados del género humano” (Art. 21) — no necesita repetirse, a diferencia de los sacrificios del Antiguo Testamento.
Bases bíblicas
- Isaías 53:5-6 — “Él fue traspasado por nuestras transgresiones… el castigo de nuestra paz cayó sobre Él”.
- 1 Corintios 15:3-4 — “Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras… y fue sepultado”.
- Romanos 5:8 — “Dios demuestra Su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”.
- Filipenses 2:8 — “se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”.
- Gálatas 3:13 — “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho maldición por nosotros”.
Recursos del vault
Confesiones y catecismos
- Heidelberg, P. 37 — Qué entiendes cuando dices “padeció”
- Heidelberg, P. 40 — Por qué fue necesario que Cristo sufriera la muerte
- Heidelberg, P. 39 — Importancia de que fuera crucificado
- Heidelberg, P. 43 — Otro beneficio del sacrificio y la muerte de Cristo
- Catecismo Mayor de Westminster, P. 49 — Cómo se humilló Cristo en Su muerte
- Catecismo menor de Westminster, P. 27 — En qué consistió la humillación de Cristo
- Confesión Belga, Art. 21 — La satisfacción de Cristo, nuestro único Sumo Sacerdote, por nosotros
Serie devocional — Portavoz de la gracia
- La pasión de Cristo
- Nuestro Sustituto sufriente
- La sangre expiatoria de Cristo
- Crucifixión, resurrección y sustitución
Sermones
- Una nueva relación con el pecado y su transcripción — trabaja Isaías 53 y la propiciación de Cristo como sustituto.
- El día de la expiación