
Artículo 2
Sin embargo, puesto que nosotros mismos no podemos ofrecer satisfacción ni librarnos de la ira de Dios, por Su inmensa misericordia Dios nos ha dado a Su Hijo unigénito como Mediador, el cual, a fin de satisfacer por nosotros, fue hecho pecado y maldición en la cruz por nosotros o en lugar nuestro.