Cada vez que Cristo llama está llamando a la muerte. Ya sea si tenemos que dejar el hogar y de trabajar, como lo hicieron los primeros discípulos para seguirlo, o si como Lutero, tenemos que dejar el monasterio para entrar al mundo, hay una muerte que nos espera en el momento del llamado: la muerte de Jesús: la muerte al viejo hombre… Y ya que ninguno de nosotros somos capaces de desear nuestra propia muerte, es necesario que Jesucristo nos dé su Palabra, y esa Palabra, ese llamado, sea nuestra muerte al tiempo que sea nuestra vida.
Nota
Y, como lo mencionó Bonhoeffer, Cristo nos hace ese llamamiento en base a su propia muerte… El discípulo responde a la Gracia de Dios revelada en el amor de Cristo. Como dijo Bonhoeffer en Niegate a ti mismo (Bonhoeffer), El discípulo ahora fija su mirada solo en Cristo, ya no esta conciente de nada más.
Datos bibliograficos
autor:: Dietrich Bonhoeffer libro:: Discipulado de Dietrich Bonhoeffer Pagina o posicion: Abrir en Kindle