Notas


Resaltado

La forma en que sufrimos debe poner a Cristo en el centro del escenario. Nuestra decepción y nuestro temor le pertenecen al Redentor. El es el dueño de nuestro dolor físico y espiritual. A Él pertenecen esas agobiantes experiencias pasadas. A Él pertenece nuestro rechazo y soledad. Él es dueño de nuestras expectativas frustradas y sueños rotos. Todo esto le pertenece a Él para Su propósito. Cuando nos sentimos con ganas de morir, Él nos llama a una muerte mayor. Él nos llama a morir a nuestro sufrimiento, para que vivamos para Él. - Paul Tripp


Nota



Datos bibliograficos