Pero, hablando positivamente, el tener al menos una pizca del corazón de Dios provee energía espontánea y motiva al pastor a continuar con sus responsabilidades. Al amar a sus ovejas, él anhela ayudarlas a entender la Palabra de Dios la cual incrementa la fe, santifica, guía, consuela y transforma la vida. Por tanto, estudia arduamente para preparar sus sermones y los entrega con una porción de sinceridad y pasión.
Ted Christman
Querido Timoteo