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Resumen

La gloria de Cristo es la manifestación visible de Su majestad divina. En la encarnación esa gloria está velada bajo la carne, aunque no oculta del todo: “el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos Su gloria, gloria como del unigénito del Padre” (Jn. 1:14). En la exaltación — resurrección, ascensión y sesión a la diestra del Padre— esa gloria queda manifiesta sin velo. Heidelberg lo describe como un beneficio directo para la iglesia: Cristo, nuestra Cabeza, nos ha llevado consigo al cielo como “miembros de Su cuerpo” y por Su Espíritu nos atrae a buscar las cosas de arriba, no las de la tierra (P. 51). El Catecismo Mayor de Westminster detalla la exaltación en tres pasos: la resurrección (P. 52), la ascensión al cielo (P. 53) y el sentarse a la diestra de Dios (P. 54) — gloria que Cristo recibió como recompensa de Su humillación, no a pesar de ella.

Precisamente por eso la gloria y la humillación de Cristo no se oponen sino que se entrelazan: la serie devocional “La gloria de Cristo” (Chapel Library / Portavoz de la gracia) dedica un folleto entero a “la humillación de Cristo” como el camino mismo hacia Su gloria, junto a folletos sobre Su persona, Su belleza y Su amor. Contemplar esta gloria —no solo conocerla— es, según esa misma serie, el propósito declarado de varios de esos títulos (“Viendo la gloria de Cristo”, “Contemplando la gloria de Cristo”).

Bases bíblicas

  • Juan 1:14 — “vimos Su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad”.
  • Juan 17:5 — Cristo pide al Padre ser glorificado “con la gloria que tenía contigo antes de que el mundo fuera”.
  • 2 Corintios 3:18 — los creyentes, contemplando a cara descubierta la gloria del Señor, son transformados “de gloria en gloria”.
  • 2 Corintios 4:6 — “el conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Cristo”.
  • Hebreos 1:3 — Cristo, “el resplandor de Su gloria y la expresión exacta de Su naturaleza”.
  • Filipenses 2:9-11 — Dios lo exaltó para que, en Su nombre, se doble toda rodilla.

Recursos del vault

Confesiones y catecismos

Serie devocional — Portavoz de la gracia