banner

Resumen

La gloria de Dios es, en un sentido, Su “honor” o “reputación excelente”; en otro, “el resplandor creado que rodea la revelación de Dios de sí mismo” (Grudem). El Catecismo Mayor de Westminster abre preguntando cuál es el fin principal y más noble del hombre, y responde: “glorificar a Dios… y gozar de Él para siempre” (P. 1) — la gloria de Dios no es solo un atributo que se contempla, sino el fin para el cual fue hecho todo lo demás. La propia Declaración de Fe de las Iglesias Gracia Soberana lo confiesa en los mismos términos: “Desde toda la eternidad, Dios soberanamente ordenó todo lo que existe y todo lo que ocurre en su creación, con el fin de mostrar la plenitud de su gloria.” Esta gloria no es un trofeo estático que Dios exhibe con indiferencia: Él mismo es celoso de ella (Éx. 34:14; ver Celo de Dios), y la redención del pecador existe, en última instancia, “para alabanza de la gloria de Su gracia” (Ef. 1:6).

Bases bíblicas

  • Éxodo 33:18-19 — Moisés pide ver la gloria de Dios; Dios responde proclamando Su nombre y Su bondad.
  • Isaías 6:3 — “Santo, Santo, Santo… toda la tierra está llena de Su gloria”.
  • Salmo 19:1 — “los cielos cuentan la gloria de Dios”.
  • Juan 1:14 — “vimos Su gloria, gloria como del unigénito del Padre”; la gloria invisible de Dios se hizo visible en Cristo.
  • 2 Corintios 3:18 — contemplamos “la gloria del Señor” y somos transformados “de gloria en gloria” (citado también en el catecismo de Gracia Soberana, a propósito de la regeneración).
  • 1 Corintios 10:31 — “hagan todo para la gloria de Dios”.

Recursos del vault

Confesiones y catecismos

Notas y reflexiones

Sermones

  • Cautivados por su gloria (Los atributos de Dios) — serie completa sobre los atributos de Dios, predicada en Gracia Soberana Orizaba (abril-julio 2023).
  • Cautivados por Su gloria — primer sermón de la serie (Sal. 97): “el peso infinito de quién es Dios, Su celo por Su propia gloria, y cómo fuimos creados… para contemplarla y deleitarnos en ella para siempre”.