Si nuestro liderazgo se centra en experiencias musicales, cosecharemos un deseo por mejores sonidos, progresiones armónicas más sensacionales y arreglos más creativos. Si sembramos sensaciones inmediatas, cosecharemos reuniones gobernadas por la búsqueda de grandes emociones. Si dirigimos de tal forma que nosotros somos el centro de atención, cosecharemos una reunión centrada en el hombre, halagos vacíos y comparaciones pecaminosas. Por otro lado, si sembramos para la gloria de Dios en Cristo, cosecharemos el fruto de personas en temor ante la majestad y la
bondad de Dios. Pero, para hacer eso debemos pintar fielmente una imagen cautivadora, fascinante y bíblica del Salvador.
Nuestra Adoración importa