
En primer lugar en que, por Su Espíritu Santo, Él derrama gracias celestiales sobre nosotros, Sus miembros; también, en que, con Su poder, Él nos defiende y preserva de todos los enemigos.

En primer lugar en que, por Su Espíritu Santo, Él derrama gracias celestiales sobre nosotros, Sus miembros; también, en que, con Su poder, Él nos defiende y preserva de todos los enemigos.