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Resumen

La Biblia es la Palabra de Dios escrita: inspirada por el Espíritu Santo por medio de autores humanos, autoritativa sobre toda la vida y la fe, suficiente para todo lo que necesitamos saber para la salvación y para agradar a Dios, y clara en lo esencial para quien la lee con fe y dependencia del Espíritu. La Confesión de Fe de Westminster la llama “la regla suprema por la cual todas las controversias de religión han de decidirse… y en cuyo juicio debemos descansar” (CFW I), y el Catecismo Mayor resume su contenido: enseña principalmente “qué debe el hombre creer acerca de Dios, y qué deber Dios requiere del hombre” (P. 5).

El catecismo de Gracia Soberana Orizaba lo confirma con las mismas palabras: “la Biblia revela con claridad todo lo que necesitamos para conocer a Dios, experimentar Su salvación y vivir una vida que le agrade a Él” — la doctrina reformada de la suficiencia de las Escrituras. La Confesión Belga distingue con cuidado los libros canónicos de los apócrifos (Art. 4-6), y el Catecismo Mayor explica que sabemos que las Escrituras son Palabra de Dios no primordialmente por argumentos externos, sino por “el testimonio y obra interior del Espíritu Santo, dando testimonio por y con la Palabra en nuestros corazones” (P. 4).

Bases bíblicas

  • 2 Timoteo 3:16-17 — “toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar… a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra”.
  • 2 Pedro 1:20-21 — “ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada… hombres inspirados por el Espíritu Santo hablaron de parte de Dios”.
  • Salmo 19:7-11 — la perfección, confiabilidad y dulzura de la ley del Señor.
  • Hebreos 4:12 — “la palabra de Dios es viva y eficaz… y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”.
  • Juan 17:17 — “santifícalos en la verdad; Tu palabra es verdad”.

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