
Resumen
El Padre ha designado a Cristo —el mismo que murió y resucitó— como juez de vivos y muertos: “no juzga el Padre a nadie, sino que todo el juicio se lo ha confiado al Hijo” (Jn. 5:22), y Pablo predicó en Atenas que Dios “ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por medio de un varón a quien ha designado, dando fe a todos al levantarlo de entre los muertos” (Hch. 17:31). Que el juez sea precisamente el Cordero que murió por los pecadores no es una ironía sino el centro del consuelo cristiano: Heidelberg pregunta explícitamente qué consuelo da que Cristo “ha de venir a juzgar a vivos y muertos”, y responde que el mismo que ya se presentó por el creyente ante el tribunal de Dios y quitó de él toda maldición, es quien ha de venir como Juez desde el cielo (P. 52).
El Catecismo de Gracia Soberana describe el día final en términos sencillos: los muertos resucitarán, sus almas se reunirán con sus cuerpos, y “todas las personas comparecerán delante de Cristo, quien es el juez de todos” (P. 75) — con destinos opuestos para los que confiaron en Cristo y los que no (P. 76-77). Este oficio judicial de Cristo se entiende tradicionalmente como el ejercicio final de Su oficio real (ver Los Oficios de Cristo): el Rey que ahora gobierna y defiende a Su pueblo es el mismo que al final someterá y juzgará a todos Sus enemigos.
Bases bíblicas
- Hechos 17:31 — Dios “ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por medio de un varón a quien ha designado”.
- Juan 5:22, 27 — el Padre ha confiado todo el juicio al Hijo, “porque es el Hijo del Hombre”.
- 2 Corintios 5:10 — “todos nosotros debemos comparecer ante el tribunal de Cristo”.
- Mateo 25:31-46 — el Hijo del Hombre, sentado en Su trono de gloria, separando las ovejas de los cabritos.
- 2 Timoteo 4:1 — Cristo Jesús, “quien ha de juzgar a los vivos y a los muertos”.
- Apocalipsis 20:11-15 — la visión del gran trono blanco.
Recursos del vault
Confesiones y catecismos
- Catecismo de Gracia Soberana — P. 75-77, sobre el regreso de Cristo y el juicio.
- Heidelberg, P. 52 — qué consuelo da que Cristo ha de venir a juzgar a vivos y muertos
- Confesión Belga, Art. 37 — el juicio final
- Confesión bautista de 1689, Cap. 32 — del juicio final
- Catecismo Mayor de Westminster, P. 56
- Catecismo Mayor de Westminster, P. 89
- Catecismo Mayor de Westminster, P. 90
- Catecismo de Keach, P. 43