
Resumen
El infierno es el lugar y estado de castigo eterno y consciente que Dios, en Su justicia, reserva para quienes mueren sin Cristo — la manifestación final y perpetua de Su justa ira contra el pecado no perdonado. No es una metáfora de la simple aniquilación ni un estado temporal de purificación: es, en las propias palabras de la confesión de fe de esta iglesia, “un eterno castigo consciente de acuerdo a sus pecados” (Catecismo de Gracia Soberana, P. 76).
Esa misma confesión describe el estado intermedio del incrédulo: al morir, su alma “parte de su cuerpo para residir en el Hades, experimentando el tormento mientras espera el juicio final en el día postrero” (P. 73) — es decir, el infierno final (el “lago de fuego” de Apocalipsis 20) todavía no ha comenzado plenamente; lo que el incrédulo experimenta hoy, al morir, es un anticipo consciente de castigo en espera del juicio. El Catecismo Mayor de Westminster describe el castigo de los réprobos en el mundo venidero como ser “arrojados al infierno” para sufrir “los tormentos más inexpresables del alma y el cuerpo, con todo el poder demoniaco, en el fuego eterno, siempre ardiendo” (P. 29), separados para siempre “de la benéfica presencia de Dios” (P. 89).
El infierno no es incompatible con el amor de Dios: es la contraparte necesaria de Su santidad y justicia — un Dios que tomara a la ligera el pecado dejaría de ser santo. Precisamente por eso la doctrina del infierno no debería producir indiferencia ni cinismo, sino urgencia: es la razón por la que la cruz de Cristo es una noticia verdaderamente buena — Él llevó sobre sí, en la cruz, el castigo que el pecador merecía, para que todo el que cree no perezca (Jn. 3:16).
Bases bíblicas
- Mateo 25:41,46 — “apártense de Mí, malditos, al fuego eterno… e irán éstos al castigo eterno”.
- Apocalipsis 20:14-15 — “la Muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego… el que no se encontraba inscrito en el libro de la vida fue arrojado al lago de fuego”.
- Lucas 16:22-24 — el rico y Lázaro; tormento consciente inmediatamente después de la muerte, antes del juicio final.
- 2 Tesalonicenses 1:8-9 — “sufrirán el castigo de eterna destrucción, excluidos de la presencia del Señor”.
- Romanos 6:23 — “la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”.
Recursos del vault
La confesión de fe local
- El catecismo de Gracia Soberana — Preguntas 73 (estado intermedio del no creyente) y 76 (el infierno en el juicio final).
Confesiones y catecismos
- Catecismo Mayor de Westminster, P. 29 — Cuál será el castigo del pecado en el mundo venidero
- Catecismo Mayor de Westminster, P. 89
- Catecismo menor de Westminster, P. 84 — Qué es lo que todo pecado merece
- Heidelberg, P. 12
- CFW XXXII — Del estado del hombre después de la muerte y de la resurrección de los muertos