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Resumen

La reconciliación mira la obra de Cristo desde el ángulo de la relación rota: no la culpa que exige pago (eso es Expiación), ni la ira que exige ser satisfecha (eso es Propiciación), ni la esclavitud de la que hay que pagar rescate (eso es Redención), sino la alienación — “éramos enemigos” de Dios (Ro. 5:10) — que es restaurada a comunión y paz. La confesión Gala lo pone en el centro de su artículo sobre la obra de Cristo: “por el sacrificio perfecto que el Señor Jesús ofreció en la cruz somos reconciliados con Dios, y justificados delante de Él” (Art. 17), y la confesión bautista de Londres de 1644 la describe como un privilegio que llega junto con la justificación: “por el conocimiento de la vida que es dada por el Padre y que fue traída por la sangre de Cristo, tienen como un gran privilegio del Nuevo Pacto, paz con Dios y reconciliación. Así ellos que estaban fuera son incluidos dentro” (Art. 30).

Pablo en 2 Corintios 5 es explícito en cuanto a quién inicia el movimiento: “todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por medio de Cristo” (2 Co. 5:18) — no somos nosotros quienes nos reconciliamos con un Dios indiferente, sino Dios mismo quien, en Cristo, “no imputándoles sus pecados”, abre el camino de vuelta a la comunión y nos entrega “la palabra de la reconciliación” para que la anunciemos a otros (2 Co. 5:19-20). Antes de esto, la condición del hombre no era de simple distancia sino de hostilidad activa: Romanos 5:10 llama a los no reconciliados “enemigos”, y Efesios 2:14-16 describe la cruz derribando “la pared de división” no solo entre el hombre y Dios sino entre judíos y gentiles, “para crear en Sí mismo de los dos un nuevo hombre… reconciliando con Dios a ambos en un solo cuerpo por medio de la cruz”.

Conviene no confundir esta reconciliación objetiva y vertical (con Dios, lograda una sola vez en la cruz) con la reconciliación subjetiva y horizontal entre creyentes que trata Unidad y reconciliación — esa nota aborda el fruto práctico y continuo de la paz entre hermanos en la vida de la iglesia; esta nota trata su fundamento: la paz con Dios que Cristo compró, de la cual toda reconciliación humana genuina es un reflejo y una consecuencia (Ef. 2:14-16 conecta explícitamente ambas).

Bases bíblicas

  • 2 Corintios 5:18-21 — “todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por medio de Cristo… no imputándoles sus pecados”.
  • Romanos 5:10-11 — “si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de Su Hijo, mucho más, habiendo sido reconciliados, seremos salvos por Su vida”.
  • Colosenses 1:19-22 — “por medio de Él reconciliar todas las cosas… haciendo la paz mediante la sangre de Su cruz”.
  • Efesios 2:14-16 — Cristo derriba “la pared de división” y reconcilia con Dios en un solo cuerpo, por medio de la cruz.

Recursos del vault

Confesiones y catecismos

Notas y reflexiones

  • La redención de Cristo (John Murray) — distingue explícitamente la reconciliación (“desde la perspectiva de la alienación”) de la redención y la propiciación.
  • Unidad y reconciliación — el fruto horizontal entre creyentes de esta misma obra; ver la distinción señalada arriba.
  • Paz de Dios