Todos los creyentes, por el conocimiento de la vida que es dada por el Padre y que fue traída por la sangre de Cristo, tienen como un gran privilegio del Nuevo Pacto, paz con Dios y reconciliación. Así ellos que estaban fuera son incluidos dentro, por aquella sangre y tienen una paz que está más allá de toda comprensión. Sí, gozo en Dios por nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos percibido la propiciación.
2 Cor. 5:19; Isa. 54:10; 26:12; Efe. 2:13-14; Fil. 4:7; Rom. 5:10-11.