
Resumen
La glorificación es el último eslabón del Ordo Salutis: el paso final en el que Dios, en la segunda venida de Cristo, otorga a los creyentes cuerpos resucitados y glorificados, libres para siempre de todo efecto del pecado. Si la justificación cambia el estatus legal del creyente de una vez y para siempre, y la santificación lo va transformando de manera progresiva a lo largo de su vida, la glorificación es la consumación: la obra de Dios ya no progresiva sino completa.
El Catecismo Mayor de Westminster distingue dos momentos: la comunión en gloria que el creyente ya disfruta con Cristo inmediatamente después de la muerte, cuando su alma es “hecha perfecta en santidad” y recibida en el cielo mientras espera “la plena redención de su cuerpo” (P. 86), y la glorificación completa el día del juicio final, cuando los justos, “abiertamente reconocidos y absueltos… serán recibidos en el cielo, donde serán plenamente y para siempre libertados de todo pecado y miseria… y perfectamente santificados y glorificados en cuerpo y alma” (P. 90). Heidelberg lo resume con sencillez pastoral: por la resurrección del cuerpo, “no solo mi alma, después de esta vida, será llevada inmediatamente a Cristo su Cabeza, sino que también este mi cuerpo… será levantado por el poder de Cristo, y unido de nuevo a mi alma, y hecho semejante al cuerpo glorioso de Cristo” (P. 57).
La glorificación no es una recompensa separada de Cristo: es participar plenamente de Su propia gloria de resucitado. Por eso Pablo puede decir que Dios “transformará el cuerpo de nuestra humillación para que sea semejante al cuerpo de Su gloria” (Fil. 3:21) — el patrón de la glorificación del creyente es el propio Cristo resucitado.
Bases bíblicas
- Romanos 8:29-30 — “a los que predestinó, a ésos también llamó… y a los que justificó, a ésos también glorificó”; la glorificación como eslabón final, ya asegurado en el propósito de Dios.
- 1 Corintios 15:42-44 — “se siembra en corrupción, resucita en incorrupción… se siembra cuerpo natural, resucita cuerpo espiritual”.
- Filipenses 3:20-21 — Cristo “transformará el cuerpo de nuestra humillación para que sea semejante al cuerpo de Su gloria”.
- 1 Juan 3:2 — “sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como Él es”.
- Apocalipsis 21:4 — Dios “enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor”.
Recursos del vault
Confesiones y catecismos
- Catecismo Mayor de Westminster, P. 86 — Comunión en gloria inmediatamente después de la muerte
- Catecismo Mayor de Westminster, P. 90 — Qué se hará a los justos el día del juicio
- Catecismo menor de Westminster, P. 37
- Catecismo menor de Westminster, P. 38
- Heidelberg, P. 57 — Qué consuelo te infunde la “resurrección del cuerpo”
- El Credo de los Apóstoles — “la resurrección del cuerpo, la vida eterna”.