Afirmamos que cuando Jesucristo haya conquistado a todos sus enemigos, él entregará su reino al Padre. Afirmamos que en el cielo nuevo y la tierra nueva, Dios estará con su pueblo, y que los creyentes verán a Jesucristo cara a cara, serán hechos como Él, y gozarán de Él para siempre.1
Negamos que exista alguna otra esperanza para la humanidad o algún nombre o medio por el que pueda hallarse salvación excepto en Jesucristo solamente.
Footnotes
-
«Entonces vendrá el fin, cuando él entregue el reino al Dios y Padre, y haya puesto fin a todo dominio, autoridad y poder. Porque es necesario que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies, y el último enemigo que será destruido es la muerte. Porque Dios sujetó todas las cosas debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas quedaron sujetas a él, es evidente que esto no incluye a aquel que puso todas las cosas debajo de sus pies. Pero una vez que todas las cosas queden sujetas a él, entonces el Hijo mismo quedará sujeto al que puso todas las cosas debajo de sus pies, para que Dios sea el todo en todos» (1 Co. 15:24–28). Ver también Is. 65:17; 66:22; Fil. 2:9–11; 2 P. 3:13; 1 Jn. 3:2–3; Ap. 21:1–5; 22:1–5. ↩