
Resumen
La muerte espiritual es la separación del ser humano de la comunión con Dios, que es la vida verdadera del alma. Dios advirtió a Adán que el día que comiera del árbol moriría (Génesis 2:17), y Pablo dice a los efesios que estaban “muertos en vuestros delitos y pecados” (Efesios 2:1). La Confesión de fe de Westminster (cap. 6, art. 2) afirma que, por el pecado, nuestros primeros padres “perdieron la comunión con Dios, y por tanto quedaron muertos en el pecado”. La Confesión belga (art. 14) describe que el hombre “se separó de Dios, quien era su verdadera vida”, y que por eso se hizo responsable de la muerte corporal y espiritual. La vida que Dios da en Cristo restaura esa comunión, según Efesios 2:4-5; ver Regeneración.
Bases bíblicas
- Génesis 2:17 — la advertencia de muerte en el día de la desobediencia.
- Efesios 2:1, 4-5 — muertos en delitos y pecados; Dios nos dio vida juntamente con Cristo.
- Colosenses 2:13 — estando muertos en pecados, Dios nos dio vida juntamente con Cristo.
Recursos del vault
Confesiones y catecismos
- Confesión de fe de Westminster, cap. 6, art. 2 — “quedaron muertos en el pecado” y la pérdida de la comunión con Dios.
- Confesión belga, art. 14 — la separación de Dios, que era su verdadera vida.