
Resumen
La esclavitud del pecado describe la condición del ser humano caído: no es un simple error ocasional, sino una servidumbre de la que no puede liberarse por sus propias fuerzas. Jesús dice que “todo el que practica el pecado es esclavo del pecado” (Juan 8:34). La Confesión belga (art. 14) afirma que el hombre “no es más que un esclavo del pecado y no tiene nada de sí mismo a menos que le sea dado del cielo”. La Confesión de fe de Westminster (cap. 6, art. 4) dice que, por la corrupción original, los hombres están “completamente impedidos, incapaces y opuestos a todo bien”. La libertad viene de Cristo: Pablo escribe que fuimos libertados del pecado y hechos siervos de la justicia (Romanos 6:18), y Gálatas 5:1 afirma que Cristo nos hizo libres. Sobre el alcance de esta incapacidad, ver Depravación total; sobre la discusión de la voluntad, ver Libre albedrío.
Bases bíblicas
- Juan 8:34 — “todo el que practica el pecado es esclavo del pecado”.
- Romanos 6:16-18 — ustedes eran esclavos del pecado, pero fueron libertados.
- Gálatas 5:1 — “para la libertad nos libertó Cristo”.
- Romanos 8:7 — la mente puesta en la carne no puede someterse a la ley de Dios.
Recursos del vault
Confesiones y catecismos
- Confesión belga, art. 14 — “esclavo del pecado” y la dependencia de lo que viene del cielo.
- Confesión de fe de Westminster, cap. 6, art. 4 — impedidos, incapaces y opuestos a todo bien.