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Introducción

Lectura del pasaje

29 Si saben que Él es justo, saben también que todo el que hace justicia es nacido de Él. 1 Miren cuán gran amor nos ha otorgado el Padre: que seamos llamados hijos de Dios. Y eso somos. Por esto el mundo no nos conoce, porque no lo conoció a Él. 2 Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que habremos de ser. Pero sabemos que cuando Cristo se manifieste, seremos semejantes a Él, porque lo veremos como Él es. 3 Y todo el que tiene esta esperanza puesta en Él, se purifica, así como Él es puro.

Oración

  • Alaba al Señor por la gracia que te ha dado.
  • Pide que te use con poder para Su gloria y el bien de Su pueblo.

Contexto de la epístola

  • Llevamos siete semanas estudiando 1 Juan.

  • Nuestro Dios es un Dios de luz y de amor.

    • Es un Dios que no puede relacionarse con la maldad…
    • Y, aun así, nos amó.
    • Y nosotros somos Su pueblo.
      • Juan ya nos anticipó que nadie puede decir que no tiene pecado.
  • Dios llama a Sus hijos a tener comunión con Él.

    • ¿Cómo es que hombres pecadores pueden relacionarse con este Dios de luz?
    • Por Cristo.
      • Por medio de Su muerte, Él permite que los pecadores sean declarados justos.
  • Esa comunión está basada en tres principios.

    • Se basa en la verdad.
      • La confiabilidad de los testigos presenciales.
      • Los hijos de Dios viven en la luz.
  • Una comunión basada en la luz

    • Juan explica qué significa que Dios es luz y luego nos explica que los hijos de Dios:
      • Rechazan el pecado y han sido perdonados del pecado.
      • Ya tienen el poder de guardar sus mandamientos.
      • No aman al mundo.
      • Permanecen en la verdad.
        • Identifican la mentira del anticristo y la rechazan.
  • ¿Existe otra manera de identificar a los anticristos?

    • ¿Existe una manera de verificar mi propia relación con Dios?
    • Este pasaje que estudiaremos hoy nos dará la respuesta.

Presentación del sermón

Título: La evidencia presente de la herencia futura

Puntos principales

  1. La evidencia de la filiación presente.
  2. La evidencia de la esperanza futura.

Argumento

Argumento

Nuestra filiación presente, cuya herencia segura es la glorificación futura, se comprueba con una vida de constante purificación.

Transicion

I. La evidencia de la filiación presente

A. Reconociendo la justicia como evidencia de filiación

29 Si saben que Él es justo, saben también que todo el que hace justicia es nacido de Él.

i. Solo los hijos de Dios pueden vivir de la manera que Él exige.

¿Cuántos están de acuerdo en que Dios es justo?

¿Qué significa que Dios es justo?

La justicia de Dios quiere decir que Dios siempre actúa de acuerdo con lo que es recto. Wayne Grudem1

¿Cómo vemos la justicia de Dios?

  • Sus obras:
    • Jamás ha actuado en contra de lo que es recto.
    • Hacerlo sería negarse a sí mismo.
  • Su fidelidad:
    • Él siempre cumple sus promesas.
  • La cruz:
    • La justicia de Dios requería un pago por el pecado.
    • Dios realiza ese pago en la muerte de Cristo.
Saben también que todo el que hace justicia es nacido de Dios.

Los hijos se parecen a su Padre.

  • Lo que estoy a punto de decir es algo obvio.
  • Los hijos se parecen a sus padres.
  • Hijo de tigre…
    • Es una regla general.
    • Quienes no se parecen físicamente sacaron su carácter.
    • O caminan como su padre.
    • O tienen los mismos gustos.
  • Definiendo filiación:
    • A esto nos referimos con «filiación».
      • No es una palabra tan común, pero, para decirlo de alguna manera, la filiación es la «hijocidad».
      • Es lo que hace que un hijo sea hijo…
      • No es algo que se gana; es algo que se es.
  • Los hijos de Dios deben parecerse, de alguna manera, a su Padre.
    • Aquí Juan nos aclara:

Si Dios es justo, sus hijos son justos.

  • Ojo, no estamos diciendo que los hijos de Dios tienen que ser justos.
  • No es un requisito que nos esté imponiendo.
  • No está diciendo: «Comprueba que eres hijo haciendo justicia».
    • Es una característica de los hijos de Dios.
      • Simplemente se parecen a su Padre.
      • ¿Qué debe hacer un hijo para parecerse a su padre?
      • Nada, es algo totalmente natural.
  • Debido a que han nacido de Dios, los hijos de Dios son los únicos que pueden practicar la justicia.

¿Qué significa en términos prácticos ser justos?

  • Es muy difícil de entender en abstracto…
  • Pero Dios, sabiendo eso, nos demostró qué significa ser justo.
  • De hecho, Juan ya nos lo dijo cuando llamó a Jesucristo «el justo» (v. 2:1).
  • Si Jesucristo es justo, significa que Él, como hombre, cumplió la justicia de Dios.
    • Jesús venció la tentación.
    • Jesús obedeció activamente los mandamientos de Dios.
    • Cristo amó a Su Padre con todo el corazón, con toda la mente y con todas sus fuerzas.
    • Cristo amó tanto al prójimo que dio su vida.
  • Una persona justa es una persona que vive como Cristo vivió.

¿Cómo puedo yo vivir de esa manera?

  • Porque has nacido de Dios.

12 Pero a todos los que lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en Su nombre, 13 que no nacieron de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios.

  • Ezequiel anticipó:

26 ‘Además, les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes; quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne.

  • Aquellos que realmente hemos puesto nuestra fe en Cristo y nos hemos arrepentido de nuestros pecados:
    • Ya tenemos un nuevo corazón.
    • El Espíritu nos ha dado el poder de practicar la justicia.

ii. Necesitamos buscar esa evidencia en nuestra vida.

Recuerda la pregunta que Juan está contestando:

  • ¿Cómo puedo saber si soy hijo de Dios?

  • La respuesta es contundente:

    • Los hijos de Dios se parecen a su Padre.
    • La vida de los hijos de Dios se parece a la vida de Cristo.
  • Juan nos invita a examinar honestamente si estamos practicando la justicia, para verificar si realmente somos hijos de Dios.

Ilustración: El caso de la UNAM

  • Muchos nos enteramos del escándalo en el examen de admisión de la UNAM hace unos meses.
  • Los datos:
    • Cerca del 30 % de los aspirantes en carreras de alta demanda (como Medicina) obtuvieron un porcentaje atípico de 100 o más aciertos de 120 posibles.
    • Además, la UNAM detectó irregularidades directas en más de 3,000 exámenes.
  • La conclusión:
    • Se calcula que miles de jóvenes usaron herramientas de IA y trampas tecnológicas para presentar su examen.
  • La ilustración: el falso positivo
    • Imagina la ilusión de los tramposos cuando vieron sus calificaciones elevadas e impecables en pantalla.
    • Sin embargo, la UNAM detectó las anomalías estadístico-tecnológicas y requirió que miles de aspirantes repitieran la prueba de manera presencial.
    • Este agosto, el resultado de muchos estudiantes demostró ser una falsificación y, tarde o temprano, la realidad se reveló.
  • Conexión:
    • El problema es que no hay manera de falsificar la «filiación».
    • Dios es justo; sus hijos son justos.
    • Así que es mejor que hagamos hoy una evaluación honesta.

Una aclaración

  • Usamos el término practicar la justicia de manera intencional.
  • Pero no debemos confundirnos.
  • Mientras estemos en este cuerpo, nuestra justicia jamás podrá ser perfecta.
    • Juan ya nos anticipó que el que dice que no peca es un mentiroso.
  • Y, sin embargo, sí podemos practicar la justicia.
    • Podemos parecernos a nuestro Padre.
    • Hay hijos que no son idénticos a su padre, pero, cuando los conoces, se vuelve evidente el parecido.
    • Lo mismo ocurre con nosotros:
      • Nuestra justicia no será perfecta, pero sí evidente.
      • Y cuando fallemos, que lo haremos, tenemos un abogado para con el Padre.
      • Pero el anhelo del verdadero hijo de Dios es agradarle en todo.

iii. Debemos estar atentos a aquellos que no viven en justicia.

  • Recuerda lo que estaba pasando en la iglesia a la que Juan escribe:
    • Había falsos maestros, anticristos, que buscaban engañar.
    • Juan ya nos dio una manera de identificarlos: niegan al Hijo.
    • Pero aquí nos está dando otra: su vida no da evidencias de que sean hijos de Dios; no hay justicia.
  • Cristo lo anticipó de otra manera:

15 »Cuídense de los falsos profetas, que vienen a ustedes con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. 16 Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos?

  • No dan buenos frutos.
    • Su vida, la vida de a de veras:
      • Su carácter, su estilo de vida…
      • No es una falla o una caída, sino un comportamiento sostenido:
        • La manera en que trata a su esposa e hijos.
        • La manera en que se relaciona con el sexo opuesto.
        • Sus finanzas.
      • No dan evidencias de ser hijos de Dios.
    • No se trata de hacer una cacería de brujas.
      • Porque nunca encontrarás un pastor perfecto.
      • No se trata de que alguien falle en un punto para tacharlo de falso maestro.
      • Sino de identificar un estilo de vida cuya falta de justicia es una evidencia de que esa persona no es un hijo de Dios.

Resumen I.A

i. Una vida justa es evidencia de los hijos de Dios: una realidad que debemos examinar con honestidad en nosotros y discernir con sabiduría en los demás.

B. Dios otorgó un gran amor para hacernos sus hijos.

1 Miren cuán gran amor nos ha otorgado el Padre: que seamos llamados hijos de Dios. Y eso somos. Por esto el mundo no nos conoce, porque no lo conoció a Él.

i. Contemplemos asombrados el gran amor de Dios.

Llamado a ver
  • ¿Alguna vez has visto a un niño cuando está emocionado con algo?
    • Insiste: «Mira, mira, mira…».
    • Y no descansa hasta que finalmente lo ves.
      • ¿Por qué lo hace?
      • Porque para ese pequeño no hay nada más maravilloso en ese momento.
    • Justo eso es lo que Juan está haciendo.
      • La diferencia es que Juan no se sorprendía fácilmente.
      • Había visto a Jesús:
        • Multiplicar los panes y los peces.
        • Lo había visto caminar sobre el agua.
        • Dar vista a los ciegos.
        • Había abierto los oídos de los sordos…
        • Resucitar muertos.
        • Había visto a Jesús detener la tormenta con una palabra.
          • Y que los demonios se sujetaban a Su voz.
      • Juan no se sorprendía fácilmente…
        • Pero hay algo muchísimo más sorprendente:
        • El gran amor que Dios nos demostró.
Cuán gran amor
  • Siempre digo esto: el amor natural de los seres humanos es un amor condicional.
    • Es decir, yo te amo mientras pueda obtener algo de ti.
    • Lo he dicho muchas veces…
      • El amor natural de los seres humanos es convenenciero; no sabemos amar de otra manera.
      • Así amamos a la pareja, a los familiares, a los hijos; incluso así pretendíamos amar a Dios.
  • El amor de Dios es sorprendente porque es totalmente incondicional.
    • Muchas veces reflexionamos en que en nosotros no había nada que Dios deseara, pero esto es solo la mitad de la verdad.
    • No solo no había nada deseable en nosotros.
    • A los ojos de Dios, todos nosotros éramos despreciables y merecedores de Su ira.

8 Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

  • Siendo aún pecadores.
    • Tenemos que entender algo… el pecado no es algo neutral.
    • Dios aborrece profundamente el pecado.
    • Es una ofensa contra todo lo que Él representa.

4 Porque Tú no eres un Dios que se complace en la maldad;
El mal no mora en Ti.
5 Los que se ensalzan no estarán delante de Tus ojos;
Aborreces a todos los que hacen iniquidad.

  • Tú y yo éramos pecadores; lo que Dios tenía para nosotros era indignación…
  • Y, aun así, nos amó…

Importante:

El amor de Dios fue tan grande que entregó lo más preciado al más grande castigo para rescatar a quienes no eran dignos.

  • Esa es la clase de amor que Dios nos ha otorgado y deberíamos estar profundamente sorprendidos.

ii. La realidad de nuestra filiación

1 …Y eso somos…

  • Esto ya es realidad en aquellos que han creído en Cristo.
  • Nada puede separarnos del amor de Dios.
  • Dios jamás rechaza ni se olvida de Sus hijos.
    • No importa lo que ocurra.
    • No importa cómo te sientas.
    • Los hijos de Dios siempre serán hijos de Dios…
  • Y si Dios amó tanto a sus hijos… si su salvación resultó tan cara…
    • Entonces:
      • Puedes vivir confiado en el amor de Dios.
      • Confía en que ya les ha dado todo lo que necesitan.

32 El que no negó ni a Su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también junto con Él todas las cosas?

Resumen I.B

Nuestra condición de hijos de Dios es la expresión más gloriosa de su amor, el fundamento más firme de nuestra seguridad y la provisión más poderosa para vivir en justicia.

C. Nuestra nueva identidad como hijos de Dios genera rechazo del mundo.

…Por esto el mundo no nos conoce, porque no lo conoció a Él.

  • El mundo no nos conoce…
  • Una traducción alternativa podría ser:
    • El mundo no nos comprende, porque no lo comprendió a Él.
  • Para el mundo, el evangelio es una locura…
    • ¿Qué clase de Dios estaría dispuesto a morir por los pecadores?
  • No nos comprende a nosotros.
    • ¿Qué sentido tiene ser justos en un mundo injusto?
    • ¿Qué clase de locura motiva a alguien a no participar de la corrupción, la promiscuidad?
  • El mundo no puede comprender a los hijos de Dios que practican la justicia en un mundo injusto.
    • Y muchas veces esa incomprensión se torna rencor e incluso aborrecimiento.

Resumen I.C

El mundo no puede comprender a los hijos de Dios que practican la justicia en un mundo injusto.

Conclusión del punto I

  • Tenemos dos caras de la moneda.
  • Por un lado, vemos que:

Resumen I.A

i. Una vida justa es evidencia de los hijos de Dios: una realidad que debemos examinar con honestidad en nosotros y discernir con sabiduría en los demás.

  • Y vimos que es el amor de Dios lo que hace que los verdaderos hijos…

Resumen I.B

Nuestra condición de hijos de Dios es la expresión más gloriosa de su amor, el fundamento más firme de nuestra seguridad y la provisión más poderosa para vivir en justicia.

Idea clave punto I

El amor con que el Padre nos ha hecho sus hijos se evidencia en una vida de justicia y nos impulsa a vivir en santidad.

Transicion

II. La evidencia de la herencia futura

  • Somos hijos…
    • En el presente disfrutamos de esta condición de hijos.
    • El amor.
    • La seguridad.
    • Y la provisión.
  • Pero esa presente «condición de hijos»:
    • Tiene un desenlace futuro: una herencia…
    • Una promesa gloriosa.
  • De hecho, Juan nos presenta dos facetas de esa promesa:
    • La segunda más gloriosa que la primera.

A. Lo que hemos de ser

2 Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que habremos de ser. Pero sabemos que cuando Cristo se manifieste, seremos semejantes a Él, porque lo veremos como Él es.

¿Qué es lo que hemos de ser?
  • Seremos semejantes a Él.

51 Así que les digo un misterio: no todos dormiremos, pero todos seremos transformados. 52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la trompeta final. Pues la trompeta sonará y los muertos resucitarán incorruptibles, y nosotros seremos transformados. 53 Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. 54 Pero cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: «Devorada ha sido la muerte en victoria. 55 ¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde, oh sepulcro, tu aguijón?».

  • Algún día, este cuerpo lleno de corrupción y decadencia será transformado a la semejanza de Cristo.
  • La muerte será vencida.
¿Cuándo lo seremos?
  • Aún no se ha manifestado.
    • Si ves a un cristiano hoy en día, sin conocer la promesa de Dios, jamás podrías adivinar lo que seremos.
    • Hoy los cristianos enfrentamos todas las adversidades de vivir en un mundo caído.
    • Nuestros cuerpos se cansan, se desgastan.
    • Se enferman, padecen diabetes, hipertensión.
    • Su corazón se enferma, su hígado colapsa.
    • Sus riñones se cansan.
    • Y, en muchos casos, las células de sus cuerpos se rebelan contra ellos.
  • Aún no se ha manifestado.
    • Somos débiles… lloramos.
    • Cedemos ante la presión de vivir en este mundo.
    • Experimentamos el dolor, la frustración y la desesperación.
    • Nuestra fe se debilita…
  • Aún no se ha manifestado.
    • Pero cada sufrimiento nos acerca más a la promesa.

18 Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada.

  • Cuando Él se manifieste:
    • Cuando Cristo venga en las nubes a hacer nuevas todas las cosas.
    • Entonces seremos semejantes a Él.

20 Porque nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también ansiosamente esperamos a un Salvador, el Señor Jesucristo, 21 el cual transformará el cuerpo de nuestro estado de humillación en conformidad al cuerpo de Su gloria, por el ejercicio del poder que tiene aun para sujetar todas las cosas a Él mismo.

Resumen II.A

Aunque sufrimos el dolor y la muerte en este mundo caído, esperamos que Cristo nos haga semejantes a Él cuando venga.

B. Le veremos tal cual es

  • Y esa es la promesa más gloriosa…
  • Hermano, si te preguntara qué es lo más glorioso del cielo, ¿qué dirías?
    • ¿Serán sus calles de oro? ¿El mar de cristal? ¿El arcoíris que rodea el trono?
    • Eso no es más que baratijas…
  • El mayor tesoro del cielo es Cristo…

3 Ya no habrá más maldición. El trono de Dios y del Cordero estará allí, y Sus siervos le servirán. 4 Ellos verán Su rostro y Su nombre estará en sus frentes.

  • No hay nada más glorioso que esta promesa…
    • Esta es la causa por la cual Pablo consideraba todo como basura.

Resumen II.B

La gloria suprema de nuestra esperanza no es lo que recibiremos, sino a quién contemplaremos y disfrutaremos para siempre: Cristo mismo.

C. El fruto de la esperanza: se purifica a sí mismo

3 Y todo el que tiene esta esperanza puesta en Él, se purifica, así como Él es puro.

  • Fíjate que no se anda con rodeos.
    • No dice: «Debería purificarse».
    • Ni «puede purificarse».
    • Ni «tiene que purificarse».
  • Lo que Juan está expresando es una realidad.
    • Aquellos que tienen una esperanza clara:
      • En que serán transformados.
      • Y en que verán a Cristo.
    • No pueden vivir de otra manera.
      • Viven en este mundo «purificándose».
  • Es decir, debido a que viven en este mundo caído, luchan con el pecado.
    • Se contaminan, pero son conscientes de esa contaminación.
    • Y se purifican.

Resumen II.C

Quienes esperan ver a Cristo y ser hechos semejantes a Él, luchan contra el pecado y se purifican continuamente, conforme a la pureza de su Señor.


Idea clave punto II

Quienes esperan contemplar a Cristo y ser hechos semejantes a Él, hacen visible su esperanza en una vida de santificación.

Conclusión

Resumen

  1. La evidencia de la filiación presente
    El amor con que el Padre nos ha hecho sus hijos se evidencia en una vida de justicia y nos impulsa a vivir en santidad.
  2. La evidencia de la herencia futura
    Quienes esperan contemplar a Cristo y ser hechos semejantes a Él, hacen visible su esperanza en una vida de santificación.

Conexión con el evangelio

  • Al escuchar que la «evidencia» de nuestra filiación es practicar la justicia y purificarnos a nosotros mismos, podemos sentirnos descalificados.
  • Si la justicia es la prueba de mi filiación, ¿qué ocurre cuando fallo?
No es la justicia de la ley

21 No hago nula la gracia de Dios, porque si la justicia viene por medio de la ley, entonces Cristo murió en vano».

  • Si solo se tratara de «portarse bien», si pudiéramos ganarnos el cielo por nuestras buenas obras, la muerte de Cristo no tendría sentido.
  • Si la justicia que Dios requiere consistiera en portarnos bien, la muerte de Cristo no tendría sentido.
Antes de que podamos practicar la justicia, Cristo es nuestra justicia

Romanos 3:24

Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús.

  • La única manera de practicar la justicia es si hemos sido justificados.
  • Si nuestro estado de «condenación» ha sido cambiado por el de «justo».
Nuestra justicia es producida por Cristo

9 Y esto pido en oración: que el amor de ustedes abunde aún más y más en conocimiento verdadero y en todo discernimiento, 10 a fin de que escojan lo mejor, para que sean puros e irreprensibles para el día de Cristo; 11 llenos del fruto de justicia que es por medio de Jesucristo, para la gloria y alabanza de Dios.

  • Primero abunda el amor.
  • El amor se convierte en una vida de discernimiento, esperando la venida de Cristo.
  • Eso es lo que produce la justicia:
    • No es algo que brote de nosotros mismos, sino un fruto producido por Cristo en Sus hijos.

Conexión con el evangelio

Cristo es nuestra justicia y Él mismo la produce en nosotros.

Aplicaciones

Para el creyente

1. Descansa en el amor del Padre y vive conforme a tu identidad como hijo suyo.

  • No obedecemos para ganar el amor de Dios ni para convertirnos en sus hijos;
  • obedecemos porque, por su gracia, ya nos ha recibido como hijos en Cristo.
  • Por eso, cuando luches con el pecado, no huyas de Dios como si tuvieras que ganarte nuevamente su favor.
  • Acude a Él, confiesa tu pecado, recuerda el evangelio y busca vivir de una manera digna de tu identidad.

Aplicacion

No obedezcas para convertirte en hijo de Dios; obedece porque, por gracia, ya eres Su hijo.

2. Permanece fiel a Cristo, aunque el mundo no te comprenda ni te reconozca.

  • Si el mundo no comprende nuestra identidad como hijos de Dios, tampoco debemos sorprendernos cuando rechace los valores, las convicciones y la justicia que caracterizan a quienes pertenecen a Cristo.
  • No comprometas tu fidelidad para conseguir la aprobación de quienes no conocen al Padre.
  • Sin embargo, examina tu corazón: no confundas el rechazo por seguir a Cristo con las consecuencias de tu orgullo, tu falta de amor o tu conducta imprudente.

Aplicacion

No necesitas que el mundo te reconozca cuando el Padre ya te ha recibido como hijo.

3. Enfrenta el sufrimiento, el deterioro de tu cuerpo y la muerte con la esperanza de la gloria futura.

  • Nuestra condición presente no representa el final de nuestra historia.
  • Aunque experimentamos dolor, enfermedad, envejecimiento y muerte, esperamos el día en que Cristo aparecerá y nos hará semejantes a Él.
  • Esta esperanza no minimiza nuestro sufrimiento, pero nos permite enfrentarlo sin desesperación.
  • Nuestro cuerpo se deteriora, pero nuestra herencia permanece segura en Cristo.

Aplicacion

El deterioro de nuestro cuerpo no cancela nuestra esperanza; nos recuerda que todavía esperamos la redención plena.

4. Lucha continuamente contra el pecado, motivado por la esperanza de ver a Cristo.

  • Pregúntate qué pecados estás tolerando en lugar de combatir:
    • ¿hay resentimiento que te niegas a abandonar, impureza que alimentas en secreto, orgullo que justificas o hábitos que evitas confesar?
    • No te conformes con reconocerlos; busca mortificarlos mediante la Palabra, la oración, la confesión y la ayuda de otros creyentes.
    • No se trata de alcanzar una perfección sin pecado en esta vida, sino de perseguir una santidad cada vez mayor, confiando en la gracia de Dios y anhelando el día en que verás a Cristo tal como Él es.

Aplicacion

Quien espera ver a Cristo no se acomoda al pecado; lucha contra él para vivir conforme a la pureza de su Señor.

5. Examina tu vida con honestidad, sin confiar en tus obras ni desesperar por tus debilidades.

  • La práctica de la justicia no es el precio que pagamos para ser aceptados por Dios, sino la evidencia de que hemos nacido de Él.
  • Por eso, examina tu vida y considera si existe un cambio real en tu relación con el pecado, si creces en obediencia y si buscas la santidad.
  • Pide también a creyentes maduros que te ayuden a discernir tu condición espiritual.
    • No uses tus buenas obras como motivo de orgullo ni tus caídas como excusa para abandonar la lucha.
    • La justicia perfecta que necesitas para ser aceptado por Dios está en Cristo; la justicia que comienza a manifestarse en ti evidencia su obra transformadora.

Aplicacion

No necesitas una santidad perfecta para acudir a Cristo, pero no puedes usar la gracia de Cristo como excusa para permanecer en el pecado.

Para el inconverso

  • Si no encuentras en tu vida evidencia de una relación transformada con el pecado, no respondas intentando fabricar buenas obras para ganarte el amor de Dios.
  • Reconoce tu pecado y tu necesidad de salvación.
  • El Padre manifestó su amor al enviar a su Hijo para morir por pecadores.
  • Arrepiéntete y cree en Jesucristo: Él es la justicia que necesitas delante de Dios y el único que puede reconciliarte con el Padre y darte una nueva vida.

Aplicacion

No intentes hacerte hijo de Dios por tus obras; ven a Cristo por fe y recibe por gracia la salvación que no puedes ganar.

Llamado final

Llamado final

  • Amada iglesia, la pregunta con la que debemos salir hoy no es simplemente si creemos que somos hijos de Dios, sino si esa identidad se está haciendo visible en nuestra vida.
    • ¿Estamos aprendiendo a practicar la justicia?
    • ¿Estamos descansando en el amor del Padre aun cuando el mundo no nos comprende?
    • ¿Estamos luchando contra el pecado mientras esperamos el día en que veremos a Cristo tal como Él es?
  • No olvidemos que nuestra esperanza no descansa en la perfección de nuestra obediencia, sino en la obra perfecta de Jesucristo.
  • Él es nuestra justicia, Él nos ha reconciliado con el Padre y Él completará la obra que comenzó en nosotros.
  • Por tanto, no permitamos que nuestras caídas nos conduzcan a la desesperación ni que la gracia nos sirva de excusa para vivir en pecado.
  • Confesemos nuestras faltas, acudamos nuevamente a Cristo y sigamos adelante en la santidad a la que hemos sido llamados.

    • Si estás sufriendo, recuerda que tu condición presente no es tu destino final:
      • Cristo aparecerá y serás semejante a Él. Si el mundo te rechaza por seguirle, recuerda que el Padre ya te ha recibido como hijo suyo.
      • Y si descubres que tu vida permanece indiferente al pecado y ajena a la justicia de Dios, no te refugies en una profesión de fe vacía: arrepiéntete y cree en Jesucristo, quien murió por pecadores y resucitó para dar vida a los que confían en Él.
  • Iglesia, somos hijos de Dios por su gracia, esperamos ser semejantes a Cristo en su gloria y, por eso, hoy somos llamados a vivir en justicia y a purificarnos continuamente.

  • Vivamos, entonces, como hijos que conocen el amor de su Padre, que perseveran en medio de un mundo que no los comprende y que luchan contra el pecado con la mirada puesta en el día glorioso en que verán a su Señor cara a cara.

  • Porque quien espera ver a Cristo, no puede conformarse con seguir siendo el mismo.

Footnotes

  1. Justicia de Dios (Grudem) ↩