Esta semana en Gracia Soberana aprendimos que el amor del Padre nos ha hecho sus hijos y nos ha prometido una herencia gloriosa: ser semejantes a Cristo y verlo tal como Él es. Esta esperanza transforma nuestra vida desde hoy, llevándonos a practicar la justicia y a luchar contra el pecado.
Después de orar, lean el pasaje bíblico y conversen a partir de las siguientes preguntas.
1 Juan 2:29 - 3:3
29 Si saben que Él es justo, saben también que todo el que hace justicia es nacido de Él. 1 Miren cuán gran amor nos ha otorgado el Padre: que seamos llamados hijos de Dios. Y eso somos. Por esto el mundo no nos conoce, porque no lo conoció a Él. 2 Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que habremos de ser. Pero sabemos que cuando Cristo se manifieste, seremos semejantes a Él, porque lo veremos como Él es. 3 Y todo el que tiene esta esperanza puesta en Él, se purifica, así como Él es puro.
1. Recordemos las verdades del mensaje
- Según el pasaje ¿Cuál es la evidencia que una persona ha nacido de Dios? ¿Por qué se enfatiza que nuestras obras no son la causa de nuestra condición de Hijos, sino una evidencia de ella?
- ¿Por qué se enfatizó que no se trata de algo que los Hijos “deben hacer, sino una característica de los HIjos”
- En 1 Juan 3:1, Juan nos invita a contemplar el gran amor del Padre.
- ¿Qué nos ha concedido ese amor?
- ¿Cómo cambia esto nuestra manera de acercarnos a Dios cuando fallamos?
- ¿Cuál es nuestra esperanza para cuando Cristo se manifieste?
- ¿Cómo debe influir esta esperanza en nuestra manera de vivir?
2. Llevemos la verdad a nuestra vida
La justicia se manifiesta en una vida que refleja el carácter de Cristo. Piensa en tus relaciones familiares, tu trabajo, tus finanzas o tu trato hacia los demás.
- ¿En qué situación concreta necesitas actuar con mayor justicia esta semana?
Nota:
Piensa de manera específica.Por ejemplo, no basta con decir “mi matrimonio”, piensa en un área concreta: necesito ser paciente y resolutivo cuando mi esposa me habla de los problemas de los hijos”.
- ¿Qué harás para vivir con justicia en esa area específica?
- ¿Qué “recursos espirituales” ya tienes debido a tu condición de Hijo de Dios que te dan la capacidad de hacer lo que determinaste
Juan afirma que aquel que tiene la esperanza de ser semejante a Cristo se purifica.
- ¿Qué pecado, actitud o hábito estás tolerando en lugar de combatir?
- ¿Qué paso concreto puedes dar para enfrentarlo, dependiendo de la gracia de Dios?
- ¿Hay alguna dificultad, sufrimiento o temor al rechazo que esté poniendo a prueba tu fidelidad a Cristo?
- ¿Cómo puede la promesa de verlo y ser semejante a Él ayudarte a perseverar?
Reto de la semana
No intentes cambiar todo de una vez. Escoge una sola área en la que necesitas crecer en justicia o luchar contra el pecado.
- Mi área de crecimiento: ¿Qué necesito cambiar?
- Mi paso concreto: ¿Qué haré esta semana y cuándo?
- Mi dependencia del evangelio: ¿Qué verdad acerca del amor del Padre y la obra de Cristo necesito recordar?
- Mi apoyo: ¿Con qué hermano o hermana compartiré este compromiso para pedir oración y rendir cuentas?
Recuerda: no obedecemos para convertirnos en hijos de Dios; obedecemos porque, por gracia, ya somos sus hijos. Cristo es nuestra justicia y, por medio de su obra, produce en nosotros una vida que refleja su carácter.
Para orar
- Adoremos al Padre por el gran amor con que nos ha hecho sus hijos.
- Confesemos los pecados y las actitudes que contradicen nuestra identidad como hijos de Dios.
- Demos gracias porque nuestra esperanza no depende de nuestra perfección presente, sino de la obra de Cristo y de su promesa de hacernos semejantes a Él.
- Pidamos que el Espíritu Santo nos ayude a practicar la justicia, luchar contra el pecado y perseverar con la mirada puesta en Cristo.