banner

Introducción

En la sesión pasada repasamos que un creyente genuino abraza la autoridad que Jesús le delegó a su Iglesia, que este somete su proceso de discipulado a la misión, enseñanza, afirmación y disciplina de la Iglesia. En esta sesión complementaremos este tema mencionando que un integrante auténtico de una congregación local es aquél que hace un acuerdo de membresía con su iglesia local y para entender mejor este concepto analizaremos las siguientes premisas:

  1. La Iglesia tiene la responsabilidad de representar al Señor aquí en la tierra.
  2. Para cumplir con esta importante responsabilidad, la iglesia local, debe afirmar, discipular y cuidar a sus miembros.
  3. Para que este cuidado suceda los miembros deben someter su proceso de discipulado al cuidado de la Iglesia; es decir, debe de haber un ACUERDO FORMAL de membresía.

Analicemos más a detalle estas verdades para ver las enriquecedoras implicaciones que tienen para nuestras vidas.

La iglesia tiene la responsabilidad de representar al Señor ante las naciones de la tierra

20 Por tanto, somos embajadores de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros, en nombre de Cristo les rogamos: ¡Reconcíliense con Dios!

El apóstol Pablo enseñó que los cristianos somos embajadores de Cristo en este mundo de tinieblas, es decir, que a los hijos de Dios, se nos ha dado el privilegio y la responsabilidad de ser los representantes de Cristo aquí en la tierra. Los cristianos somos los voceros de Jesús en este mundo y representando a Jesús o “en nombre de Cristo”, le rogamos al mundo que se reconcilie con Dios.

Esta verdad nos lleva a otra imagen de la Iglesia que nos seguirá ayudando a complementar nuestro entendimiento de ella y nos seguirá ilustrando cómo debe ser nuestra participación en la misma.

Si los cristianos somos embajadores de Cristo, la Iglesia local es como una embajada del Señor aquí en la tierra1, embajada cuya función es representar la gloria de Dios en este mundo de tinieblas.

Una de las funciones principales de la Iglesia, es representar la imagen y la gloria del único Dios verdadero delante de las naciones de la tierra. La humanidad tiene en los miembros de la Iglesia una imagen viviente de cómo es Su Creador, Sustentador y Señor. Los discípulos de Jesús existen para declararle a este mundo los intereses del Señor de toda la tierra, y por medio del mensaje que emana de las obras y palabras de su amada Iglesia, Dios mismo le está rogando al mundo que se reconcilie con Él.

Este gran privilegio que se le ha concedido a la Iglesia, conlleva una ¡inmensa responsabilidad! y una de las maneras en las que la iglesia local fortalece el cumplimiento de dicha misión es discipulando y cuidando seriamente a sus miembros. La iglesia local refuerza el cumplimiento de su llamado al cuidar a sus miembros y estos contribuyen individualmente al cumplimiento de esta misión al someter su proceso de discipulado al cuidado de la iglesia local.

La iglesia fortalece el cumplimiento de esta grande responsabilidad al afirmar, discipular y cuidar a sus miembros

La Iglesia local, por medio de la dirección, administración y supervisión de sus pastores (Hebreos 13.17):

  • Cuida a los miembros que el Señor le ha agregado.
  • Reconoce y afirma su fe por medio de los sacramentos, los discipula por medio de la enseñanza de la Palabra y la administración de los dones espirituales, y
  • Los protege del error por medio de la impartición de la disciplina.

La Iglesia local administra todas estas cosas con el propósito de ayudar a los discípulos a crecer en santidad, para que estos reflejen a través de sus vidas, cada vez más la gloriosa imagen de Jesús, y que juntos como congregación local le proyecten a su comunidad una imagen más fidedigna de cuán grande, bueno y glorioso es nuestro Dios.

La Iglesia local no existe para ayudar a sus miembros a vivir mejor, a ser más felices, a tener familias más sanas y funcionales, existe para hacer discípulos de Jesús, para ayudar a sus miembros a crecer en santidad a fin de que estos funcionen fielmente como embajadores de Cristo en este mundo de tinieblas.

En el Nuevo Testamento no existe la imagen de un discípulo independiente que vive su cristianismo separado de la Iglesia local, más bien observamos a un cuerpo de creyentes aprendiendo a caminar juntos, estimulándose unos a otros al amor y a las buenas obras (Hebreos 10:24-25), con la intención de agradar, honrar y dar a conocer al que los lavó y compró con su preciosa sangre.

Cuando un discípulo se integra formalmente a una iglesia local, abraza el ministerio de discipulado de dicha congregación y se somete formalmente a su cuidado espiritual, sucede lo que conocemos como la membresía de la iglesia. Profundicemos ahora en este concepto para ver con mayor claridad las implicaciones que tiene para nuestro caminar con Jesús y con su Iglesia.

Hagamos un acuerdo de membresía con la iglesia local

Idea Clave:

La membresía de la Iglesia es una relación formal entre una iglesia local y un cristiano, caracterizada por la afirmación y supervisión de la iglesia sobre el proceso de discipulado del cristiano y la sumisión del cristiano a vivir su proceso de discipulado bajo el cuidado de la iglesia2

La membresía de la Iglesia no es otra cosa más que un acuerdo mutuo entre un discípulo de Jesús y un cuerpo local de creyentes, donde esta congregación local (representada por sus líderes), le dice al miembro:

“reconocemos tu profesión de fe, tu bautismo, te afirmamos como un auténtico discípulo de Jesús, creemos que Cristo te ha integrado a esta congregación local por lo que te aceptamos como miembro y aceptamos la responsabilidad de cuidar y supervisar tu proceso de discipulado”

Y donde el discípulo le dice a los pastores de la congregación:

“los reconozco como una iglesia local fiel a la proclamación del evangelio por lo que someto mi participación y proceso de discipulado a su amor y cuidado”.

En pocas palabras, la membresía de la iglesia se trata de que una iglesia local asuma una responsabilidad específica por ti, y de que tú asumas una responsabilidad por esa iglesia local.

Esta idea de membresía formal la vemos por todo el Nuevo Testamento cuando recordamos que los creyentes del primer siglo seguían a Jesús en comunidad; que entregaban sus vidas juntos y unos por otros por proclamar el nombre de Su Salvador, cuando recordamos que vivían para servirse y estimularse mutuamente a obedecer a Cristo y reflejarlo así más fielmente a través de sus vidas.

Tomemos en cuenta que buscaban ayudarse uno al otro a conocer a Cristo más profundamente para así adorarlo y honrarlo con sus vidas enteras. Recordemos que no existe en toda la Biblia la idea de que podemos conocer, seguir y proclamar a Jesús, separados de su pueblo amado, de su amada Iglesia que Él está santificando para Él mismo.

Aunque el concepto de membresía de la iglesia pudiera ser nuevo para algunos, este siempre ha existido; ningún creyente ha podido ni podrá, aplicar los mandatos del Nuevo Testamento que contienen la frase “los unos a los otros”, si no está comprometido con un cuerpo local de creyentes que está a su vez comprometido con ayudarlo a crecer en su caminar en Cristo.

  1. Amarse “los unos a los otros” (Jn 13:34-35)
  2. Depender “los unos de los otros” (Ro 12:5)
  3. Honrarse “los unos a los otros” (Ro 12:10)
  4. Preferirse “los unos a los otros” (Ro 12:10)
  5. Regocijarse “los unos a los otros” (1 Co 12:26)
  6. No juzgarse “los unos a los otros” (Ro 14:13)
  7. Aceptarse “los unos a los otros” (Ro 15:7)
  8. Saludarse “los unos a los otros” (Ro 16:16)
  9. No envanecerse “los unos a los otros” (1 Co 4:6)
  10. Esperarse “unos a los otros” (1 Co 11:33)
  11. Preocuparse “unos por los otros” (1 Co 12:25)
  12. Regocijarse “los unos a los otros” (Ro 12:15; 1 Co 12:26)
  13. Consolarse “los unos a los otros” (2 Co 1:4)
  14. Servir por amor “los unos a los otros” (Gl 5:13)
  15. Sobrellevar las cargas “los unos de los otros” (Gl 6:2)
  16. Perdonarse “los unos a los otros” (Ef 4:32; Col 3:13)
  17. Soportar con paciencia “los unos a los otros” (Ef 4:2)
  18. Ser pacientes “los unos a los otros” (Ef 4:2)
  19. Ser benignos “los unos a los otros” (Ef 4:32)
  20. Someterse “los unos a los otros” (Ef 5:21)
  21. Soportarse “los unos a los otros” (Col 3:13)
  22. Enseñar y exhortarse “los unos a los otros” (Col 3:16)
  23. Confortarnos y edificarnos “los unos a los otros” (1 Ts 5:11)
  24. Estimularnos “los unos a los otros” (Heb 10:24)
  25. No hablar mal (calumniar) “los unos de los otros” (Stg 4:11)
  26. No quejarse “unos contra otros” (Stg 5:9)
  27. Confesar los pecados “unos a otros” (Stg 5:16)
  28. Orar “unos por los otros” (Stg 5:16)
  29. Ser hospitalarios “los unos para con los otros” (1 P 4:9)
  30. Ministrarse con dones espirituales “los unos a los otros” (1 P 4:10)
  31. Todos sumisos “los unos a los otros” (1 P 5:5)

Desgraciadamente es debido al nocivo énfasis de nuestra cultura en el individualismo y al ensimismamiento de nuestra época, que necesitamos enseñar este tipo de cosas tan enfáticamente en la Iglesia.

Son estas falsas ideas las que nos llevan a adoptar posturas de “consumidores” con la amada Iglesia de Jesús o a creer que podemos seguirlo a Él y madurar en Él, sin la ayuda de nadie más. Para aquellos que intentan rechazar el concepto bíblico de la membresía de la Iglesia, les preguntaríamos, ¿Dónde encuentras en la Biblia la idea de que un cristiano puede seguir a Jesús separado de la comunidad de la Iglesia?

Años atrás, se usaba que las iglesias locales tenían cementerios privados al frente de su edificio congregacional. Los miembros de la congregación que morían en Cristo eran enterrados ahí, por lo que cada semana los miembros de esa iglesia local, al pasar por esas tumbas, no sólo recordaban a aquellos que se habían adelantado, sino que eran confrontados con el hecho de que un día, el Señor también los llamaría y serían enterrados ahí, eso es un buen ejemplo de la membresía de la Iglesia.

Es un compromiso de caminar sometiendo mi proceso de discipulado a una iglesia local que un día tendrá la responsabilidad de enterrarme cuando el Señor me llame a su presencia; una iglesia local, cuyos líderes, están conscientes de esa realidad y que están comprometidos conmigo, delante de Cristo, de prepararme lo mejor que se pueda para ese glorioso día.

¿Qué necesito hacer para convertirme en un miembro de la iglesia?

Bíblicamente hablando, es Dios quien nos integra y nos hace miembros de su amada Iglesia en el momento en que descansamos en Cristo para salvación. Por lo qué planteándolo de esa manera, lo único que una persona necesita para ser miembro de la Iglesia Universal de Cristo es entender el mensaje del Evangelio y creerlo realmente.

La membresía a la Iglesia empieza cuando una persona cree en el Evangelio, se arrepiente de su pecado y se bautiza en el nombre del Dios Trino (Mat 28.18-20; Marcos 16.16). Toda persona que ha reconocido su condición de pecado delante de Dios, que se ha arrepentido de su vida de rebeldía para con Él y que confía que el sacrificio sustitutorio de Jesús en la Cruz ha sido suficiente para pagar por el castigo que sus pecados merecen, ha sido salvada de la ira de Dios y ha sido integrada a la Iglesia Universal de Cristo.

Lo único que tenemos que agregar aquí es que la membresía formal con una congregación local específica se da, cuando el creyente, quien ya es miembro de la Iglesia universal de Cristo, hace una solicitud voluntaria y formal, por pertenecer a una congregación local específica y que esa congregación local recibe esa solicitud, lo reconoce como un verdadero creyente y acepta a ese individuo bajo su cobertura y cuidado espiritual.

La membresía en Gracia Soberana Orizaba

Antes de integrarte formalmente a una congregación local necesitas conocer qué tipo de iglesia es a la que estás considerando integrarte. Así como la iglesia local debe investigar si tu profesión de fe es genuina, tú necesitas analizar si la proclamación del evangelio de dicha congregación local es genuina también.

Para aquellos de ustedes que quieran someter su proceso de discipulado a Iglesia Cristiana Gracia Soberana Orizaba y ser recibidos como miembros formales, necesitan conocer y adoptar 7 valores distintivos que tenemos como iglesia local.

1. Teología Reformada

Somos una congregación local que tiene su fundamento teológico en lo que los reformadores defendieron y enseñaron fervientemente durante la época de la Reforma Protestante. Una forma de resumir esta teología es en 5 puntos.

  1. Creemos que la verdad divina que ha de dirigir la fe y la conducta de los hombres se encuentra solamente en la Biblia.
  2. Creemos que la salvación eterna es solamente por la gracia de Dios y que nuestras obras no contribuyen en nada para que seamos receptores de esta eterna bendición.
  3. Creemos que los pecadores somos salvos solamente por poner nuestra fe en Cristo y no por nuestra obediencia a la ley de Dios.
  4. Creemos que Cristo es suficiente para salvarnos y que sólo necesitamos de su mediación para ser salvos
  5. Creemos que somos salvos únicamente para que Dios Padre sea glorificado por medio de su obra en nuestras vidas a través de Su Hijo Jesús.

2. Predicación y enseñanza centrada en el Evangelio

Todas las enseñanzas en Gracia Soberana Orizaba tienen como centro el Evangelio de Jesucristo, ya que creemos que toda la Sagrada Escritura anuncia a Jesús y su obra (Lc. 24:25-27). También afirmamos que la gloria del Señor brilla más claramente en el Hijo y en su sacrificio substitutorio por los pecadores (2 Cor. 4:6), por lo que buscando exaltarlo a Él buscamos enfatizar el evangelio en toda forma de enseñanza.

3. Pneumatología Continuista

Creemos que el Dios Trino (Padre, Hijo y Espíritu Santo), se sigue manifestando el día de hoy a través de la presencia del Espíritu Santo. El Señor desea llenarnos continuamente de Su Espíritu (Efesios 5:18), para por medio de Él obtener poder sobrenatural para vivir en radical obediencia a Él. El ministerio del Espíritu Santo en la vida del creyente también incluye la manifestación de diferentes dones espirituales que Él le ha dado a Su Iglesia para su propia edificación en amor (1 Cor. 12).

4. Liderazgo complementario en la Iglesia y en el hogar

Creemos que el Señor hizo tanto al hombre como a la mujer con la misma dignidad y valor, pero que Él soberanamente designó que cada uno tuviera diferentes roles o funciones tanto en el hogar como en la iglesia local (Efesios 5:22-33; 1 Timoteo 2:8-15). Él designó que el hombre funcionará como la cabeza, y es a través del liderazgo masculino que el Señor gobierna benéficamente tanto a su pueblo, como los hogares de sus hijos.

5. Iglesia dirigida y gobernada por ancianos.

Cristo como Cabeza de Su Iglesia, reina y gobierna sobre ella a través de ancianos o pastores que Él establece en cada congregación local (Col 1.18; Efe 4.11; Tito 1.5). Hombres, calificados por un carácter apropiado (1 Tim 3.1-7) que Él produce en ellos y por dones espirituales que Él les otorga, son los responsables de gobernar la Iglesia bajo el señorío de Cristo (1 Pedro 5.1-4). En un escenario ideal las iglesias locales son dirigidas por una pluralidad de ancianos.

6. Plantación de otras iglesias, evangelismo y misión global

Nuestra misión es hacer discípulos de Jesús en todas las naciones (Mateo 28.18- 20) y creemos que esto se cumple principalmente a través de la plantación de otras iglesias locales. Que la proclamación del evangelio produce creyentes que van formando comunidades de discípulos locales donde se les enseña a obedecer al Señor. Por lo que la familia de Iglesias Gracia Soberana está comprometida con alcanzar el mundo, con el Evangelio, a través de la plantación y el fortalecimiento de iglesias locales en toda la tierra.

7. Unidos en comunión, misión y gobierno

Creemos que las iglesias locales deben funcionar en una interdependencia con otras iglesias locales que las protejan y ayuden en el cumplimiento de su labor. Por lo que pertenecemos a una familia de Iglesias llamada Iglesias Gracia Soberana. Esta familia provee múltiples contextos de comunión con otras congregaciones, además de un compañerismo en el alcance de nuestra misión y en el ejercicio de nuestro gobierno. Este compañerismo protege tanto ética como doctrinalmente a nuestra congregación local y nos habilita para tener un alcance mucho mayor del que pudiéramos tener si camináramos solos.

Preguntas de Discusión

  1. Lee 2 Corintios 5:20-21 y Mateo 5:14-16 y responde, ¿De qué manera, el cristiano, representa al Señor aquí en la tierra?
  2. ¿Qué produce en ti el meditar que eres un representante de Dios en este mundo y que la Iglesia funciona como una embajada ante las naciones de este mundo?
  3. Menciona brevemente un ejemplo de cómo el ministerio de la Iglesia te ha ayudado a reflejar más fielmente a Cristo en tu comunidad.
  4. ¿Cómo le explicarías el concepto de membresía de la Iglesia a un joven de 15 años? ¿Por qué será importante definir y abrazar la membresía?
  5. Lee Mateo 18:15-17 y responde, ¿Cuál es nuestra “función” para con un hermano en Cristo que cae en pecado? ¿Qué tipo de compromiso nos está llamando el Señor a tener entre nosotros, como hermanos, según este pasaje?
  6. Lee Romanos 12:4-5 y responde, ¿Cómo te ayuda este pasaje a entender mejor en qué consiste la membresía de la Iglesia?
  7. ¿Qué aspecto del carácter de Dios vez reflejado a través del compromiso que el Señor nos llama a tener con una Iglesia local y a través del compromiso que le pide a una iglesia local que tenga con nosotros?
  8. Enlista 5 beneficios bíblicos que disfruta el creyente al comprometerse formalmente con una iglesia local.
  9. ¿Cuáles serán las principales razones que llevan a personas el día de hoy a rechazar la membresía formal con una iglesia local?
  10. ¿Qué tiene que hacer una persona para hacerse miembro de la Iglesia universal de Cristo?
  11. ¿Qué necesita hacer una persona para hacerse miembro de una iglesia local de creyentes? ¿Por qué crees que el día de hoy, hay una diferencia entre la respuesta a estas 2 preguntas?
  12. Lee 2 Timoteo 3:14 4:5 y responde, ¿Cómo podemos identificar una Iglesia local saludable a la que podamos integrarnos formalmente?

| |

Footnotes

  1. Jonathan Leeman. (2012). We’ve Been Approaching it All Wrong. En Church Membership (27). Wheaton, Illinois: Crossway.

  2. Jonathan Leeman. (2012). We’ve Been Approaching it All Wrong. En Church Membership(64). Wheaton, Illinois: Crossway.