
Para memorizar:
“Al presente ninguna disciplina parece ser causa de gozo, sino de tristeza. Sin embargo, a los que han sido ejercitados por medio de ella, después les da fruto apacible de justicia.”
Comentemos:
- ¿Qué es lo primero que se te viene a la mente cuando escuchas “la disciplina de la iglesia”?
- ¿Han visto alguna vez a una iglesia ejercer disciplina? ¿Cómo fue?
Hoy vamos a hablar de un tema que muchos evitan, pero que la Biblia trata con mucha claridad: la disciplina de la iglesia. Al final de esta sesión, espero que veas que la disciplina no es un castigo, es uno de los actos de amor más profundos que una iglesia puede hacer por sus miembros.
Idea Clave:
La disciplina de la iglesia es un medio de gracia, protección y bendición que Dios estableció para cuidar a Sus hijos y preservar el testimonio de la iglesia.
Exploraremos cinco preguntas:
- ¿Qué es la disciplina de la iglesia?
- ¿Por qué es necesaria?
- ¿Cuándo debe aplicarse?
- ¿Qué repercusiones trae?
- ¿Cómo debe aplicarse?
1. ¿Qué es la disciplina de la iglesia?
En términos sencillos, la disciplina es parte del proceso de discipulado. Así como un maestro explica su lección y luego corrige los errores de sus alumnos, la iglesia instruye con la Palabra y corrige cuando un miembro se desvía del camino.
Esto ocurre todo el tiempo en la vida normal de la iglesia: en los sermones, los grupos pequeños, los discipulados, las consejerías. El Espíritu usa la Palabra para convencernos de pecado y corregirnos.
Pero cuando un hermano está practicando algún pecado sin arrepentimiento y no atiende la voz del Señor, la iglesia está llamada a iniciar un proceso formal. Jesús mismo lo enseñó en Mateo 18:
15 »Si tu hermano peca, ve y repréndelo a solas; si te escucha, has ganado a tu hermano. 16 Pero si no te escucha, lleva contigo a uno o a dos más, para que toda palabra sea confirmada por boca de dos o tres testigos. 17 Y si rehúsa escucharlos, dilo a la iglesia; y si también rehúsa escuchar a la iglesia, sea para ti como el gentil y el recaudador de impuestos. 18 En verdad les digo, que todo lo que ustedes aten en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desaten en la tierra, será desatado en el cielo.
Comentemos:
- ¿Cuál es el primer paso que Jesús indica cuando un hermano peca?
- ¿Por qué crees que Jesús empieza con una conversación privada y no con algo público?
2. ¿Por qué es necesaria la disciplina?
En 1 Corintios 5 Pablo nos da al menos cinco propósitos de la disciplina de la iglesia:
i. Exponer y extirpar el pecado (1 Co 5:1-2)
El pecado, como el cáncer, tiende a ocultarse. La disciplina lo saca a la luz para que pueda ser tratado antes de que se extienda por todo el cuerpo.
ii. Advertir al impenitente del juicio de Dios (1 Co 5:5)
La disciplina que ejerce una iglesia es una pequeña imagen del gran juicio venidero. Es una advertencia de misericordia: “El camino que estás siguiendo lleva a la muerte.”
iii. Salvar al impenitente (1 Co 5:5)
La disciplina es el recurso de último momento para traer bendición y rescate a alguien que está caminando hacia la destrucción. Es un acto de amor, no de rechazo.
iv. Proteger al cuerpo de Cristo (1 Co 5:6)
Así como el cáncer se propaga de célula en célula, el pecado sin confrontar puede contaminar a otros. Dios estableció este medio para proteger a su pueblo.
v. Preservar el testimonio de Cristo ante el mundo (1 Co 5:1)
La iglesia existe para mostrar quién es Dios. Cuando se tolera el pecado sin confrontarlo, se distorsiona ese testimonio. La disciplina ayuda a la iglesia a ser sal y luz.
Idea Clave:
Toda disciplina es un acto de amor: amor por Cristo, amor por el individuo, amor por la iglesia y amor por el mundo que observa.
10 Porque ellos nos disciplinaban por pocos días como les parecía, pero Él nos disciplina para nuestro bien, para que participemos de Su santidad. 11 Al presente ninguna disciplina parece ser causa de gozo, sino de tristeza. Sin embargo, a los que han sido ejercitados por medio de ella, después les da fruto apacible de justicia.
Comentemos:
- ¿Cuál de estos cinco propósitos te parece más importante? ¿Por qué?
- ¿Por qué crees que una iglesia que no ejerce disciplina no está siendo realmente amorosa?
3. ¿Cuándo debe aplicarse la disciplina?
La disciplina formal se reserva para pecados que son externos (concretos y verificables), graves (no toda falla requiere proceso formal, hay lugar para el amor que “cubre multitud de pecados”), y persistentes (la persona ha sido confrontada y se niega a arrepentirse).
Esto no significa andar “con el garrote levantado” ante cada error de un hermano. Los creyentes somos llamados a soportarnos con paciencia. Confrontar a un hermano debe ser un proceso cuidadoso, lleno de oración, observación objetiva y espera paciente.
Comentemos:
- ¿Cómo distinguirías entre un pecado que requiere disciplina formal y una situación que requiere simplemente paciencia y gracia?
- ¿Qué actitud del corazón debe tener quien confronta a un hermano? (Lee Gálatas 6:1)
4. ¿Qué repercusiones trae la disciplina?
Cuando la iglesia ejerce disciplina formal sobre un miembro, lo trata temporalmente “como el gentil y el recaudador de impuestos” (Mt 18:17), es decir, como alguien no creyente. Esto incluye retirarle la membresía y pedirle que no participe de la Cena del Señor.
Esto es doloroso. Y ese dolor tiene un propósito: producir en el hermano reflexión y, con la gracia de Dios, genuino arrepentimiento (2 Corintios 7:8-10).
El hermano en disciplina puede seguir asistiendo a los servicios dominicales, la esperanza siempre es que siga escuchando el evangelio y vuelva al arrepentimiento.
Comentemos:
- ¿Por qué crees que Dios usa el dolor para producir arrepentimiento?
- ¿Cómo debería relacionarse la congregación con alguien que está siendo disciplinado?
5. ¿Cómo se aplica la disciplina?
El proceso que Jesús describe en Mateo 18 avanza de menos a más, dándole tiempo al hermano para reflexionar y responder:
- Un hermano confronta en privado, con mansedumbre, examinándose primero a sí mismo (Gálatas 6:1). Si hay arrepentimiento, el proceso termina aquí.
- Si no hay respuesta, se invita a 2 o 3 testigos, en Gracia Soberana Orizaba, en este punto se involucra al pastor.
- Si persiste el pecado, se informa a la iglesia, un grupo representativo confronta al hermano públicamente y lo llama al arrepentimiento.
- Si aún rehúsa arrepentirse, se aplica la excomunión formal, se le retira la membresía, se le pide abstenerse de la Cena del Señor y se restringe su participación en algunos contextos de comunión.
El proceso debe avanzar con paciencia. La meta siempre es que el Espíritu Santo produzca convicción y arrepentimiento genuino.
Idea Clave:
La meta de la disciplina nunca es castigar, sino restaurar.
¿Puede ser restaurado un miembro en disciplina?
¡Sí! Esa es justamente la intención de todo el proceso. En el momento en que el hermano reconoce su pecado y se arrepiente genuinamente, es completamente restaurado a la comunión de la iglesia.
Y cuando esa restauración ocurre, no hay período de prueba ni trato diferente. La iglesia afirma públicamente el perdón que Cristo le ha otorgado y abre un capítulo nuevo, celebrando la gracia de Dios.
Comentemos:
- ¿Cómo te ayuda saber que la disciplina está diseñada para restaurar, no para condenar?
- ¿Qué aspecto del carácter de Dios vez reflejado en este proceso?
- ¿Cuentas con algún hermano que tenga la libertad de hablarte con honestidad sobre tu vida? Si no, ¿a quién podrías invitar a tener ese rol?