banner

Resumen

La unidad de Dios afirma que solo existe un Dios verdadero, y que ese único Dios no está dividido en partes. Louis Berkhof distingue dos sentidos complementarios de este atributo: la unitas singularis (Dios es numéricamente uno — no hay ni puede haber más que un solo Ser Divino, del cual, por medio del cual y para el cual existen todas las demás cosas) y la unitas simplicitatis (Dios no está compuesto de partes; Sus atributos no están “sobreañadidos” a Su esencia, sino que son idénticos a ella — lo que esta misma carpeta trata bajo Simplicidad de Dios). Wayne Grudem lo resume de forma práctica: “Dios no está dividido en partes, y sin embargo vemos que en diferentes ocasiones se hace énfasis en diferentes atributos de Dios” — hablar del amor de Dios o de Su justicia no es hablar de “partes” distintas de Dios, sino de todo Dios visto bajo un aspecto particular.

Esta doctrina es, junto con la de la Trinidad, uno de los puntos más repetidos en las confesiones reformadas: el Shemá de Deuteronomio 6:4 (“el Señor es nuestro Dios, el Señor uno es”) es la base de toda la tradición confesional que sigue este vault, desde Westminster hasta la confesión belga y la gala. La unidad de Dios no contradice la Trinidad sino que la enmarca: hay una sola esencia divina indivisible, subsistente eternamente en tres personas — el misterio que Thomas Watson describe como “un divino enigma donde uno hace tres, y tres hacen uno”.

Bases bíblicas

  • Deuteronomio 6:4 — el Shemá: “Escucha, oh Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor uno es”.
  • 1 Corintios 8:4-6 — “no hay sino un solo Dios… para nosotros hay un solo Dios, el Padre… y un solo Señor, Jesucristo”.
  • Isaías 45:5 — “Yo soy el Señor, y no hay ningún otro; fuera de Mí no hay Dios”.
  • Juan 17:3 — “esta es la vida eterna: que te conozcan a Ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”.

Recursos del vault

Confesiones y catecismos

Notas de lectura

Capítulos de libros