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Resumen

Tema minoritario/controvertido

Esta frase del Credo de los Apóstoles (“descendió a los infiernos”) es la única cláusula del credo que las confesiones reformadas presentes en el vault no toman en sentido literal de un viaje post-mortem de Cristo a un lugar llamado “infierno”. A continuación se resume lo que cada confesión del vault dice al respecto — no hay una nota de postura propia de Quique sobre el tema, así que esta sección se limita a lo que las fuentes confesionales afirman.

El Credo mismo dice: “Fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos. Al tercer día resucitó de entre los muertos” (El credo de los apóstoles). Pero las dos confesiones/catecismos reformados más desarrollados del vault la reinterpretan:

  • Heidelberg (P. 44) la lee como una descripción figurada del sufrimiento de Cristo, no como un evento geográfico aparte: “Para que en mis mayores tentaciones esté seguro de que mi Señor Jesucristo me ha librado de la angustia y el tormento del infierno por las inexpresables angustias, dolores y tormentos que Su alma padeció en la cruz y antes de ella.”
  • El Catecismo Mayor de Westminster (P. 50) la lee como una forma alternativa de decir que Cristo permaneció en el estado de muerte hasta el tercer día: la humillación de Cristo después de la muerte “consistió en ser sepultado, en continuar en el estado de la muerte y bajo el poder de ésta hasta el tercer día, lo que ha sido expresado otras veces en estas palabras: Descendió al infierno.” La propia Confesión de Fe de Westminster (cap. 8, párr. IV) describe lo mismo sin usar la frase del credo: Cristo “permaneció bajo el poder de la muerte, aun cuando no vio corrupción.”
  • Los Treinta y Nueve Artículos (Art. 3), de tradición anglicana, afirman la cláusula de forma más directa y escueta — “debe creerse que Él descendió al infierno” — sin la reinterpretación explícita que dan Heidelberg o Westminster.
  • La Confesión Escocesa (cap. X) menciona la frase de paso, al narrar la resurrección, sin detenerse a interpretarla.
  • El catecismo de Gracia Soberana (la confesión propia de la iglesia local) no trata esta cláusula en absoluto — no aparece la palabra “infiernos” en todo el documento.

Un texto clásicamente relacionado con esta discusión es 1 Pedro 3:18-19 (Cristo “predicó a los espíritus encarcelados”). Un artículo de la serie Portavoz de la gracia lo interpreta, siguiendo la lectura agustiniana/reformada tradicional, como una referencia al Espíritu de Cristo predicando a través de Noé a los hombres de esa generación — que para la época en que Pedro escribe ya están “prisioneros en el infierno” — y no como un viaje del alma de Cristo al Hades entre Su muerte y Su resurrección (ver De los oficios de Cristo en general, sección III).

Punto pendiente para Quique: el vault no tiene una nota propia que tome postura explícita sobre esta cláusula; lo que hay es la reinterpretación no literal de Heidelberg/Westminster (coherente con la tradición reformada en general) frente a la lectura más directa de los Treinta y Nueve Artículos. Si Quique quiere que esta nota afirme una postura (en lugar de solo exponer las fuentes), eso requiere su decisión — no es algo para inferir.

Bases bíblicas

  • 1 Corintios 15:3-4 — el dato central innegociable: Cristo murió, fue sepultado y resucitó al tercer día.
  • Mateo 12:40 — la señal de Jonás: el Hijo del Hombre estaría “en el corazón de la tierra” tres días y tres noches.
  • Hechos 2:27,31 — Pedro aplica a Cristo el Salmo 16:10 (“no dejarás que Tu Santo vea corrupción”) para mostrar que Dios no permitió que Su alma quedara en el Hades.
  • 1 Pedro 3:18-19 — texto clásicamente discutido en relación con este tema (“predicó a los espíritus encarcelados”); ver nota sobre su interpretación en el vault arriba.

Recursos del vault

Confesiones y catecismos

Serie devocional — Portavoz de la gracia

Ver también