Enseñar a la gente a simplemente imitar algún rasgo bueno de un personaje bíblico no está mal en sí mismo, pero está mal por sí solo. Tal instrucción implica que la aprobación de Dios y nuestra rectitud se tratan simplemente de tener suficiente sabiduría y fuerza de voluntad.
Comentario
Este es el peligro más grande del Legalismo, disminuye la gloria de la santidad de Dios al hacernos pensar que es algo podemos alcanzar por nuestras Obras.
Bryan Chappel, Gracia Sin Límites, (Abrir en Kindle)