
Introducción
A. Lectura
1 Pero el primer día de la semana, al rayar el alba, las mujeres vinieron al sepulcro trayendo las especias aromáticas que habían preparado. 2 Encontraron que la piedra había sido removida del sepulcro, 3 y cuando entraron, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. 4 Aconteció que estando ellas perplejas por esto, de pronto se pusieron junto a ellas dos varones en vestiduras resplandecientes. 5 Estando ellas aterrorizadas e inclinados sus rostros a tierra, ellos les dijeron: «¿Por qué buscan entre los muertos al que vive? 6 No está aquí, sino que ha resucitado. Acuérdense cómo les habló cuando estaba aún en Galilea, 7 diciendo que el Hijo del Hombre debía ser entregado en manos de hombres pecadores, y ser crucificado, y al tercer día resucitar». 8 Entonces ellas se acordaron de Sus palabras, 9 y regresando del sepulcro, anunciaron todas estas cosas a los once apóstoles y a todos los demás. 10 Eran María Magdalena y Juana y María, la madre de Jacobo. También las demás mujeres con ellas decían estas cosas a los apóstoles. 11 A ellos estas palabras les parecieron como disparates, y no las creyeron. 12 Pero Pedro se levantó y corrió al sepulcro. Inclinándose para mirar adentro, vio* solo las envolturas de lino, y se fue a su casa maravillado de lo que había acontecido.
B. Oracion
C. Ilustracion inicial
Heidelberg
- Fecha: 19 de enero de 1563, dos jovenes, Zacarías Ursino de 29 años y Gaspar Oleviano de 27 años escribieron un manual de discipulado tremendo: El Catecismo de Heidelbeg
- ¿Cuál es tu único consuelo en la vida y en la muerte?
- ¿Cuántas cosas necesitas saber para que, gozando de este consuelo, puedas vivir y morir felizmente?
Donde encontramos vida
- Hay una pregunta que todos estamos respondiendo, aunque muy pocos la formulamos en voz alta: ¿dónde encontramos vida?
- No vida biológica, esa la tenemos mientras respiramos.
- Hablo de vida en el sentido más pleno: significado, peso, razón para levantarse en la mañana, algo por lo que valga la pena existir.
- Y cada uno de nosotros tiene una respuesta práctica a esa pregunta.
- No la respuesta teológica que daríamos en un examen sini…
- la respuesta real
- la que gobierna nuestras decisiones,
- nuestros miedos,
- nuestras ambiciones.
- Para algunos es el éxito, para otros la comodidad, el poder, el placer
- Para algunos, es la opinión de personas que ni nos conocen bien.
- Todos buscamos vida en algún lugar:
- La pregunta de esta mañana es si estamos buscando en el lugar correcto.
- Podemos venir a la iglesia cada semana, y estar buscando vida donde no la hay…
- Porque olvidamos las promesas que ya tenemos:
Argumento
La resurrección de Cristo es un hecho que redefine la manera en que vivimos y morimos.
Conectando
- Lucas 24 nos presenta a dos mujeres apresuradas…
- Llevaban especias aromáticas, habían esperado todo el sábado, salieron al amanecer.
- Nadie podía acusarlas de falta de devoción.
- Pero habian olvidado la promesa del Señor…
- Habian olvidado que el prometió levantarse de los muertos…
- ¿Cómo podían olvidar algo así?
Nosotros
- De la misma manera que nosotros…
- La mayoría somos creyentes… de años…
- Y si, recordamos la resurrección de Cristo…
- la defendemos como una realidad objetiva, que la es…
- Pero olvidamos todo lo que implica… la manera en que cambia nuestra vida…
Presentación
- El relato de la resurrección (Lucas 24.1-12)
i. El relato de la resurrección (Lucas 24.1-12)
A. Un desconcierto desconcertante (vv. 1-3)
- [!bible] Lucas 24:1-3 1 Pero el primer día de la semana, al rayar el alba, las mujeres vinieron al sepulcro trayendo las especias aromáticas que habían preparado. 2 Encontraron que la piedra había sido removida del sepulcro, 3 y cuando entraron, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.
1. Las expectativas de las mujeres
Contexto cultural, el ritual de embalsamamiento
- En el judaísmo del primer siglo el cuerpo debía ser ungido antes de que se completara la descomposición, idealmente dentro de los tres primeros días.
- Las especias que llevaban, mirra, áloe, aceites aromáticos, no eran un gesto simbólico: era trabajo físico, costoso y urgente.
- Habían esperado el sábado por respeto a la Torá (23:56), y en cuanto amaneció el primer día de la semana fueron.
- Su prisa era motivada por el amor, pero un amor en duelo.
- No iban a buscar un resucitado; iban a honrar un cadáver.
¿Qué pasó con las repetidas enseñanzas de Jesús?
Jesús lo había dicho con toda claridad al menos dos veces en términos inconfundibles:
Lucas 9:22 (NBLA)
El Hijo del Hombre debe padecer mucho, y ser rechazado por los ancianos, los principales sacerdotes y los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer día.
Lucas 18:32–33 (NBLA)
Pues será entregado a los gentiles, y será objeto de burla, afrentado y escupido; y lo azotarán, y después lo matarán, y al tercer día resucitará.
- Lucas añade en 18:34 el detalle más desconcertante:
34 Pero ellos no comprendieron nada de esto. Este dicho les estaba encubierto, y no entendían lo que se les decía.
- No era ignorancia por falta de información sino ceguera que solo la resurrección misma podría curar.
- Las mujeres van al sepulcro a embalsamar al mismo hombre que prometió levantarse.
¿Por qué no creyeron la palabra de Jesús?
- TEOLOGIA: La categoría de “resurrección individual antes del fin de los tiempos” no tenía precedente en su esquema mental.
- La resurrección era un evento escatológico colectivo
- no algo que le ocurriera a una sola persona un martes por la mañana.
- Habían sido expuestos a la enseñanza de Jesús, pero todavía no la creían
- Dolor: El trauma del viernes había sepultado también la memoria.
- El dolor tiene esa capacidad: no borra las palabras, pero las hace inaccesibles.
- Los discípulos sabían lo que Jesús había dicho; simplemente no podían creerlo porque lo habían visto morir.
Resumen
Solemos escuchar más a nuestros ojos que a Sus promesas, y el sepulcro vacío no fue la excepción.
- Las mujeres fueron al sepulcro sin la Palabra, y el sepulcro vacío solo los desconcertó, pero ellas debían haber estado esperando la resurrección
B. La realidad del sepulcro vacío (vv. 2–3)
Lucas 24:2–3 (NBLA)
Encontraron que la piedra había sido removida del sepulcro, y cuando entraron, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.
Descripción narrativa
- Lucas narra con presicion quirúrgica:
- la piedra removida, la entrada, la ausencia.
- No hay ángeles todavía, no hay explicación, no hay voz.
- Solo el espacio donde debía estar el cuerpo, y no está.
- El evangelista usa el título más solemne precisamente aquí: “el cuerpo del Señor Jesús.”
- No “el rabí”, no “el maestro”. El Señor.
- Es una afirmación cristológica insertada en el momento de máxima desorientación:
- Lucas le dice al lector lo que las mujeres aún no saben.
Implicaciones teológicas
- El sepulcro vacío no prueba la resurrección, por sí solo podría tener otras explicaciones.
- Lo que hace es crear la pregunta correcta. Sin él, no hay nada que explicar.
- Con él, la única explicación que cierra el caso es la que darán los ángeles en el v. 6.
- El sepulcro vacío es la condición histórica necesaria de la fe
- Pablo lo entendió con precisión:
1 Corintios 15:17 (NBLA)
Y si Cristo no ha resucitado, vuestra fe es vana; todavía estáis en vuestros pecados.
- La fe cristiana no es una experiencia subjetiva que se sostiene independientemente de los hechos.
- Está anclada en una tumba vacía en Jerusalén, verificable, escandalosa, inamovible.
Idea Clave
El sepulcro vacío no es el final de una historia de muerte, sino el inicio de una pregunta que solo la resurrección responde.
C. Un anuncio que lo explicó todo (vv. 4–7)
4 Estando ellas perplejas por esto, de repente se pusieron junto a ellas dos varones con ropas resplandecientes; 5 y como las mujeres se llenaron de temor y bajaron el rostro, los varones les dijeron: «¿Por qué buscan entre los muertos al que vive? 6 No está aquí, sino que ha resucitado. Acuérdense de cómo les habló cuando todavía estaba en Galilea, 7 diciendo que el Hijo del Hombre debía ser entregado en manos de hombres pecadores, y ser crucificado, y resucitar al tercer día.»
1. La pregunta que reorienta todo
- Los ángeles no presentan argumentos filosóficos ni evidencias.
- Hacen una pregunta: “¿Por qué buscan entre los muertos al que vive?”
- No las reprenden, las reorientan.
- Las mujeres están en el sepulcro correcto.
- pero su busqueda es incorrecta: buscando en el reino de la muerte a alguien que ya no pertenece a él.
- La pregunta de los angeles cambia su manera de pensar:
- Dejan de pensar en muerte, derrota, fin
- empiezan a pensar en resurrección, vida , victoria
- Antes de cualquier explicación, hay una inversión de categorías.
2. “Ha resucitado”, el anuncio más breve y más determinante
- Lucas no dramatiza el momento.
- El verbo griego ēgerthē, “ha resucitado”, aparece en voz pasiva: fue levantado.
- No resucitó por esfuerzo propio; fue levantado por el Padre.
- La resurrección es un acto trinitario:
- El Padre levanta al Hijo mediante el Espíritu (Rom. 1:4; 8:11). Este detalle gramatical tiene peso teológico enorme:
- la resurrección es la comprobación que el Padre otorga al Hijo crucificado.
- Es el veredicto divino sobre la cruz.
- ==Si la muerte parecía la última palabra de la historia, la resurrección declara que la última palabra la tiene el Padre, y esa palabra es vida.==
3. La resurrección no fue improvisada: era el plan (v. 7)
- Los ángeles los remiten a las palabras de Jesús: “Acuérdense de cómo les habló… diciendo que el Hijo del Hombre debía ser entregado.”
- El término griego dei, “era necesario”, aparece constantemente en Lucas para referirse al plan soberano de Dios que se cumple en la historia (Lc. 4:43; 9:22; 13:33; 24:26.44).
- La resurrección no fue un rescate de último momento ni la improvisación de un Dios sorprendido por la muerte.
- Fue el desenlace planificado desde antes de la fundación del mundo.
- La cruz no frustró el plan; era el plan. Y la resurrección era su culminación prevista.
Aplicación
Cuando la realidad visible nos desorienta, duelos, fracasos, diagnósticos, traiciones, la pregunta que necesitamos no es solo “¿por qué?” sino “¿qué dice la Palabra?” El sepulcro vacío solo tiene sentido a la luz de la Palabra anunciada. Así también nuestras propias “tumbas”.
D. Una memoria que produjo fe (vv. 8–9)
8 Entonces ellas recordaron Sus palabras; 9 y regresando del sepulcro, contaron todo esto a los once y a todos los demás.
1. El punto de inflexión: “recordaron”
-
El versículo 8 es uno de los más decisivos del relato de Lucas: “Entonces ellas recordaron Sus palabras.”
- No recibieron nueva revelación. No vieron al resucitado todavía.
- Lo único que cambió fue que la Palabra que ya tenían, pero que el dolor había vuelto inaccesible, regresó a su conciencia.
- El recordar aquí no es un acto puramente intelectual; es un acto de fe.
-
Esto confirma algo que Lucas quiere que su lector entienda:
- la fe no depende de ver al resucitado, sino de creer Su palabra.
- Las mujeres creyeron antes de encontrarse con el Jesús resucitado.
- Su fe nació del recuerdo de la Palabra.
2. De receptoras a mensajeras
- La fe genuina nunca se detiene en quien la recibe.
- Inmediatamente, las mujeres “regresando del sepulcro, contaron todo esto a los once y a todos los demás.”
- El movimiento es notable: fueron al sepulcro a ungir un cuerpo muerto y salieron con la noticia de la vida.
- Fueron como en duelo y regresaron como mensajeras.
- La resurrección transforma no solo lo que creemos, sino lo que hacemos con lo que creemos.
Idea Clave
Cultivar la memoria bíblica es cultivar la fe. La Escritura no solo informa la mente; es el instrumento por el cual el Espíritu activa y sostiene la fe en el corazón.
Aplicación
La disciplina de memorizar y meditar en la Escritura no es un ejercicio académico. Es prepararse para el momento en que la realidad golpee y necesitemos que la Palabra nos reoriente. Las mujeres ya tenían las palabras de Jesús; el problema era que las habían olvidado bajo el peso del dolor. No podemos darnos ese lujo.
E. Una noticia que dividió (vv. 10–12)
10 Eran María Magdalena, Juana, y María, la madre de Jacobo, y las demás mujeres con ellas, quienes contaban estas cosas a los apóstoles. 11 Pero estas palabras les parecieron disparates, y no les creían. 12 Sin embargo, Pedro se levantó y corrió al sepulcro; y asomándose, vio solo los lienzos de lino; y se fue a casa, maravillándose de lo que había ocurrido.
1. Nombres propios: la resurrección es un evento histórico
- Lucas nombra a las mujeres: María Magdalena, Juana, María la madre de Jacobo.
- Esto no es un detalle ornamental. En el mundo antiguo, los testimonios con nombre propio tenían peso legal.
- Lucas está anclando la resurrección en la historia verificable, con testigos identificables, no en la experiencia religiosa subjetiva.
- El evangelio que predicamos no es “a mí me funciona”; es “estas mujeres, con estos nombres, en esta mañana, vieron esto.”
2. “Les parecieron disparates”
- La reacción de los apóstoles es desconcertante, y reveladora.
- Estos eran los hombres que habían caminado con Jesús, que habían escuchado sus predicciones, que habían visto sus milagros.
- Y aun así: “les parecieron disparates.”
- El término griego lēros es crudo: delirio, palabrería sin sentido.
- El Nuevo Testamento no suaviza la incredulidad de los primeros discípulos.
- Lo registra con honestidad. Esto es importante:
- el evangelio no nació de un grupo de entusiastas predispuestos a creer lo que querían creer. Nació en medio de la incredulidad más profunda, y la venció.
3. Pedro: la duda que investiga no es deshonrosa
- Pedro no se quedó sentado con su incredulidad. “Se levantó y corrió al sepulcro.”
- La duda de Pedro no lo paralizó, lo movilizó.
- Asomándose al sepulcro, vio los lienzos solos, no el caos de una tumba robada, sino el orden de una resurrección.
- Y “se fue a casa, maravillándose.”
- No creyó todavía, eso vendría después (v. 34), pero tampoco cerró la puerta.
- Hay una duda que es cobardía, la que evita la evidencia.
- Y hay una duda que es honestidad, la que va al sepulcro a ver. Pedro encarna la segunda.
Resumen
El evangelio siempre divide, no porque la evidencia sea débil, sino porque creerlo cuesta demasiado.
Aplicación
Nuestra tarea no es convencer a todos, eso excede nuestra capacidad. Nuestra tarea es anunciar con fidelidad y dejar que la Palabra haga su obra. Algunos correrán al sepulcro a investigar. Eso es suficiente.
II. Las implicaciones de la resurrección (teología práctica)
La resurrección de Jesús no es solo una verdad que afirmamos en el Credo, es una realidad que redefine todo. Si Cristo resucitó, entonces algo cambió en el universo. Y si algo cambió en el universo, algo tiene que cambiar en nosotros. Pablo y Pedro nos dan tres ejes para entender qué implica la resurrección para la vida del creyente.
A. Hemos resucitado con Cristo
1 Por tanto, si han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. 2 Pongan la mente en las cosas de arriba, no en las de la tierra. 3 Porque han muerto, y su vida está escondida con Cristo en Dios. 4 Cuando Cristo, que es nuestra vida, sea manifestado, entonces ustedes también serán manifestados con Él en gloria.
La unión con Cristo como fundamento
- Pablo no dice “vivan como si hubieran resucitado.” Dice “han resucitado.”
- Es un hecho consumado, no una aspiración.
- La doctrina de la unión con Cristo, uno de los pilares de la teología paulina, significa que todo lo que le ocurrió a Cristo en su muerte, sepultura y resurrección le ocurrió a su pueblo de manera real y efectiva.
- No somos observadores de la resurrección de Jesús; somos participantes de ella.
4 Por tanto, hemos sido sepultados con Él por medio del bautismo para muerte, a fin de que como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida. 5 Porque si hemos sido unidos a Él en la semejanza de Su muerte, ciertamente también lo seremos en la semejanza de Su resurrección.
La implicación práctica: desde qué posición peleamos
-
Si hemos resucitado con Cristo, entonces nuestra identidad ya no está definida por lo que fuimos sino por lo que somos en Él.
- No somos pecadores que luchan por volverse santos; somos santos, personas definidas por Cristo, que luchan contra los residuos del viejo hombre.
- La diferencia no es semántica: determina desde qué posición peleamos la batalla espiritual.
- No peleamos para ganar; peleamos porque ya hemos ganado en Él.
-
Colosenses 3:2 da la implicación concreta: “Pongan la mente en las cosas de arriba.”
- La resurrección de Cristo reorienta la dirección de nuestra atención, de nuestros afectos, de nuestras prioridades.
- Los que han resucitado con Cristo no pueden vivir como si solo existiera lo visible y lo temporal.
- Han sido transferidos de un reino a otro (Col. 1:13), y eso tiene consecuencias prácticas en cómo trabajamos, cómo amamos, cómo gastamos, cómo sufrimos.
Idea Clave
La resurrección no es solo algo que Jesús hizo; es algo que Jesús hizo con nosotros. Nuestra vida está escondida con Él en Dios. Eso es seguridad que ninguna circunstancia puede vulnerar.
Aplicación
¿Desde qué posición estás peleando tus batallas espirituales hoy? Si peleas para ganar la aprobación de Dios, la fatiga es inevitable. Si peleas desde la posición de quien ya fue levantado con Cristo, hay una reserva de gracia disponible que no depende de tu desempeño.
B. Su resurrección opera en nosotros
Efesios 1:19–20
19 y cuál es la extraordinaria grandeza de Su poder para con nosotros los que creemos, conforme a la eficacia de la fuerza de Su poder, 20 el cual obró en Cristo cuando Lo resucitó de entre los muertos y Lo sentó a Su diestra en los lugares celestiales.
El poder que Pablo quiere que conozcamos
- Pablo hace aquí algo notable: acumula cuatro términos griegos distintos para referirse al poder, dynamis, energeia, kratos, ischus,
- como si una sola palabra fuera insuficiente para expresar de qué está hablando.
- Y luego lo define: es el mismo poder que obró en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos.
- El estándar del poder disponible para el creyente no es “suficiente para ayudarte a ser mejor persona.” Es el poder que venció a la muerte.
El Espíritu como agente presente de ese poder
Romanos 8:11
Y si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos mora en ustedes, el mismo que resucitó a Cristo Jesús de entre los muertos, también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de Su Espíritu que mora en ustedes.
- El Espíritu Santo que habita en el creyente no es una presencia decorativa ni una emoción espiritual. Es el agente activo de la misma potencia que levantó a Jesús del sepulcro.
- Esto tiene consecuencias concretas para todo lo que sentimos como imposible:
- el hábito de pecado que parece inamovible,
- el corazón endurecido que parece incapaz de perdonar,
- la esperanza que parece extinta, el matrimonio que parece muerto.
- El poder disponible para el creyente no es el poder de la fuerza de voluntad.
- Es el poder de la resurrección habitando en él por el Espíritu.
y conocerle a Él, el poder de Su resurrección y la participación en Sus padecimientos, llegando a ser como Él en Su muerte.
- Pablo equipara conocer a Cristo con conocer el poder de su resurrección.
- No son cosas separadas. Crecer en el conocimiento de Cristo es crecer en el acceso experimental a ese poder.
- La vida cristiana no es administrar nuestros propios recursos espirituales;
- es vivir dependientemente de una fuente que no se agota.
Resumen
La resurrección de Jesús no es solo un evento del pasado que creemos. Es una potencia del presente que opera. El mismo Espíritu que levantó a Cristo del sepulcro está activo en la vida del creyente hoy.
Aplicación
¿Qué en tu vida necesita el poder de la resurrección hoy? No el poder de intentarlo más fuerte, sino el poder que hace posible lo que es humanamente imposible. Ese poder no está reservado para los más maduros ni para los más santos. Está disponible para el que cree, porque habita en el que cree.
C. Esperanza: la muerte no tiene la última palabra
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien según Su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos.
“Esperanza viva”, no una aspiración sino un ancla
- Pedro usa una expresión que parece casi contradictoria: esperanza viva.
- En el mundo antiguo, y en el nuestro, la esperanza suele ser algo frágil, subjetivo, dependiente de las circunstancias.
- Pedro dice que la esperanza cristiana está viva porque está anclada en el Cristo viviente.
- No es una ilusión optimista; es una realidad objetiva: Jesús resucitó, y por eso nosotros hemos nacido a una esperanza que la muerte no puede destruir.
Cristo como las primicias
1 Corintios 15:20–22
20 Pero ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron. 21 Porque ya que la muerte vino por medio de un hombre, también por medio de un hombre vino la resurrección de los muertos. 22 Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.
- Pablo llama a Cristo primicias, el primer fruto de la cosecha que garantiza que el resto vendrá.
- La resurrección de Jesús no es un evento aislado y extraordinario; es el anticipo y la garantía de la resurrección de todos los que están en Él.
- Lo que le pasó a la cabeza le pasará al cuerpo. Jesús no resucitó solo para sí mismo; resucitó como el primero de una nueva humanidad.
Cómo afecta esto a la manera en que morimos
- La iglesia primitiva asombraba a sus contemporáneos por una razón peculiar: sabía morir.
- No porque no sintiera el dolor de la muerte, sino porque tenía una esperanza que la muerte no podía extinguir. Pablo escribe desde la cárcel, con la posibilidad real de la ejecución, y dice: “Para mí, el vivir es Cristo y el morir es ganancia” (Fil. 1:21).
- No es una frase de estoicismo resignado. Es la lógica de alguien que sabe que la muerte es un umbral, no un muro.
1 Tesalonicenses 4:13
Pero no queremos, hermanos, que ignoren acerca de los que duermen, para que no se entristezcan como los demás que no tienen esperanza.
- Pablo no dice que los creyentes no se entristezcan. Dice que no se entristezcan como los que no tienen esperanza.
- El duelo cristiano es real y permitido. Pero tiene una forma diferente, porque está contenido en una esperanza que excede la muerte.
Idea Clave
La resurrección de Cristo es la garantía objetiva de que la muerte no tiene la última palabra. Para el creyente, morir no es perder, es llegar.
Aplicación
Piensa en la pérdida que más te ha dolido. Piensa en el temor que más te paraliza cuando piensas en el futuro. La esperanza viva que Pedro anuncia no elimina el dolor, pero le cambia el horizonte. El duelo cristiano dice “hasta luego”, no “adiós para siempre.”
- Segun lleves el tiempo evalua si leer El Río de la Muerte
Conclusión
Argumento
Jesús resucitó, y esa realidad transforma la manera en que vivimos y morimos
-
Empezamos con una pregunta: “Todos buscamos vida en algún lugar. La pregunta es: ¿dónde?”
- El relato de Lucas 24 nos muestra a unas mujeres que buscaban vida en el lugar equivocado, no por maldad, sino porque nadie les había enseñado a buscarla en otro lugar.
- El sepulcro era el único destino posible para el cuerpo de alguien que había muerto.
- Pero la resurrección cambió la geografía entera de la existencia humana.
- Después del primer día de la semana, el sepulcro ya no es el destino final de nadie que esté en Cristo.
-
La pregunta que los ángeles hicieron a las mujeres aquel amanecer sigue resonando hoy:
Idea
¿Por qué buscas entre los muertos al que vive?
-
Buscamos vida entre los muertos cada vez que buscamos identidad en los logros que se terminan.
- Cada vez que buscamos seguridad en las cuentas que se vacían.
- Cada vez que buscamos significado en la aprobación de personas que también van a morir.
- Cada vez que creemos que el pecado que nos domina tiene más poder que el Espíritu que habita en nosotros.
- Esas son búsquedas entre los muertos.
-
Pero Cristo está vivo. Y porque está vivo:
- Hemos resucitado con Él, nuestra identidad está escondida en Cristo, asegurada, inamovible, no a merced de las circunstancias.
- Su resurrección opera en nosotros, el poder que venció a la muerte no es un recuerdo histórico; es una potencia presente que trabaja en cada creyente por el Espíritu.
- Tenemos una esperanza viva, la muerte no tiene la última palabra. El mismo Jesús que salió del sepulcro es la garantía de que todos los que están en Él saldrán también.
-
El mismo Jesús que prometió resucitar, resucitó.
- El mismo que prometió regresar, regresará.
- El mismo que prometió vida a los que creen en Él, cumplirá esa promesa también.
No busques entre los muertos al que vive. Él no está aquí, ha resucitado.