
Esta semana en Gracia Soberana Orizaba tomamos un tiempo especial para hablar de las finanzas bíblicas. Recordamos que administrar los recursos no es solo cuestión de números, sino un acto de adoración y confianza en Dios. Las siguientes preguntas te ayudaran a reforzar y aplicar esta enseñanza
7 «Oye, pueblo Mío, y hablaré;
Israel, Yo testificaré contra ti.
Yo soy Dios, tu Dios.
8 No te reprendo por tus sacrificios,
Ni por tus holocaustos, que están continuamente delante de Mí.
9 No tomaré novillo de tu casa,
Ni machos cabríos de tus corrales.
10 Porque Mío es todo animal del bosque,
Y el ganado sobre mil colinas.
11 Conozco a todas las aves de los montes,
Y Mío es todo lo que en el campo se mueve.
12 Si Yo tuviera hambre, no te lo diría a ti;
Porque Mío es el mundo y todo lo que en él hay.
13 ¿Acaso he de comer carne de toros,
O beber sangre de machos cabríos?
14 Ofrece a Dios sacrificio de acción de gracias,
Y cumple tus votos al Altísimo.
15 Invoca Mi nombre en el día de la angustia;
Yo te libraré, y tú me honrarás».
Para recordar
- ¿Qué nos enseña el Salmo 50:7–15 sobre la verdadera motivación para dar?
- ¿Por qué nuestras ofrendas y diezmos son más una respuesta de adoración que una obligación?
- ¿Qué tipos de ofrenda practicamos legítimamente en Gracia Soberana Orizaba?
- ¿Qué significa para ti dar “sacrificialmente” y no solo de lo que sobra?
- ¿Qué cambia en nuestra ofrenda cuando se hace por costumbre en comparación con hacerlo con amor, gozo y fe?
Para pensar
- ¿Qué obstáculos enfrentas al momento de ofrendar o diezmar con fidelidad?
- ¿Cómo puedes preparar tu corazón y tus recursos en casa para participar con gratitud en el culto?
- ¿De qué manera tus finanzas reflejan que Cristo es tu verdadero tesoro?
- ¿Qué impacto tiene nuestra generosidad en la misión de plantar iglesias y proclamar el evangelio?
Para orar
- Alaba a Dios por su provisión fiel en tu familia y en nuestra iglesia.
- Da gracias a Dios por la generosidad de los hermanos que ofrendan con gozo y sacrificio.
- Pide a Dios sabiduría para administrar los recursos, reflejando que Cristo es nuestro verdadero tesoro.