El Origen del Pecado
Dios originalmente creó al hombre inocente y recto, sin mancha ni corrupción.1 En tal estado, Adán y Eva disfrutaban una plenitud de vida en comunión con Dios, deleitándose en Él y en su buena voluntad, aunque eran capaces de cometer transgresión.2 A pesar de estos privilegios, ellos fueron descarriados por Satanás3 y pecaron voluntariamente contra su Creador al hacer lo que Él había prohibido.4 En su rebelión ellos dudaron del carácter de Dios, rechazaron su autoridad, y desobedecieron su palabra.5 La infracción de la ley de Dios por parte del hombre6 trajo enemistad con Dios7 y la maldición de la muerte.8 Debido a que Dios había establecido a Adán como el jerarca representante de la raza humana,9 su pecado le fue imputado a todos sus descendientes, trayendo culpa, condenación, y muerte a la humanidad.10 Por lo tanto, todos somos por naturaleza corruptos11 e inclinados al mal desde nuestra concepción.12
Los Efectos del Pecado
De la corrupción heredada propia de la humanidad13 surgen todos los pecados que cometemos.14 Todas las personas son ahora por naturaleza enemigos de Dios,15 viviendo bajo el poder de Satanás,16 sujetos a la maldición de la ley,17 y merecedores de castigo eterno.18 Además, la naturaleza del hombre en su totalidad ha sido corrompida por la caída, y ninguna parte del hombre está libre de la contaminación del pecado.19 Aunque las personas caídas permanecen siendo portadores de la imagen de Dios20 y manifiestan las virtudes de la gracia común, son incapaces de agradar a Dios,21 de merecer su favor,22 o de librarse a sí mismos de su esclavitud al pecado.23 Sus corazones están endurecidos,24 su entendimiento está en tinieblas,25 sus consciencias están corrompidas,26 su percepción espiritual está cegada,27 y sus obras son malas.28 Por lo tanto, todas las personas están muertas en pecado y sin esperanza fuera de la salvación que hay en Cristo Jesús.29
La maldición de la caída corrompió no sólo a la humanidad sino a todo el orden creado, sometiendo al mundo a vanidad, deterioro y muerte.30 Tanto la creación maldita como la maldad moral producen calamidad, sufrimiento, hostilidad, e injusticia en el mundo.31 El gemir del orden creado nos recuerda de nuestra condición caída y nos lleva a anhelar la redención de todas las cosas bajo Cristo.32
Footnotes
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Gen 1:27, 31; Ecle 7:29. ↩
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Gen 2:7-9, 15-17. ↩
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Gen 3:13; 2 Cor 11:3. ↩
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Gen 3:6-7. ↩
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Gen 2:17; 3:1-6. ↩
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Gen 3:17; Rom 5:18-19. ↩
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Gen 3:8-10; Isa 59:2. ↩
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Gen 2:16-17; Rom 5:12. ↩
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Rom 5:12-19; 1 Cor 15:22, 49. ↩
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1 Cor 15:21-22; Rom 5:12-18 ↩
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Gen 6:5; Job 14:4; 15:14; Jer 17:9; Efe 2:3. ↩
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Sal 51:5; Gen 8:21; Rom 3:23. ↩
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Rom 5:12; Efe 2:3. ↩
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Sal 14:3; 51:1-5; 58:3; Sant 1:14; Mat 15:19. ↩
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Efe 2:3; Rom 5:10; 8:7. ↩
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Juan 8:44; Hech 26:18; 2 Tim 2:26; 2 Cor 4:4; 1 Juan 5:19; Efe 2:2. ↩
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Gal 3:10; Rom 4:15; Deut 28:45. ↩
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Dan 12:2; Mat 25:46; Apo 20:14-15; Rom 1:32; 6:32. ↩
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Gen 6:5; Rom 3:10-18; 7:18; Efe 2:3; Jer 17:9. ↩
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Gen 9:6; Sant 3:9. ↩
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Rom 8:8; Heb 11:6. ↩
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Isa 64:6; Rom 3:20; Gal 2:16. ↩
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Juan 8:34; Efe 2:1-2. ↩
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Efe 4:18; Mat 13:15. ↩
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Rom 1:18-23, 28; Efe 4:18. ↩
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Tito 1:15; 1 Tim 4:2. ↩
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2 Cor 4:4; Juan 9:39; Rom 11:8. ↩
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Isa 64:6; Juan 3:19; Col 1:21. ↩
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Efe 2:12-13. ↩
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Gen 3:14-19; Rom 8:19-25. ↩
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Ecle 4:1; Mat 24:7; Juan 16:33; Tito 3:3. ↩
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Rom 8:22-23; 1 Cor 15:24-25; Heb 2:8; Apo 21:4. ↩