Ninguna persona, independientemente de su formación o trasfondo académico, empieza a servir como maestro con todas las habilidades y destrezas bíblicas, teológicas, pedagógicas y técnicas para cumplir con nuestra misión. Esto resalta la importancia de tener una actitud dispuesta a aprender. Fundamentalmente entendemos esto como una actitud que refleje un corazón dispuesto a aprender.
¿Cómo se refleja esto?
- Asistir a las juntas trimestrales
- Tomar las capacitaciones requeridas
(Considerando la carga de trabajo, procuraremos ofrecerla en diversos horarios y formatos)