
A. Las ofrendas y diezmos son del Señor
Todo diezmo y ofrenda pertenece al Señor y es cosa consagrada a Él. Quienes administran estos recursos no gestionan “dinero de la organización”, sino recursos santos que Dios ha confiado a su iglesia para su gloria y la expansión del evangelio.
Idea Clave:
Los encargados de administrar las finanzas deben hacerlo con gratitud, humildad, temor reverente y dependencia del Espíritu.
B. Planificación en dependencia
Planear no es falta de fe; planear sin depender de Dios sí lo es. Queremos presupuestar y tomar decisiones financieras:
- comenzando en oración.
- reconociendo la fragilidad de nuestros planes.
- sometiendo todo a la voluntad del Señor.
Planificar incluye “escuchar” la voz de Dios en la Escritura y en la sabiduría de la pluralidad de ancianos, así como considerar el consejo de hermanos maduros y, cuando aplique, de otras iglesias Gracia Soberana.
C. Transparencia y rendición de cuentas
Como parte de nuestra identidad Gracia Soberana, valoramos la interdependencia entre iglesias y la rendición de cuentas mutua.Gracia Soberana
En la práctica, esto implica:
- Múltiples personas involucradas en el manejo de fondos (nunca una sola),
- Controles básicos (doble firma, registros claros, revisiones periódicas),
- Informes regulares al liderazgo sobre el uso de los recursos.
- Disposición a recibir consejo y supervisión de líderes regionales o de otras iglesias SG en cuestiones financieras clave.
D. Misión, interdependencia y prioridades de gasto
Las ofrendas y diezmos se utilizan para sostener la misión que Cristo nos dio: hacer discípulos, plantar iglesias, cuidar al rebaño y proclamar el evangelio. De manera general, buscamos que el uso del presupuesto refleje:
- Cuidado interno: salarios justos para obreros, renta, servicios y recursos para discipulado.
- Misión local: evangelismo, misericordia, proyectos de alcance.
- Interdependencia con Gracia Soberana: participación en proyectos de plantación, apoyo a pastores y plantadores, y aportes a la familia de iglesias para fortalecer la obra global.