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Nuestra iglesia local existe para atesorar, seguir y proclamar con fidelidad el evangelio de Cristo. El evangelio es tanto el origen como el propósito de nuestra existencia. Sabemos que para cumplir esta misión necesitamos usar con sabiduría los recursos financieros que el Señor nos provee. No se trata solo de números en un presupuesto, sino de cómo usamos la provisión del Señor para cumplir Sus propósitos en dependencia de Él.

Lamentablemente, y debido al pecado residente, es muy fácil caer en la tentación de considerar las finanzas de la iglesia como algo “no tan espiritual” como otros ministerios. Es necesario que entendamos que tener finanzas sanas glorifica a Dios, bendice a la iglesia, nos protege de tentaciones y nos impulsa para la misión. Para ello, necesitamos encontrar los principios que el Señor nos ha dejado en su palabra. En las siguientes líneas vamos a explorar estos principios e intentaremos aplicarlos a la manera en que nuestra iglesia local recibe, planifica y administra los recursos que Dios nos da para el cumplimiento de nuestra misión.

I. ¿De donde recibe sus recursos nuestra iglesia?

A. De las ofrendas y los diezmos

Dile a los israelitas que tomen una ofrenda para Mí. De todo aquel cuyo corazón le mueva a hacerlo, ustedes tomarán Mi ofrenda
Éxodo 25:2.

En el éxodo, cuando Dios estaba estableciendo al pueblo de Israel, vemos que el Señor llama a Su pueblo a dar voluntariamente para el sustento de su casa y de los levitas. Cada vez que el pueblo de Dios se reunía, ya fuera en el tabernáculo, en el templo, en el pórtico de Salomón, o partiendo el pan en las casas, el pueblo de Dios participaba voluntaria y gozosamente de sus ofrendas y diezmos.

De aquí podemos ver que la iglesia recibe sus recursos principalmente a través de las ofrendas y los diezmos voluntarios de sus miembros. Lo hacemos como un reflejo de la generosidad que Dios ha exhibido al enviar a Su Hijo. Además, al hacerlo somos el medio que Dios usa para suplir las necesidades de la iglesia.

Si pudiéramos dar un recorrido a toda la Escritura, notaríamos que a lo largo de los siglos, Dios ha provisto a Su pueblo los recursos qué necesita para la adoración y la misión exclusivamente de dos fuentes: la milagrosa provisión por medios sobrenaturales, y el milagroso acto de Dios de mover los corazones de Su pueblo para dar generosamente.

Como iglesia hemos sido testigos de la provisión sobrenatural de Dios en más de una ocasión, pero estos son ocasiones que Dios orquesta en Su Gracia de manera Soberana. No podemos hacer nada para producir esta provisión, más que orar y esperar la gracia de Dios.

Por otro lado, la Biblia nos motiva a dar con generosidad como un acto de adoración. A lo largo de los siglos esto se realiza durante el tiempo de adoración congregacional (ver inciso II.B). Estamos convencidos que la expresión bíblica correcta para hablar de este acto de dar es ofrendas y diezmos. Sé que en algunos contextos, y principalmente debido al abuso, el uso de la palabra diezmo no es muy popular. Pero es un término bíblico correcto. Veremos esto con más detalle en la en el inciso II.C.

Para fines prácticos en nuestra iglesia local usaremos la expresión ofrendas y diezmos para referirnos a la ofrenda que cada miembro de Gracia Soberana de manera voluntaria aparta de sus ingresos y que realiza de manera regular como un acto de adoración para que la iglesia siga cumpliendo con su misión. A las ofrendas que se realizan de manera extraordinaria para suplir alguna necesidad o aprovechar alguna oportunidad de servicio le llamaremos ofrendas especiales.

B. Las Ofrendas especiales

Las ofrendas especiales son actos de generosidad extraordinarios y adicionales a nuestras ofrendas y diezmos en el que el pueblo de Dios participa para alcanzar un propósito específico. En el Nuevo Testamento encontramos dos ejemplos:

i. Ofrenda para creyentes en necesidad

Porque en cuanto a este servicio a los santos, es por demás que yo les escriba.
2 Corintios 9.6

2 Corintios 9 ha sido un pasaje referencia sobre la motivación para dar generosamente. Sin embargo, no podemos olvidar que el contexto original del pasaje era la recolección de una ofrenda especial para bendecir a creyentes necesitados en Jerusalén.

Al considerar esto a la luz de las múltiples ocasiones que la Escritura nos motiva a dar a los pobres y necesitados (Cf. Pro. 14.21, 19:!7, Luc 6.33, entre muchos otros), deducimos que es valido realizar eventualmente ofrendas especiales para suplir necesidades extraordinarios de creyentes cuya fidelidad y reputación ha sido comprobada, teniendo cuidado de no fomentar actitudes pecaminosas en ellos (2 Tes 3:10).

Considerando que los pastores y líderes tienen la responsabilidad de velar por la vida de la iglesia, es necesario que este tipo de ayudas sean dirigidas bajo la supervisión pastoral.

ii. Ofrendas especiales para la misión

Ustedes mismos también saben, filipenses, que al comienzo de la predicación del evangelio, después que partí de Macedonia, ninguna iglesia compartió conmigo en cuestión de dar y recibir, sino solamente ustedes. Porque aun a Tesalónica enviaron dádivas más de una vez para mis necesidades.
Filipenses 4.15, 16

En Filipenses 4 Pablo señala la generosidad de los Filipenses, quienes participaron financieramente del ministerio de Pablo. Sabemos que participar de la misión implica gastos económicos. Aunque esto puede aplicar a gastos extraordinarios para un proyecto local de evangelismo, el texto de Filipenses 4 puede aplicarse de manera más directa al apoyo a un plantador de iglesias.

Por lo tanto, debemos considerar un privilegio participar financieramente en la plantación de nuevas iglesias u otros proyectos evangelísticos. Como una iglesia local que forma parte de una gran familia de iglesias, vamos a participar en proyectos de plantación de iglesias y en proyectos de evangelismo locales. Debemos estar dispuestos a participar con generosidad de estas iniciativas de gracia.

C. Ventas, rifas y otras colectas

i. Nuestra situación

Sabemos que entre las iglesias locales de nuestra región hay prácticas que casi se han vuelto tradiciones, como venta de alimentos, venta de Biblias y libros. También hay otras prácticas que poco a poco van ganando popularidad como la monetización de prédicas y/o música original, cuotas de recuperación para eventos, cursos o materiales impresos, además hay algunas iglesias que han emprendido negocios. En nuestra iglesia local se han realizados ciertas colectas “especiales” de manera extraoficial; es decir, sin informar al liderazgo de la iglesia. Y también en ocasiones de necesidad hemos recurrido a algunas de esas prácticas, muchas veces con excelentes resultados económicos; pero en más de una ocasión nos ha generado conflictos.

Cuando vamos a la Escritura no encontramos evidencias que apoyen cualquier otra manera legitima en que una iglesia pueda generar fondos para cumplir con su misión a parte de las mencionadas anteriormente. Nunca vemos a la iglesia de Antioquia organizando una hamburguesiza, o a Corinto haciendo una rifa. Sin embargo, debemos reconocer que estas iniciativas surgen debido a que existe una tensión entre el cumplimiento de la misión y el presupuesto. Sabemos que en Su sabiduría, el Señor nos provee recursos limitados para que lo glorifiquemos al depender de Él y administrar correctamente lo que Él nos da.

Muchas veces quisiéramos tener el presupuesto necesario para comprar material de discipulado para los niños, ayudar a todos los necesitados, tener recursos para compartir mejorar mobiliario, etc. Debido a que muchas veces no hemos contado con ese recurso, algunos hermanos, movidos por el amor, han traído iniciativas de este tipo.

Entonces ¿Qué criterios debemos seguir para decidir cuáles de esas prácticas son legítimas? A continuación presento algunos principios bíblicos que nos pueden ayudar a pensar. De antemano advierto que no se trata de la ley de Media y de Persia y de ninguna manera puedo decir que son exhaustivos, pero pueden ayudarnos a tomar decisiones y como un esbozo de protocolo para saber a quién podemos involucrar.

ii. Algunos principios para evaluar

1. Daremos prioridad a la oración sobre la planificación

Algunos confían en carros y otros en caballos,
Pero nosotros en el nombre del Señor nuestro Dios confiaremos.
Salmo 20:7

Entendemos que el proceso de planificación no solo es aconsejable, sino necesario. Sin embargo, para conseguir el financiamiento para cualquier necesidad no debemos empezar con nuestra sabiduría fortaleza u opiniones, sino buscando el consejo y la dirección de Dios en oración. Podemos vernos tentados a creer que la parte financiera o monetaria es menos espiritual que predicar, aconsejar u enseñar la Palabra; pero esto es falso.

Si creemos que el Señor proveerá y que nuestros recursos provienen de Él, entonces debemos realizar todo el proceso administrativo y financiero con una actitud de humilde dependencia de Su Gracia que se expresa en la oración.

La oración debe permear todo lo que hacemos como iglesia desde la planeación hasta la ejecución y evaluación. Al igual que cualquier ministerio, los creyentes involucrados en cualquier actividad de colecta de fondos deben orar constantemente buscando la guía y el poder de Dios.

2. Tomaremos decisiones en fe en Su provisión y Su sabiduría

Pero busquen primero Su reino y Su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.
Mateo 6.33

El Señor prometió claramente que cuando un creyente busca Su Reino, el proveería para las necesidades. Hemos sido testigos de como Dios cumple esta promesa en nuestra vida personal. ¿Cuánto más no lo hará entonces con una iglesia local que anhela proclamar Su evangelio?

Esta verdad nos ayuda a entender la importancia de la fe en la provisión de Dios. Antes que cualquier actividad de colecta de fondos debemos creer plenamente que El Señor proveerá para las necesidades de Su Misión de manera oportuna y fiel. Cuando el Señor ha confirmado una convicción de que algo es Su voluntad debemos creer en Su provisión y dar los pasos en fe.

Sin embargo, si el proyecto es para suplir una necesidad secundaria, quizá lo más recomendable sea esperar. En ese sentido debemos creer que Dios es sabio y muchas veces no provee los recursos porque desea que esperemos.

3. No descuidaremos nuestra misión por buscar recursos económicos

Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o apreciará a uno y despreciará al otro. Ustedes no pueden servir a Dios y a las riquezas. Mateo 6:24

Nuestra dependencia de Dios en la oración y nuestra fe en su provisión y sabiduría debe ayudarnos a enfocarnos en la misión que el Señor nos entregó. Creemos firmemente que Del Señor es la tierra y su plenitud, por lo tanto, también creemos que la provisión económica depende del Señor. Nosotros, entonces, debemos concentrarnos en cumplir fielmente la misión que Cristo nos encomendó: hacer discípulos.

Con esto en mente debemos cuidar que las actividades de colecta de fondo nos distraigan de nuestra prioridad. Esto aplica tanto a nivel congregacional como personal. Es decir, nunca deberíamos permitir que la iglesia se desenfoque de la misión con tal de reunir un presupuesto. Tampoco es legítimo que los miembros que participen en una actividad de colecta de fondos dejen de asistir a discipulados, lleguen tarde o estén distraídos en las reuniones debido a su ministerio. Finalmente, debemos evitar cualquier actividad que tenga el potencial de dañar nuestro testimonio como iglesia..

4. Nos esforzaremos en proteger el amor y la unidad del cuerpo de Cristo

La gloria que me diste les he dado, para que sean uno, así como Nosotros somos uno:
Juan 17:22

En Juan 17, Cristo mismo nos enseñó cuan importante es la unidad a los ojos de Su Padre. Si creemos en su bondad y provisión no debemos permitir que ninguna actividad de colecta de fondos fracture o debilite nuestra unidad.

Debemos ser consiente de que debido al pecado remanente, todo lo que hacemos, incluso aquello que hacemos con buenas intenciones tiene el potencial de tornarse destructivo. Mientras vivamos en este cuerpo de muerte, no podremos evitar esta realidad. Sin embargo, los siguientes principios pueden ayudarnos a evitar tensiones

  • Nunca debemos menospreciar la importancia de la oración. Como creyentes debemos entender que dependemos enteramente de la gracia y la provisión del Señor. Cuando oramos expresamos humildemente nuestra necesidad de la guía y provisión de Dios, le rogamos su protección frente a la tentación y expresamos nuestra necesidad de Su sabiduría.
  • Cuando estemos planeando cualquier proyecto de recaudación de fondos, debemos preguntarnos: “¿Cuál es la mejor manera de guardar la unidad?” y buscar intencionalmente estrategias que nos ayuden a guardarla.
  • Al invitar a creyentes a colaborar debemos evitar la tentación de llamarlos solo para cubrir la necesidad. Si bien es imposible tener personas perfectas, necesitamos creyentes que están creciendo en su amor por Cristo y en su santificación. Al hacerlo no solo evitamos situaciones complicadas, también protegemos a los creyentes nuevos del desánimo y ataques que aun no tiene la madurez de enfrentar.
  • Eventualmente, van a llegar conflictos. Cuando esto ocurra debemos estar preparados para reflejar el evangelio. Debemos recordar que el Señor permite estas pruebas para probar lo que hay en nuestro corazón (Deut 8.2). El Señor nos llama a depender de SU Espíritu para solucionar los conflictos con un corazón humilde. Estamos convencidos que los principios de Mateo 18 son imprescindibles para esto.
5. Actuaremos con un firme compromiso por reflejar la generosidad que Dios mostró en Cristo

De gracia recibieron, den de gracia.
Mateo 10:8

Si realmente creemos que todo lo que somos y tenemos procede de Dios; Si comprendemos que es por Su generosidad y gracia que existimos, entonces, todos los recursos que poseemos como iglesia proceden de Dios y existen para su propósito: El crecimiento del evangelio en el mundo y en el corazón de Su pueblo.

Ya que todo lo recibimos como un acto de la generosidad de Dios, como iglesia debemos buscar la manera de reflejar Su generosidad, especialmente a los visitantes y a los creyentes en necesidad.

Los siguientes puntos son algunas ideas para demostrarlo:

  • Cuando ofrezcamos algún curso especial, haremos todo lo posible evitar el cobro de cuotas. Cuando las cuotas sean necesarias, tendremos ofreceremos becas a creyentes fieles que las necesiten.
  • Muchos discipulados incluyen material impreso, haremos todo lo posible por proporcionarlo de manera gratuita, enfatizando que recibir el material implica un compromiso por terminar el curso.
  • Cuando hagamos alguna reunión especial, buscaremos que los Coffee Break corran a cuenta de la iglesia. Algunas cosas a considerar son los siguientes
  • Si usamos un material con derechos de autor, debemos pagar por ello.
  • Entendemos que en muchas ocasiones, cuando un curso es gratis, muchos creyentes inmaduros tienden a dejarlo; en cambio, hacer algún tipo de cobro puede motivarlos a terminar debido a que ya se pagó. Debemos examinar si esta motivación es correcta.
6. Basamos nuestras decisiones en la verdad absoluta de Su palabra y no los resultados variables

Confía en el Señor con todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propio entendimiento. Reconócelo en todos tus caminos, Y Él enderezará tus sendas.
Prov 3:5-6

Un argumento que muchas veces usamos es: “da resultado”. Pero eso no garantiza que sea legítimo. Nuestro compromiso con Dios y Su palabra nos impulsa a dar prioridad a la revelación de Dios sobre los resultados, por buenos que aparentemente sean. Si una actividad de colecta de fondos, por buena que parezca, atenta o parece atentar contra alguna enseñanza clara de la palabra de Dios no debemos dudar en rechazarlo.

Por otro lado, sabemos que hay muchos grises. Es decir, áreas donde la Biblia no es tan clara. No podemos tomar decisiones a la ligera; necesitamos buscar a Dios en oración buscando Su dirección, y pesar cada decisión en esta área a la luz de la palabra de Dios.

7. Entendemos el principio de autoridad y responsabilidad de los pastores

El Señor ha encargado a sus pastores la dirección de la iglesia. Ellos son llamados a dirigir a la iglesia siguiendo el ejemplo de Jesús como líder/siervo. Ellos deben pastorear “el rebaño de Dios… velando por él, no por obligación, sino voluntariamente… no por la avaricia del dinero, sino con sincero deseo” (1 Pedro 5:2).

Sin embargo, no debemos olvidar que Dios pedirá cuentas a los pastores de la dirección que dieron a Su iglesia. Además, creemos que han sido llamados por Dios y capacitados por Su Espíritu. Por lo tanto, tienen el encargo solemne de dar cuentas a Dios sobre la dirección de Su pueblo. Esto incluye la manera en que se toman decisiones financieras. Esto no significa que tomarán decisiones despóticas o impulsivas. Por el contrario, los pastores deben reflexionar en su responsabilidad y humildemente buscar la dirección de Dios, el consejo de otros pastores con experiencia, y de hermanos maduros en la iglesia local; sin olvidar, que la responsabilidad delante de Dios es de ellos.

En este sentido, la responsabilidad de la iglesia es orar por ellos y seguir su liderazgo. Si un miembro activo de la iglesia considera que tiene un aporte que puede beneficiar a la iglesia, expréselo con humildad al pastor.

iii. ¿Cómo manejaremos las ventas, rifas y otras colectas?

Considerando todo lo anterior, buscaremos seguir los siguientes lineamientos, mismos que deberán ser evaluados a finales de 2024.

  • En nuestra iglesia, evitaremos realizar rifas o sorteos con el propósito de recaudar fondos. Creemos que al hacerlo, honramos al Señor y demostramos una fe firme en Su provisión. Además, evitamos malentendidos que podrían afectar nuestro testimonio. Nuestra intención es que los hermanos participen con motivación correcta, impulsados por la generosidad y no por la avaricia.
  • Aunque la venta de alimentos o bebidas en la iglesia no es estrictamente pecaminosa, hemos notado que en nuestra congregación local ha causado algunos problemas. Por lo tanto, siguiendo los principios mencionados, hemos decidido suspender la venta de talentos al final del culto. Buscamos mantener la armonía y el enfoque en la adoración sin distracciones innecesarias. Para suplir el tiempo de comunión, buscaremos organizar una comida comunitaria una vez al mes. Eventualmente, y buscando la guía del Señor, podría organizarse alguna venta especial.
  • En general, evitaremos realizar colectas adicionales a las ofrendas regulares. Como se mencionó anteriormente, si el pastor es el responsable ante el Señor de la iglesia, no deben existir colectas a sus espaldas, ni siquiera para darle una sorpresa. Anhelamos que la oración y la transparencia guíen nuestras decisiones en este aspecto.

Necesitamos hacer la evaluacion

II. Cómo participar en las ofrendas y diezmos

A. ¿Cuál es la motivación correcta para ofrendar y diezmar?

i. Las ofrendas y los diezmos como una respuesta a la salvación de Dios (Salmo 50:7 - 15)

“«Oye, pueblo Mío, y hablaré; Israel, Yo testificaré contra ti. Yo soy Dios, tu Dios. No te reprendo por tus sacrificios, Ni por tus holocaustos, que están continuamente delante de Mí. No tomaré novillo de tu casa, Ni machos cabríos de tus corrales. Porque Mío es todo animal del bosque, Y el ganado sobre mil colinas. Conozco a todas las aves de los montes, Y Mío es todo lo que en el campo se mueve.”
Salmo 50:7–11

En el Salmo 50, después que El Señor habló de su inmensa gloria, presenta una queja contra Su pueblo. Ellos estaban cumpliendo con sus sacrificios, ofrendas y diezmos, pero Dios es muy claro: “No tomaré novillo de tu casa”. Dios se niega a recibir cualquier tipo de ofrenda de Su pueblo. ¿Por qué? Al perecer, ellos habían olvidado una realidad: Todo le pertenece al Señor.

¿Qué implicaciones tiene esa verdad? Pues si Dios es dueño de todo, tendríamos que cambiar nuestra manera de pensar con respecto a las ofrendas y los diezmos. No se trata de lo que le damos al Señor, ¿Cómo le podemos dar algo al dueño de todo el universo? Esto se hace aun más evidente al considerar los siguientes versículos.

“Si Yo tuviera hambre, no te lo diría a ti; Porque Mío es el mundo y todo lo que en él hay. ¿Acaso he de comer carne de toros, O beber sangre de machos cabríos?”
Salmo 50:12–13

El énfasis es evidente: No tenemos nada que Dios necesite. No necesita nuestra adoración; no necesita nuestro dinero; no necesita que vengas a la iglesia ni siquiera necesita que hagas oración.

Si esto es así, ¿Por qué la Biblia nos invita a participar de las ofrendas y los diezmos?

“Ofrece a Dios sacrificio de acción de gracias, Y cumple tus votos al Altísimo. Invoca Mi nombre en el día de la angustia; Yo te libraré, y tú me honrarás».”
Salmo 50:14–15

En los vv. 14 y 15 el Señor nos invita a participar de las ofrendas voluntariamente, en base a una promesa: La promesa de liberación futura.

Estos versículos tienen otro sabor cuando los vemos de este lado de la cruz. La más grande liberación que podríamos esperar del Señor no es algo futuro, sino una realidad pasada. Cristo nos libro de la maldición de la ley al hacerse maldición por nosotros. Además el promete que en su venida el enjugara toda lagrima y que en el presente Su gracia es suficiente para sostenernos.

Idea clave:

Así que el Señor nos está invitando a participar de las ofrendas y los diezmos como una respuesta en adoración ante Su salvación y Su gracia.

ii. Nuestras ofrendas y diezmos son un reflejo de nuestra entrega a Dios

“Por tanto, hermanos, les ruego por las misericordias de Dios que presenten sus cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es el culto racional de ustedes.”
Romanos 12:1

En más de un pasaje bíblico el Señor llama a aquellos que han sido comprados por la sangre de Cristo a rendirle todo nuestro ser. Eso significa que todo lo que tenemos: Nuestro tiempo, nuestra energía, nuestros anhelos, nuestros recursos y propiedades, incluso nuestra vida misma, todo, le pertenece al Señor.

Los creyentes de Macedonia encarnaron este principio para nuestro beneficio:

“Ahora, hermanos, les damos a conocer la gracia de Dios que ha sido dada en las iglesias de Macedonia. Pues en medio de una gran prueba de aflicción, abundó su gozo, y su profunda pobreza sobreabundó en la riqueza de su liberalidad. Porque yo testifico que según sus posibilidades, y aun más allá de sus posibilidades, dieron de su propia voluntad, suplicándonos con muchos ruegos el privilegio de participar en el sostenimiento de los santos. Y esto no como lo habíamos esperado, sino que primeramente se dieron a sí mismos al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Dios.”
2 Corintios 8:1–5

Pablo, inspirado por el Espíritu, nos deja ver que estos creyentes estaban padeciendo pruebas. Situación no era la optima, vivían en una profunda pobreza y por si eso no fuera poco, estaban pasando una gran prueba de aflicción. Nuestras circunstancias presentes no impiden participar de la misión de Dios por medio de nuestras ofrendas.

Pablo mismo testifica que los Macedonios dieron más allá de sus posibilidades ¿Qué significa esto? Que estuvieron dispuestos a dar todo lo que tenían por la fe en la provisión de Dios, siguiendo el ejemplo de la viuda pobre.

Idea Clave:

La fidelidad con que participamos de nuestras ofrendas y diezmos no refleja tanto nuestra situación como nuestra disposición del corazón. El Señor nos está llamando a darnos a nosotros mismos

iii. Debemos ofrendar sacrificialmente

«No, sino que ciertamente por precio te lo compraré, pues no ofreceré al SEÑOR mi Dios holocausto que no me cueste nada
2 Samuel 24:24.

En segunda vez, Samuel 24 encontramos un relato, Donde David había decidido ofrecer un holocausto a Dios. Así que David busca un tal Arauna para comprar un terreno para edificar el altar. Este hombre le ofrece David el terreno y los animales de manera gratuita para ofrecer un sacrificio a Dios. Es sorprendente la respuesta de David: no ofreceré al señor mi Dios Holocausto, que no me cueste nada.

¿Qué había en el corazón de David? La mayoría de nosotros hubiera aceptado la propuesta sin dudarlo ni un momento. Pero David No, solo quería cumplir, sino había decidido a Dios lo mejor. Si conoce la historia de David, sabes que lo hace porque conocía a Dios. Dios había mostrado tanta gracia, tanto favor y tanto perdón a David de tantas maneras distintas. La gracia de Dios, produce en el corazón de David una respuesta. Darle lo mejor a Dios: Darle lo mejor a Dios

En Cristo Jesús, nosotros hemos recibido la gracia de Dios de una manera muchísimo más evidente. La escritura nos llama a responder a esa gracia con generosidad. Así que nosotros no damos lo que nos sobra, no damos sólo por cumplir, No damos porque esperemos una recompensa económica, damos a Dios lo mejor que tenemos porque el dio lo mejor que tenía, a Su Hijo.

John Piper lo expresa de la siguiente manera:

Cuando usted atesora a Cristo supremamente, el dinero se convierte principalmente en una vía de maximizar el gozo en Cristo, esto lo hace para su propio bien (ya que hay más bendición en dar que en recibir) y para el de otros, pues así financia la expansión del evangelio.
John Piper

B. ¿Cuándo y donde debemos ofrendar y diezmar?

Considero que debido a varios factores, como iglesia no damos la importancia correcta a nuestro tiempo de ofrendas y diezmos durante el tiempo de adoración congregacional. Muchas veces preferimos ofrendar en otros contextos. Por ejemplo, algunos consideran apoyar a hermanos en necesidad; otros toman lo que habían dispuesto para ofrendar y lo utilizan para comprar materiales para poder realizar su ministerio. Hay algunos más que apoyan directamente al pastor o a algún otro hermano como un agradecimiento por su servicio. Esto es admirable, pues habla de un corazón sacrificial de parte de quienes participan.

Es cierto que durante su ministerio el Señor señalo una especie de desinstitucionalización de la adoración (Cf. Juan 4:21). Pero ¿Este pasaje nos justifica para usar las ofrendas y diezmos que hemos destinado al Señor para otro fin a parte de la adoración? Estoy convencido de que no es así. Si las ofrendas y diezmos forman parte de nuestra adoración, entonces debemos darle la importancia debida. A continuación presento dos razones:

i. La adoración congregacional es el momento para ofrendar

sino que buscarán al Señor en el lugar en que el Señor su Dios escoja de todas sus tribus, para poner allí Su nombre para Su morada, y allí ustedes irán. Allí llevarán sus holocaustos, sus sacrificios, sus diezmos, la contribución de su mano, sus ofrendas votivas, sus ofrendas voluntarias, y el primogénito de sus vacas y de sus ovejas.
Deuteronomio 12:5-6

Como creyentes, debemos comprender que nuestras ofrendas y diezmos son una parte esencial de nuestra adoración. Durante esta era, la máxima manifestación de adoración al Señor ocurre en la adoración congregacional (Hebreos 12:22-24). Por lo tanto, deberíamos esforzarnos por participar activamente en las ofrendas durante este tiempo. Este principio no es nuevo; ya en el Antiguo Testamento, en Deuteronomio 12:5-6, el pueblo de Dios era motivado a contribuir con ofrendas y diezmos en el tabernáculo. En el Nuevo Testamento, encontramos el mismo principio en 1 Corintios 16:2, donde el apóstol Pablo anima a los creyentes a dar sus ofrendas durante el culto de adoración congregacional.

ii. Motivos prácticos

A Junio de 2024, muchos creyentes ofrendan y adicionalmente compran materiales para cumplir con sus ministerios. Pero esto implica varios desafíos.. En primer lugar, quienes se involucran en el ministerio suelen estar comprometidos financieramente con el Señor y Su iglesia. Sin embargo, a largo plazo, esto puede generar un desgaste en los servidores. Además, existe el riesgo de que se establezca una costumbre negativa en la membresía de la iglesia. Si estamos acostumbrados a que ciertos miembros compren materiales o pongan recursos para actividades específicas, cuando no puedan hacerlo, podría causar desequilibrios. Finalmente, esta práctica no nos permite saber en qué estamos invirtiendo los recursos que el Señor nos provee.

Entonces, ¿Cuál es la alternativa? En primer lugar. lLa iglesia debe comprender que participar de manera sacrificial en los diezmos y ofrendas es tanto un privilegio como una responsabilidad. Si los creyentes participan con fidelidad de sus ofrendas y diezmos, esto ayudará a que la iglesia tenga los recursos suficientes para desarrollar la misión de evangelizar y discipular. El liderazgo de la iglesia debería asignar un presupuesto fijo para cada ministerio, cuyo monto debe revisarse periódicamente. Por su parte, los servidores deben esforzarse por ajustar los gastos de su ministerio al presupuesto asignado.

Es muy probable que en ocasiones, el presupuesto asignado no sea suficiente para comprar todos los materiales y / o equipo del que le gustaría disponer para realizar su ministerio. Aquí debemos tener un balance; si ese creyente está participando generosamente de las ofrendas y diezmos, no sería justo pedirle que haga un gasto para el ministerio. El creyente también podría estar tentado a tomar de lo que había dispuesto como ofrenda para suplir dicha necesidad, lo cual no es recomendable. En primer lugar, el creyente debe expresar esas necesidades al líder correspondiente para que en oración se decida si esa necesidad es realmente urgente y de ser así, exponerlo al liderazgo de la iglesia para ver cómo se proveerá.

Al hacerlo de esta manera cuidaremos el corazón de los servidores de actitudes pecaminosas. Una de estas actitudes podría ser la siguiente: Cuando un creyente participa de las ofrendas y los diezmos, da por sentado que ese dinero es del Señor y que es responsabilidad del liderazgo de la iglesia usarlo con sabiduría. Pero, cuando un creyente pone de su bolsa para comprar algún material, su corazón engañoso lo puede impulsar a tomar actitudes orgullosas o incluso a enseñorearse de dicho ministerio.

Esto podría hacernos preguntar: “¿Qué pasa cuando un ministerio tiene una gasto adicional?”. Cuando enfrentamos decisiones que implican un gasto significativo, es importante tomarnos el tiempo para orar, buscar consejo y planificar con calma. Si confiamos en la voluntad del Señor, generalmente la decisión más sabia será esperar a que Él provea. Sin embargo, también habrá momentos en los que Dios pondrá a prueba nuestra fe en Su provisión. Estas pruebas suelen surgir en áreas clave para el cumplimiento de la misión de toda la iglesia, lo que nos lleva a depender aún más del Señor en oración.

C. ¿Cuánto debemos ofrendar y diezmar?

i. La base bíblica

Así pues, todo el diezmo de la tierra, de la semilla de la tierra o del fruto del árbol, es del Señor; es cosa consagrada al Señor.
Levítico 27:30

La raíz hebre ‘âshar (עָשַֹר) es traducida por la NBLA como diezmo o diezmar; EL NT, por su parte usa la palabra griega apodekatóo (ἀποδεκατόω). Su significado literal es apartar la décima parte.

1. El diezmo en el AT

Génesis 14:20 nos relata que en la época de Abraham, antes que el Señor entregará la ley, el diezmo ya era una practica extendida (Cf. Gen 28:22) Con la llegada de la ley, el Señor simplemente reguló una práctica ya extendida entre el pueblo. El Señor explicó estas regulaciones en tres pasajes principales. 

En Levítico 27:30 - 33, el Señor enseña que la décima parte de toda la producción agropecuaria le pertenecía. Este pasaje es revelador. La escritura nos enseña que, de hecho, Dios es el dueño de todo lo que existe (Sal. 24:1). Es decir, el diezmo no es algo que se le dé a Dios, es algo que ya le pertenece por derecho de creación. 

Números 18:20 - 32: Dios concede el diezmo para el sostenimiento de los levitas. Debido a su ministerio, ellos carecían de los elementos para sustentarse; pues no tenían más posesiones que a Dios. En vista de esto, Dios les otorga los diezmos como una herencia. Los diezmos se utilizaron desde la época del AT para sostener a las personas que sirven a Dios y a su pueblo.

Finalmente, en Deuteronomio 14:23 - 29 se explica que una vez al año, durante la cosecha, los israelitas viajaban al tabernáculo para entregar la décima parte de su producción anual total. El ofrendante preparaba un banquete para el levita, la viuda y el huérfano. El resto de los bienes quedaban a disposición de los levitas quienes lo usaban para su sustento y para el funcionamiento del tabernáculo.

IDEA CLAVE

En el AT el diezmo se consideraba propiedad del Señor, Él mismo determinó que debía utilizarse para el sustento de los levitas, para suplir la adoración misma (sacrificios) y para ayudar a los necesitados.

2. El diezmo en el NT

»¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas que pagan el diezmo de la menta, del anís y del comino, y han descuidado los preceptos más importantes de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad! Estas son las cosas que debían haber hecho, sin descuidar aquellas.
Mateo 23:23

En Mt. 23:23 y Lc.11:42 Jesús condena a los fariseos; ellos eran muy rigurosos en la manera que entregaban sus diezmos, pero se habían olvidado de la justicia, la misericordia y la fidelidad. Los Fariseos diezmaban incluso las especias que cultivaban en su jardín. Es decir, ellos daban el diezmo incluso de los ingresos más pequeños.

Jesús nos enseña su posición con respecto a este tema al concluir: «Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello». Es decir, el problema con los escribas y fariseos no residía en su práctica meticulosa del diezmo, sino en que se habían olvidado de lo más importante. Cristo los exhorta a vivir su fe sin olvidarse de los pequeños detalles como aportar los diezmos. La manera en que Jesús responde contrasta con otros pasajes, donde condena, por ejemplo, la rigidez de las ceremonias del día de reposo o los lavamientos. En cambio, el Señor anima a sus oyentes a imitar el diezmo sin olvidarse de la justicia.

¿Esto significa que todos los principios que regulaban el diezmo en el AT deben ser aplicados al nuevo pacto? Por supuesto que no. Al igual que otros mandamientos de la ley ritual, el diezmo apuntaba a una realidad más grande. Ahora, bajo el nuevo pacto somos libres del peso aplastante de la ley para obedecer a Dios por amor.

3. El evangelio y el diezmo
1. Cristo nos ha liberado del peso de la maldición de la ley

Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros, porque escrito está: «Maldito todo el que cuelga de un madero»,
Gálatas 3:13

Uno de los pasajes más usados para requerir el diezmo es Malaquías 3:7-12. En este pasaje el Señor acusa a su pueblo de haberle robado al no obedecer el mandamiento de diezmar. Como consecuencia, Dios les advierte que debido a esto, ellos están malditos. Finalmente, les invita a obedecer el mandato de diezmar, prometiendo que junto con la obediencia vendrá prosperidad y bendición.

Hoy en día, algunas iglesias utilizan este pasaje para advertir a las personas que, si no diezman, están bajo maldición. Sin embargo, por Gálatas 3:13 entendemos que “Cristo nos redimió de la maldición de la Ley, habiéndose hecho maldición por nosotros”. Es decir, en su muerte Cristo cargó toda la maldición que nos correspondía llevar y nos ha imputado su justicia perfecta. Cristo cargó, en su cuerpo, sobre el madero, la maldición que nos correspondía debido a nuestro egoísmo e incredulidad. Ahora somos libres del peso de la ley. Ya no estamos obligados a obedecerla, porque Cristo nos ha liberado.

No obstante, esto no debe tomarse como una licencia para no obedecer, como se verá a continuación.

2. El nuevo pacto nos impulsa a obedecer

Porque les digo a ustedes que si su justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entrarán en el reino de los cielos.
Mateo 5:20

En el Sermón de monte, el Señor enseña que nuestra justicia debe superar la justicia de los escribas y fariseos. El Señor ilustra este principio de distintos modos: el que se enoja con su hermano es culpable, pon la otra mejilla, camina la segunda milla…

El principio es evidente: el pueblo del nuevo pacto es llamado a obedecer la ley con gozo y liberalidad. Es decir, , ahora no nos conformamos con cumplir la ley como si fuera un requisito, al contrario, movidos por el amor Cristo Jesús y potenciados por la obra del Espíritu nos gozamos al obedecer más allá de lo que ley marcaba.

Por lo tanto, si el mandamiento de diezmar, como parte de la ley, se encargaba de regir el comportamiento externo, ahora, bajo la gracia no estamos bajo la presión de dar para “obtener” algo a cambio, o para evitar ser maldecidos. El evangelio nos libera para ofrendar y diezmar con  gozo sin la expectativa de recompensa o temor al juicio de Dios. Ahora ofrendamos y diezmamos como una respuesta en adoración a la inmensa gracia que el Señor derramo en la obra de Cristo  (Lc. 14:12-14, 5:28)

La Escritura nos llama a dar con generosidad debido al incomparable amor que hemos recibido de Cristo, “que, siendo rico,  sin embargo, por amor a vosotros se hizo pobre, para que vosotros por medio de su pobreza llegarais a ser ricos”. Creemos que en el evangelio tenemos la motivación correcta para dar con generosidad. 

ii. Principios bíblicos sobre las ofrendas y el diezmo

1. Las ofrendas y diezmos son un principio, no una imposición

Creemos que en la era de la iglesia el concepto de un 10 por ciento estricto ha quedado obsoleto (Heb 8.13). Cada creyente es libre para participar de las ofrendas y los diezmos como propuso en su corazón (2 Cor 9.7). Sin embargo, Esto no debe ser un pretexto para el egoísmo. Recordemos que en el nuevo pacto el Señor nos llama a que nuestra justicia sea superior a la de los escribas y fariseos (Mat 5.20). Esto significa que no estamos atados a una regla rígida del 10% como en la antiguedad, por lo contrario, al estar bajo un pacto mejor somos motivados a libre y generosamente más de lo que estabamos obligados bajo la ley.

Por otro lado, Ninguna persona, visitante o miembro, esta obligado a participar de las ofrendas y diezmos. Por lo tanto debemos evitar usar vocabulario que pueda insinuar esto; por el contrario, debemos insistir en que es un privilegio motivado por la gracia.

Debido al abuso que ha existido en nuestra región, podemos sentirnos tentados a evitar el uso del término diezmo. Pero, debemos recordar que es un termino bíblico y, por lo tanto, necesitamos recuperar su significado y usarlo legítimamente.

2. La gracia es la motivación correcta para participar de las ofrendas y diezmos:

El haber recibido todo, incluyendo la vida, la salud, el empleo y la salvación por gracia, nos motiva a tener un estilo de vida caracterizado por la generosidad radical enfocada en la misión. Debido a esto, los miembros de Gracia Soberana participamos del diezmo voluntaria y alegremente.

Cuando un creyente ora por nuestras ofrendas y diezmos durante el tiempo de adoración debe evitar referirse a motivaciones incorrectas como la culpa o un deseo pecaminoso de ser bendecidos financieramente; por el contrario, debemos apuntar a la gracia de Dios como la única motivación correcta.

3. Nuestras ofrendas y diezmos sostienen nuestra misión:

Los fondos obtenidos a través de nuestras ofrendas y diezmos se utilizarán para financiar todos los gastos de la iglesia. Esto incluye el pago de un salario justo a los obreros a tiempo completo, pago de servicios, financiamiento de proyectos de evangelismos, etc.

Cuando un creyente, durante el tiempo de adoración congregacional dirige a la iglesia en oración por las ofrendas y diezmos durante el culto, debe señalar que al ofrendar y diezmar le damos a Dios lo que le pertenece y nos hacemos participantes de la misión de expandir el evangelio. 

D. ¿Cómo vamos a participar?

Considerando todos los principios anteriores, queremos ilustrar la manera en que deberíamos participar de nuestras ofrendas y diezmos cada semana.

i. Prepárate en casa

Participar de las ofrendas empieza en el momento en que, en respuesta a Su amor y gracia tu dispones en tu corazón apartar una cantidad determinada para el Señor. Te invito a que consideres lo siguiente

  • Recuerda que aunque el 10% no es obligatorio, es una referencia inicial. Si consideras que en este momento no te es posible participar con ese porcentaje, no te sientas culpable. Por el contrario, ora a Dios para que Él te provea. Sin embargo, sí te animo a dar lo mejor a Dios y no solo lo que te sobra.
  • Decide anticipadamente cuanto vas a ofrendar en oración y en fe. Recuerda que ofrendar y diezmar es una respuesta a la gracia de Dios. Ora pidiendo la guía de Dios y Recuerda que Él es dueño de todo y nuestro proveedor.
  • Muchos creyentes apartan su ofrenda en el momento en que reciben su salario.
  • Esfuérzate en cumplir lo que te propusiste. Muchas ocasiones, podemos tener necesidades no previstas. Te exhorto que te esfuerces en no tomar de aquello que ya has dispuesto como ofrenda a Dios (Lee Eclesiastés 5:4-5).

ii. Durante el culto

  • Cada semana tendremos sobres en la recepción. Al ingresar a la iglesia puedes tomar o solicitar uno. Coloca tu ofrenda y diezmo en el sobre.
  • Para ayudarnos a administrar las ofrendas y diezmos, manejaremos sobres rotulados. Observaras que los sobres solo tienen dos opciones: Diezmo / Ofrenda especial. Por favor marcalo con un lápiz para facilitar el reciclaje.
  • Conserva tu sobre hasta el momento que la iglesia junta participe de las ofrendas y diezmos.
  • Mientras adoramos al Señor, el pastor o un hermano encomendado por Él pasará al frente y orará por los diezmos y ofrendas. Después que el ore, puedes pasar al frente y participar en fe.

iii. Algunas preguntas comunes

1. ¿Es legitimo poner el nombre de quien ofrenda en el sobre?

Pero tú, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha, para que tu limosna sea en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Mateo 6:3–4

Muchas iglesias fieles al Señor tienen la costumbre de solicitar a los miembros que coloquen su nombre en los sobres de diezmos. Muchos usan Mateo 6:3 y 4, como un argumento en contra de esta práctica. En efecto el Señor nos llama a no hacer publico los actos de misericordia con el objetivo de ser alabados por los hombres. Creo que el pasaje se refiere a la intención del corazón más que una prohibición. De hecho en el AT las ofrendas se realizaban de manera pública. En el NT, por otro lado, tenemos el ejemplo de Bernabé, quién trajo personalmente una ofrenda especial a los pies de los apóstoles.

En base a esto, debemos concluir que la Escritura ni prohíbe ni promueve la práctica de colocar el nombre en un sobre; El Señor, está más bien interesado en el deseo del corazón.

Entonces ¿Deberíamos participar seguir está practica en nuestra iglesia local?

Solo encontramos una ventaja: facilita la administración de los recursos. Es decir, si el hermano encargado de administrar sabe quienes han ofrendado, puede ayudarle a hacer un presupuesto para los proyectos y necesidades de la iglesia. Por el contrario, esto puede motivar a los creyentes a participar por presión y pudiera comprometer el corazón de quienes administran las ofrendas.

Por lo tanto, en nuestra iglesia local evitaremos colocar el nombre en los sobres de ofrendas y diezmos. Sin embargo, para facilitar la administración, pedimos a los miembros de la iglesia que marquen su sobre como diezmo regular.

Puediera ser que en el futuro haya creyentes fieles que, por motivos fiscales necesiten declarar ante hacienda lo que ofrendan. En estos casos sí estará permitido colocar el nombre para que la iglesia extienda un recibo con valor fiscal.

2. ¿Puedo ofrendar por medio de transferencia u otro medio electrónico?

No existe ningún impedimento de participar de esta manera. Pero motivamos a los miembros que en virtud de sus posibilidades, procuren ofrendar en efectivo.

III. Principios bíblicos sobre la administración de las ofrendas

Creemos que los principios detallados en la sección I.C.ii no son solo válidos, sino necesarios. A continuación presentamos algunos principios que tiene que ver

A. Las ofrendas y lo diezmos son del Señor (Lev. 27.30)

“Así pues, todo el diezmo de la tierra, de la semilla de la tierra o del fruto del árbol, es del Señor; es cosa consagrada al Señor.
Levítico 27.30

Quienes administramos los diezmos y las ofrendas corremos el peligro de considerar que esos fondos pertenecen a la iglesia. Sin embargo, en Levítico 27 el Señor es muy claro al enseñarnos que todo diezmo le pertenece a Él.

Esta verdad debería producir una profunda sobriedad en los encargados de manejar las ofrendas y los diezmos. No están administrando un negocio; no se trata simplemente de planear presupuestos y decidir montos. Al administrar los fondos de la iglesia estamos administrando dinero que le pertenece a Dios. Por lo tanto debemos hacerlo con gratitud, humildad, y temor reverente. Además, entender esto debe motivarlos a buscar con ahínco la guía y la dirección del Espíritu.

Idea Clave

Las ofrendas y diezmos pertenecen al Señor, quienes las administran deben hacerlo con humildad y bajo la guía del Espíritu.

B. Somos llamados a planificar con una actitud de dependencia

“Oigan ahora, ustedes que dicen: «Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad y pasaremos allá un año, haremos negocio y tendremos ganancia». Sin embargo, ustedes no saben cómo será su vida mañana. Solo son un vapor que aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece. Más bien, debieran decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.”
Santiago 4:13–15

En Santiago 4 el apóstol, inspirado por el Espíritu, nos explica el peligro de planear con una actitud altiva. Santiago nos Recuerda que nuestra vida es frágil, debido a eso no podemos asumir nada con respecto al mañana. Más de una ocasión he escuchado que se utiliza este pasaje para enseñar que los creyentes fieles no debemos planificar. Sin embargo, si hiciéramos un recorrido por la Escritura encontraríamos muchas ocasiones donde el Señor nos llama a planificar. El problema de los comerciantes no era que planificaban sino que lo hacían con una actitud altiva.

i. Somos llamados a planificar en dependencia del Señor

Encomienda tus obras al Señor,
Y tus propósitos se afianzarán.
Proverbios 16:3

Cuando no oramos, expresamos que estamos confiando en nuestra inteligencia, fortaleza o recursos más que en la gracia y la provisión de Dios. Este proverbio nos recuerda que toda planificación empieza con la oración. Al orar, le expresamos al Señor nuestra necesidad de Él.

ii. Planificar incluye escuchar la voz de Dios

Ciertamente el Señor Dios no hace nada Sin revelar Su secreto A Sus siervos los profetas.
Amos 3:7

Esto enfatiza nuestra necesidad de oración. Entendemos que en este nuevo pacto la fuente de revelación autoritativa es la Escritura. Entonces, si queremos ser consistentes debemos esforzarnos no solo en orar a Dios, sino en que nuestros planes reflejen su propósito y prioridades reveladas en las Escrituras.

Por otro lado, habrá ocasiones donde el Señor de una impresión al pastor o a alguno de los líderes. Creemos firmemente que Dios puede dirigirnos por este medio, pero debemos entender que en este nuevo pacto la profecía no es normativa, sino que debe ser examinada a la luz de la Palabra. Además, debido a que Dios ha encomendado a los pastores el cuidado y el gobierno de la iglesia local, es responsabilidad de ellos tomar la decisión.

iii. La planificación financiera tiene el propósito de cuidar y optimizar nuestros recursos

Tesoro precioso y aceite hay en la casa del sabio, Pero el necio todo lo disipa.”
Proverbios 21:20

Este pasaje nos deja ver que la planificación financiera es un principio bíblico. Aquí, se nos presenta una imagen vívida: en la casa del sabio, encontramos un tesoro precioso y aceite, ambos símbolos de riqueza y provisión. El sabio administra sus recursos con cuidado y discernimiento, asegurándose de que no se desperdicien ni se malgasten. Por otro lado, el necio, impulsado por la falta de previsión y sabiduría, disipa todo lo que tiene.

Esta enseñanza nos recuerda que la buena administración financiera implica optimizar y proteger lo que hemos recibido. Al planificar con prudencia, podemos multiplicar nuestros recursos y utilizarlos para cumplir el propósito que el Señor nos ha dado.

Otra área importante este punto es la previsión. Este pasaje nos ayuda a ver que es sabio tener el objetivo de tener un fondo que nos ayude a superar imprevistos o baches económicos.

iv. Nos esforzaremos en planificar, pero descansaremos en la soberanía y bondad de Dios

La mente del hombre planea su camino,
Pero el Señor dirige sus pasos.
Proverbios 16:9

En Proverbios 16:9 se nos presenta una verdad fundamental: nuestra responsabilidad en la planificación y la providencia divina. Cuando nos esforzamos en planificar en dependencia de Dios, estamos utilizando la sabiduría y los recursos que Dios nos ha dado. Diseñamos rutas, establecemos metas y trazamos caminos. Sin embargo, en medio de nuestra planificación, debemos reconocer humildemente que la soberanía de Dios prevalece. Él es el Director Supremo, el que conoce el final desde el principio.

Este pasaje nos ayuda a ver que cuando el esfuerzo humano y la fe en la bondad y soberanía de Dios nos dará paz. Descansamos en su bondad, sabiendo que incluso cuando nuestros planes se desvían o cambian, Él tiene un propósito mayor. Nuestros pasos pueden ser guiados de maneras inesperadas, pero siempre bajo su mirada amorosa.

Así que, mientras planificamos con diligencia, también nos rendimos a su voluntad. Nuestra confianza está en el Dios que dirige nuestros pasos, incluso cuando no entendemos completamente el camino.

C. Los encargados de administrar deben ser creyentes fieles (Hechos 6:1-4)

“Por aquellos días, al multiplicarse el número de los discípulos, surgió una queja de parte de los judíos helenistas en contra de los judíos nativos, porque sus viudas eran desatendidas en la distribución diaria de los alimentos. Entonces los doce convocaron a la congregación de los discípulos, y dijeron: «No es conveniente que nosotros descuidemos la palabra de Dios para servir mesas. »Por tanto, hermanos, escojan de entre ustedes siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes podamos encargar esta tarea. »Y nosotros nos entregaremos a la oración y al ministerio de la palabra»”
Hechos 6:1–4

Hechos 6 nos muestra cómo los apóstoles, guiados por el Espíritu Santo, enfrentaron un conflicto debido a problemas administrativos. En ese momento, el número de discípulos estaba creciendo, y surgieron quejas entre los judíos helenistas y los judíos nativos. Los apóstoles reconocieron que no debían descuidar la palabra de Dios para ocuparse de asuntos administrativos

La misión de la iglesia es proclamar a Cristo a través del evangelismo y el discipulado; para hacerlo necesitamos recursos materiales y financieros. El pastor tiene la responsabilidad de supervisar y cuidar del rebaño del Señor, incluyendo la parte material y financiera. Sin embargo, este pasaje nos muestra que los pastores deben ser cuidadosos de no descuidar su llamado principal: la oración y la palabra.

En humildad, el pastor debe estar dispuesto a delegar las funciones administrativas a otros. Pero, si observamos el perfil que los apóstoles buscaban, nos damos cuenta que no la prioridad no estaba en cualificaciones técnicas, sino en una vida llena del Espíritu. Esto es lo mismo que debemos buscar. No basta con que alguien sepa de contabilidad, o tenga cierto tiempo en la iglesia. Estamos buscando creyentes fieles fieles que asuman esta tarea en dependencia del Espíritu.

Idea Clave

Es necesario delegar las tareas adminisrativas a hombres fieles guiados que dependen del Espíritu.

D. No basta con ser honestos, nuestra honestidad tiene que ser evidente (2 Corintios 8:16 - 21)

“Pero gracias a Dios que pone la misma solicitud por ustedes en el corazón de Tito. Pues él no solo aceptó nuestro ruego, sino que, siendo de por sí muy diligente, ha ido a ustedes por su propia voluntad. Junto con él hemos enviado al hermano cuya fama en las cosas del evangelio se ha divulgado por todas las iglesias. Y no solo esto, sino que también ha sido designado por las iglesias como nuestro compañero de viaje en esta obra de gracia, la cual es administrada por nosotros para la gloria del Señor mismo, y para manifestar nuestra buena voluntad; teniendo cuidado de que nadie nos desacredite en esta generosa ofrenda administrada por nosotros. Pues nos preocupamos por lo que es honrado, no solo ante los ojos del Señor, sino también ante los ojos de los hombres.”
2 Corintios 8:16–21

En 2 Corintios 8:16–21, el apóstol Pablo nos presenta un ejemplo concreto de cómo la honestidad y la transparencia deben ser evidentes en la vida de los creyentes. Aquí, Tito y el hermano mencionado son modelos de integridad en la administración de los recursos de la iglesia.

Tito no solo aceptó la solicitud de Pablo, sino que también fue más allá. Se dirigió a la iglesia por su propia voluntad, demostrando su compromiso y diligencia. Su actitud refleja la importancia de actuar con prontitud y responsabilidad en la administración.

Por su parte, el heemano cuya fama en el evangelio se había extendido por todas las iglesias, fue designado como compañero de viaje en la obra de gracia. Su reputación no solo se basaba en su predicación, sino también en su honestidad. La iglesia confiaba en él para administrar los recursos con sabiduría y honradez.

Finalmente, Pablo y su equipo se preocupaban no solo por lo que era honrado ante los ojos del Señor, sino también ante los ojos de los hombres. Reconocían que la credibilidad de la iglesia estaba en juego. Por lo tanto, se esforzaron por evitar cualquier situación que pudiera desacreditar la generosa ofrenda.

Este pasaje nos enqueña que la honestidad en la administración no es solo una cuestión de principios, sino también de testimonio público. Nuestra integridad debe ser evidente para que el mundo vea la gloria del Señor en nuestras acciones.

IV. ¿Cómo Administraremos los recursos financieros de la iglesia local?

A la luz de todo lo expuesto anteriormente, parece evidente que debemos tomar con mucha sobriedad y responsabilidad el manejo de los diezmos y las ofrendas.

Desde que empezamos a plantar la iglesia hemos visto la gracia y la provisión de Dios para cubrir siempre todos los gastos de la iglesia, pero debemos reconocer que también tenemos limitaciones. Esta situación nos deja ver con mayor claridad la necesidad de administrar y optimizar los recursos que Dios nos ha provisto para cumplir la misión que Él nos encomendó.

A. ¿Quién administra?

Creemos que Dios nos ha bendecido con personas que cuentan con las habilidades, los dones y el carácter, para servir a la iglesia en esta área. Esto nos ha motivado a convocar a hombres y mujeres fieles para formar un Equipo administrativo que sirva al liderazgo de la iglesia en la planificación y administración de los recursos financieros.

La responsabilidad de recaudar, resguardar y administrar los recursos financieros de la iglesia recaerá en el Equipo de Administración de Gracia Soberana Orizaba. Ellos, a su vez, rinden cuentas al pastor de la iglesia local

i. Descripción

El siguiente párrafo nos proporciona una breve descripción del equipo administrativo:

El equipo administrativo está formado por creyentes fieles que cuentan con la visión, el compromiso y la capacidad de desarrollar y aplicar métodos eficientes para administrar y optimizar los recursos materiales de la iglesia, con el objetivo de ayudarla a alcanzar a cumplir la misión que el Señor nos ha dado.

ii. Los integrantes del equipo

Al considerar el tamaño de nuestra iglesia, lo más sabio es formar un equipo pequeño que rendirá cuenta al anciano de la iglesia.

1. Coordinación

Beto / Polo

  • Supervisar el proceso de contar el dinero y participar eventualmente.
  • En humildad y buscando la dirección de Dios,
  • Según la planeación, proporciona y supervisa el presupuesto de los distintos ministerios.

2. Asistente administrativa

Blanca / Dany

  • Apoyará a coordinación en cuestiones administrativas.
  • Contar el dinero de las ofrendas y diezmos y llenar los formularios correspondientes.
  • Será responsable de una caja chica para emergencias.

3. Apoyo logístico

¿¿¿¿ ????

  • Cuando sea necesario ayudará a contar las ofrendas y diezmos.
  • Nos servirá al realizas pagos de servicios.
  • Ocasionalmente se le puede solicitar que nos sirva haciendo compras.

B. ¿Cuál será el proceso de recaudación y custodia de los diezmos y ofrendas?

1. Recolección durante el Culto:

  • Durante los servicios congregacionales, se designará un momento específico para la recolección de diezmos y ofrendas.
  • Los miembros y asistentes tendrán la oportunidad de presentar sus ofrendas de manera voluntaria y generosa.

2. Registro y Documentación:

  • El coordinador de finanzas o en su ausencia, el auxiliar administrativo tomarán los depósitos de las ofrendas y diezmos y los llevará a la oficina o área designada. Es importante que en todo el proceso hayan al menos dos personas.
  • Antes de contar las ofrendas y diezmos, orarán al Señor, alabándolo por su provisión y rogándole sabiduría para administrar lo que Él provee.
  • Los participantes contarán las ofrendas con cuidado.
  • El monto total se registrará en los formularios.

3. Custodia

  • Por el momento, el coordinador será el responsable de custodiar el dinero que el Señor provee a Su iglesia.
  • Esperamos que en un futuro podamos habilitar una cuenta bancaria para que el dinero se deposite.

4. Pago de salarios y servicios

  • El coordinador se encargará de proporcionar el pago de Salarios y servicios.
  • Por el momento los pagos que tenemos fijos son los siguientes
    • Salario del pastor
    • Renta
    • Fondo de misiones
    • Internet
    • Luz

5. Transparencia y rendición de cuentas

  • Una vez al año, presentaremos un informe general a los miembros de la iglesia.
  • Siempre estaremos dispuestos a proporcionar un informe detallado a cualquier miembro que lo solicite
  • Rendiremos cuentas al comité financiero de las iglesias Gracia Soberana México.

C. ¿Cómo se toman decisiones financieras?

A. Determinación del presupuesto

i. Principios generales

  1. La Prioridad de la Escritura: Como creyentes, nuestra brújula principal debe ser la Palabra de Dios. La Escritura no solo nos proporciona principios morales y espirituales, sino también directrices prácticas para la administración y la vida cotidiana. En el contexto de las finanzas y la administración en la iglesia, debemos buscar en las Escrituras la sabiduría y la guía para tomar decisiones. La Biblia debe dictar nuestras prioridades y valores fundamentales.
  2. El Rol del Pastor como Administrador: El pastor no solo es un predicador o líder espiritual, sino también un administrador de la multiforme gracia de Dios. Su responsabilidad ante Dios y la congregación es enorme. Basado en sus convicciones bíblicas y bajo la dirección del Espíritu Santo, el pastor debe discernir y comunicar la visión financiera de la iglesia. Esto implica no solo la gestión de recursos, sino también la comunicación clara y la alineación con los propósitos divinos.
  3. Decisiones en Equipo y Pluralidad: En una iglesia más grande, las decisiones financieras no deben recaer únicamente en el pastor. La pluralidad de liderazgo es crucial. En lugar de tomar decisiones de manera aislada, se busca el consejo y el consenso de un equipo pastoral. La diversidad de perspectivas y dones enriquece la toma de decisiones y evita la concentración excesiva de poder. Lamentablemente en este momento no contamos con un equipo pastoral, por lo que
  4. Consejo y Protección del Pastor: Dado que en nuestro contexto no contamos con un equipo pastoral plural, es importante proteger al pastor. Para evitar tentaciones, acusaciones injustas o decisiones apresuradas, el pastor buscará consejo y consenso de personas clave:
    • Coordinador Financiero: Es líder confiable y sabio y que está al tanto de las necesidades de la iglesia y de la realidad financiera.
    • Creyentes Fieles y Sabios: Otros miembros involucrados en el ministerio de la iglesia.
    • Comité Financiero de Gracia Soberana México: Como parte de Gracia Soberana, nuestra iglesia cuenta con un equipo externo, compuesto por hombres fieles y capacitados. Su imparcialidad, sabiduría y experiencia pueden ser vitales para determinar el rumbo financiero de la iglesia local.
  5. Humildad, Temor y Dependencia del Espíritu: Cuando no haya acuerdo entre los miembros del consejo, el pastor tomará decisiones con humildad. Reconocerá su necesidad de dependencia del Espíritu Santo. El temor reverente hacia Dios guiará sus pasos, y su confianza estará en el Señor, quien es el dueño la iglesia.

ii. ¿Cuáles son nuestras prioridades?

Como se mencionó anteriormente, nuestras prioridades financieras están definidas en nuestra declaración de misión:

“Gracia soberana Orizaba existe para Atesorar, vivir y proclamar con fidelidad el evangelio de Cristo en El poder del Espíritu para la Gloria de Dios”.

Por principio, todo lo que nos ayude a cumplir esta misión estará dentro de nuestras dichas prioridades, pero es sabio distinguir las cosas imprescindibles, lo necesario y lo deseable.

Se debe discutir cual de los siguientes rubros son prioritarios

  • Bienes muebles e inmuebles?
    • Renta
    • Sillas y mobiliario
  • Remuneración a obreros a tiempo completo?
  • Materiales para evangelismo y discipulado?
  • Ayuda y misericordia?
  • Audio y video

Sobre el salario del pastor

“Los ancianos que gobiernan bien sean considerados dignos de doble honor, principalmente los que trabajan en la predicación y en la enseñanza. Porque la Escritura dice: «No pondras bozal al buey cuando trilla», y: «El obrero es digno de su salario».”
1 Timoteo 5:17–18

En 1 Timoteo 5:17–18, el apóstol Pablo establece un principio fundamental: los ancianos que sirven bien en la predicación y enseñanza deben ser considerados dignos de doble honor. El libro de gobierno de las Iglesia Gracia Soberana dice al respecto:

Las iglesias locales deben aspirar a que los ancianos reciban un salario proporcional a su carga de trabajo cuando sea posible (1 Cor 9:6-14; Lc 10:7; Mat 10:10; Gal 6:6; 1 Tim 5:17-18). Las Escrituras enseñan este principio para que los ancianos puedan tener libertad para dedicarse al ministerio al que ha sido llamado. No apoyar financieramente a un anciano puede limitar su capacidad de servir; En consecuencia, la iglesia lo designa para hacer el trabajo y luego le impide hacerlo (ver 1 Timoteo 5:17-18).
Libro de gobierno de la iglesias Gracia Soberana

Los siguientes principios nos pueden ayudarnos a aplicarlo

  1. Compensación para los Ancianos: La Escritura es clara: el obrero es digno de su salario. Esto se aplica especialmente a aquellos que dedican su vida al ministerio. El pastor no es solo un líder espiritual, sino también un trabajador en el campo del evangelio. Por lo tanto, su dedicación y esfuerzo deben ser reconocidos y recompensados.
  2. Libertad para el Ministerio: El salario no es solo una cuestión de necesidades materiales, sino también de libertad para servir. Cuando un pastor recibe una compensación justa, puede concentrarse en su llamado sin preocupaciones financieras. Esto no solo beneficia al pastor, sino también a la congregación, ya que permite un ministerio más efectivo.
  3. Evitar Limitaciones Injustas: Pablo utiliza una analogía: no pongas bozal al buey cuando trilla. En otras palabras, no debemos impedir que el pastor realice su labor debido a restricciones financieras. Si un pastor no es apoyado adecuadamente, su capacidad para servir se ve limitada. La iglesia debe reconocer esto y actuar en consecuencia.
  4. Principios Prácticos para Determinar el Salario: Los siguientes principios pueden ayudarnos a determinar el salario del pastor de una manera justa:
    • Decisión Colectiva: El pastor no decide su propio salario. Esto evita tentaciones y acusaciones. La decisión debe tomarse en consenso entre El Coordinador Financiero y el Equipo de Auditoría de Gracia Soberana México.
    • Factores a Considerar:
      • Ingresos y Gastos de la Iglesia: Evaluar la salud financiera de la congregación.
      • Costo de Vida: Asegurar que el salario sea suficiente para vivir dignamente.
      • Gastos Ministeriales: Considerar las necesidades específicas del ministerio.
      • Viajes de Capacitación: Reconocer la importancia de la formación continua.

Conclusiones

Dependiendo de Su provisión y gracia

Como iglesia, sabemos que nuestras finanzas no son un fin en sí mismas, sino un medio para glorificar a Dios y cumplir la misión que Él nos ha encomendado. Anhelamos que cada decisión financiera que tomamos, desde la administración de los diezmos y ofrendas hasta el apoyo a misiones y proyectos especiales, debe reflejar nuestra fe en Su provisión, nuestra fidelidad a Su palabra y nuestra gratitud por Su gracia.

Dios nos llama a vivir con generosidad, no porque necesite algo de nosotros, sino porque en nuestra generosidad mostramos que confiamos en Él y atesoramos Su Reino por encima de todo. Administrar sabiamente los recursos que Él nos ha dado no solo es un acto de obediencia, sino una forma tangible de proclamar Su evangelio.

Que nuestra iglesia sea un testimonio vivo de dependencia en Dios, reflejando Su carácter a través de nuestras acciones financieras. Sigamos orando, sirviendo y dando, con la certeza de que Aquel que comenzó la buena obra en nosotros la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús.