Una vida Generosa es evidencia de su demostración de fe


V E R D A D

De memoria:

En la Biblia: Durante las últimas tres semanas, usted ha examinado los siguientes temas relacionadas con la mayordomía financiera: el contentamiento con la provisión de Dios, la prioridad de invertir en el reino eterno de Dios y el dar motivado por la adoración. En esta unidad final sobre el compromiso de gracia de una vida generosa, usted se enfocará en la interacción entre la provisión prometida de Dios y su fe en que Él suplirá sus necesidades. En las últimas semanas, usted ha estudiado varias porciones de la Escritura relacionadas con la mayordomía. Esta semana usted explorará algunas otras, además en la sección Capacitación usted le echará otro vistazo a estos mismos pasajes en busca específicamente de la provisión prometida de Dios y las condiciones que le califican para recibir esas promesas.

Al estudiar y orar, piense en aplicaciones específicas y mensurables para su vida; si no lo hace se estaría engañando a sí mismo. Permita que las palabras de Jesús le animen a aplicar la Palabra de Dios a su vida. «Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca» (Mat. 7:24).

  • Ore primero
  • Lea el texto
  • haga Preguntas
  • Interprete en contexto
  • Resuma aplicaciones
  • Entable conversación con Dios

Deuteronomio 8. Antes de que Israel entrara en la Tierra Prometida, Dios habló a través de Moisés para recordarles que Él era la fuente de todo lo que ellos poseían y necesitaban, y para advertirles que no olvidaran su dependencia de Él.

¿Cuál fue el propósito de las pruebas de Israel en el desierto? (vv. 1-6)

Respuesta

Para que entendiera que no solo de pan vive el hombre

¿Cómo describiría usted la provisión que Dios tenía reservada para Israel? (vv. 7-10)

Respuesta

Es un reflejo de la generosidad de Dios

Resuma la advertencia que Dios le hizo a Israel (vv. 11-20). ¿Cuál es el «peligro» de una vida bendecida?

Respuesta

Israel no debía olvidar lo que el Señor, en fidelidad a su pacto, hizo.

1 Reyes 17. En esta historia usted verá como Dios proveyó, tanto al profeta Elías como a una pobre viuda (que curiosamente no era israelita), porque ellos confiaron en Dios y en Su palabra. Describa cómo Elías y la viuda demostraron su fe en la provisión de Dios.

Respuesta

Elías creyó a palabra del Señor , la mujer mostró fe al alimentar al profeta a pesar de las consecuencias.

Lucas 6:37-38. En su registro del Sermón de la Montaña, Lucas refleja varias declaraciones breves que Jesús hizo para enseñar que ciertas acciones darán como resultado bendiciones específicas. Enumere las acciones y las bendiciones resultantes que Jesús mencionó en estos dos versículos

AcciónResultado
No juzguenNo serán juzgados
No condenenNo serán condenados
PendonenSerán personados
DenLes será dado

Para resumir:

Nos encontramos en la cuarta y última unidad de esta serie sobre el compromiso de gracia de una vida generosa. Esperamos que ahora ya comprenda bien lo que es un compromiso de gracia: una disciplina o compromiso motivado por la gracia de Dios y no por las obras. Una motivación por las obras le llevará a intentar en vano ganar el favor de Dios, pero la gracia le empodera para vivir y dar generosamene impulsado por el gozo mismo y la seguridad de tener el favor de Dios.

En el capítulo 4 de la carta de Pablo a los Filipenses, usted aprendió que la vida generosa es una evidencia externa de su contentamiento con la provisión de Dios (vv. 10-13), así como su decisión de invertir en el reino de Dios (vv. 14-17), y una motivación para adorar a Dios con ofrendas que son de Su agrado (v. 18). En esta unidad usted verá que la vida generosa también constituye unta demostración de su fe en la promesa de Dios de satisfacer todas sus necesidades. El versículo a memorizar de Filipenses 4 es justamente una promesa de este tipo. Mientras reflexiona sobre este versículo, examine su corazón. Pregúntese si realmente lo cree. Si es así, ¿cómo demuestra su vida una fe en la promesa de Dios de proveer para usted?

Piense en esto: ¿hace alguna diferencia en la forma en que usted piensa sobre sus finanzas el hecho de que Dios ha prometido suplir sus necesidades? Compare su filosofía financiera antes y después de convertirse en seguidor de Cristo. ¿Ha marcado una diferencia la promesa de Dios de proveer en la manera en que usted ve el trabajo, los ahorros, los gastos, el presupuesto, las inversiones o el seguro? Somos dados a pensar en ser responsables de proveernos a nosotros mismos. Pero, si bien es cierto que Dios nos ha dado la responsabilidad (y el don) del trabajo, no es cierto que nosotros somos la fuente de nuestra propia seguridad financiera. Tal como lo descubrió en Deuteronomio 8, Dios ha dejado claro a través de las Escrituras que Él es la fuente de todo lo que tenemos y promete ser la fuente de todo lo que necesitamos. ¿Lo cree usted?

«Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta» es un ejemplo, repetido en toda la Biblia, de que Dios ha dado un pagaré que garantiza que Él suplirá las necesidades de todos los cristianos que califiquen. Un pagaré es una garantía por escrito de un pago específico si se cumplen ciertas condiciones prescritas. Tenga en cuenta que la promesa es «Mi Dios, pues, suplirá…», no que Él puede o que Él quizás provea. El suplirá su necesidad. Entonces, ¿qué califica como una necesidad? Podría ser cualquier necesidad —espiritual, emocional, física o financiera. Pero, tenga en cuenta lo que se estudió en la segunda unidad de esta serie, que Dios a menudo prospera su vida, sin prosperar su estilo de vida. Por lo tanto, puede considerarse que la palabra «necesidad» abarca todos los recursos necesarios para vivir fiel y fructíferamente para el reino de Dios.

También debe tener en cuenta que la palabra «suplir» es calificada de acuerdo a un sorprendente estándar de medida: «…conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús». Ahora bien, no…


…malinterprete esto como « de sus riquezas», como si Su valor se redujera poco a poco a medida que Él suple nuestras necesidades. Por el contrario, Su provisión se desbordará « conforme a Sus riquezas». En otras palabras, Su promesa está garantizada por la riqueza infinita de Su gloria invertida en Cristo. Esta es la garantía, por así decirlo, que asegura Su promesa. Es de acuerdo con esta vasta medida que Él promete satisfacer sus necesidades; no se trata de un suministro escaso.

¿Cree usted en esta promesa? Más que eso, ¿cree que esta promesa es para usted? ¿Sabe si califica para recibir la promesa? Existe una condición que debe ser cumplida.

Muchas de las promesas de Dios son incondicionales, por ejemplo, la promesa de que nunca habría otro diluvio universal o que el Mesías vendría a liberar al pueblo de Dios del pecado. Sin embargo, dondequiera que Dios promete bendición y provisión financieras, la promesa depende de que se cumplan ciertas condiciones. Esta semana usted revisó varios ejemplos donde la promesa de provisión de Dios es claramente condicional. De esos pasajes usted debe concluir acertadamente que aquellos creyentes que califican para recibir la promesa de Dios de provisión abundante son aquellos cuya vida y uso del dinero reflejan una perspectiva teocéntrica (centrada en Dios). Ellos viven muy conscientes de que Dios es la fuente de todo lo que tienen, y están contentos con lo que Él da. Ellos comprenden que son mayordomos, y que motivados por su adoración invierten los recursos de Dios para el beneficio de Su reino.

Sin duda alguna, los filipenses tenían una perspectiva teocéntrica. El contexto del pasaje deja claro que ellos habían dado repetida y generosamente (v. 16) con motivos correctos (v. 18) de modo que Pablo recibió una provisión abundante. Debido a su inversión en el reino de Dios motivados por la adoración, Pablo pudo pronunciar la promesa: «Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta»; específicamente a ellos. Por lo tanto, la promesa que se da aquí, aunque está destinada a todos los creyentes, no puede ser reclamada por todos los creyentes.

¿Cree que esta promesa es para usted? ¿Sabe si califica? Y una cosa más: ¿demuestra su vida que tiene fe en la promesa de Dios?

Esta es la parte difícil. Esta es la hora de la verdad para todos nosotros, porque la promesa de Dios nunca se cumplirá sin una demostración de nuestra fe.

Podemos ver la provisión de Dios en el pasado con bastante facilidad si miramos nuestras libretas de cheques, pero ¿qué hay de la provisión futura de Dios asegurada por la garantía de Sus riquezas en gloria en Cristo? Esto no se puede ver. Entonces, ¿qué podría motivar a alguien a hacer una inversión en el reino de Dios sin ver la garantía real? La única respuesta es la fe. Esto no debe sorprendernos, ya que la Biblia nos exhorta continuamente con estas palabras: «No temas. Confía en mi palabra. Confía en Mí». Pero no es fácil para nosotros confiar o seguir lo que no podemos ver.


En 1943, Thomas Watson, el fundador de IBM, creyó que en el mundo había mercado para quizás cinco computadoras. Ya en 1977, Ken Olsen, fundador de Digital Equipment Corporation creía que las computadoras personales nunca serían un producto personal viable y útil. Ellos estaban equivocados. Incluso estos hombres visionarios no pudieron ver un futuro lleno de millones de computadoras personales, por lo que no trabajaron por ello. Así sucede con nuestras vidas financieras. Vemos el paisaje de nuestros ingresos y gastos, y creemos que eso es todo lo que hay que ver. Pero Dios nos llama a mirar más allá de nuestro horizonte financiero con ojos de fe enraizados en Sus promesas, y luego a aferrarnos a esas promesas al entrar en el mundo de la vida generosa.

En 1 Reyes 17 leemos sobre una viuda en Sarepta que hizo precisamente eso. Fue durante un tiempo de sequía y hambre que Elías le pidió un poco de pan y agua. Ella respondió que solo le quedaba un poco de harina y aceite, apenas suficiente para una última comida para ella y su hijo. Entonces, la palabra de Dios vino a ella a través de Elías, quien profetizó que no debía temer, sino confiar en que Dios no dejaría que su harina y aceite se agotaran, si primero le daba un poco de pan a él. Piense en lo difícil que debe haber sido para la viuda. Aquella última pequeña porción de harina y aceite representaba toda la esperanza de vida que le quedaba. Sin embargo, ella creyó a Dios, compartió generosamente de acuerdo con la petición de Elías, y recibió lo que Dios había prometido. Ella estuvo dispuesta a entregar los recursos que podía tocar y ver para obtener los recursos prometidos que no podía ni tocar ni ver. Eso se llama fe.

¿Cree usted en la promesa de Su provisión? ¿Es Su promesa para usted? ¿Califica usted como un mayordomo teocéntrico de lo que Él provee? Luego mire más allá del horizonte de su flujo de efectivo y patrimonio neto. Confíe en que Dios le suplirá todo lo que necesita para vivir generosa, fiel y fructíferamente para Su reino y gloria. Propóngase como meta de fe alcanzar pronto su diploma de pre-universitario en la vida generosa. En la última unidad a esto lo llamamos diezmo en adoración, y lo definimos como la inversión del 10% de sus ingresos en el reino de Dios, pues usted está motivado por un amor gozoso por Jesús. Puede ser que Dios le llame a ir más lejos, pero Él llama a cada cristiano a diezmar en adoración. Puede que aún usted no esté allí, y tal vez no encuentre una manera de llegar. Ahí es donde entran la fe y la oración. Pregúntele a Dios qué pasos Él quiere que usted dé para progresar hacia el diezmo en adoración. Su gracia lo guiará y fortalecerá a medida que se comprometa a intentar confiar en Sus promesas. Entonces, observe lo que Dios hará.

Al llegar al final de esta porción de La Travesía, debemos recordar algunos puntos importantes: Dios es la fuente de todo lo que usted posee. Nada es suyo. Usted está llamado a ser un mayordomo, contento con lo que Él da, y a invertir en Su reino motivado por la adoración, y como una demostración de fe en Su promesa de satisfacer todas sus necesidades. El tema de la administración del dinero es un tema clave y que tiene un efecto dominó en su progreso espiritual. Si está dispuesto a seguir a Cristo en el área de la mayordomía, entonces muchos otros asuntos de menor importancia…


… serán propensos a caer en su lugar. Pero, la falta de entrega con respecto a la mayordomía puede convertirse en un obstáculo significativo para su crecimiento espiritual


C A P A C I T A C I Ó N

Por ahora ya debe haber memorizado los libros del Nuevo Testamento y estar listo para recitarlos en su próxima reunión del Grupo La Travesía. Revise los pasajes que aparecen a continuación y llene la tabla. Para cada versículo debe mencionar la promesa de Dios, la condición y una aplicación para la vida personal.

Pasaje bíblicoPromesa de DiosCondiciónAplicación para la vida
Deuteronomio 8:1-20El te da la habilidad para generarNo te olvidesDebo ser conscientes de
1 Reyes 17:1-24Dios provee aun en la escasezCree y obedeceDebo creer en la promesa del Señor.
Proverbios 3:9-10Cosechas rebosantesHonra al Señor con tus primeros frutosDar al Señor con una actitud gozosa
Malaquías 3:10-12El Señor abrirá las ventanas de los cielosTraed diezmoSer fiel en mis diezmos
Mateo 19:29Recibiremos cien veces masDejar todoEntender que mi vida le pertenece a Cristo
Mateo 6:25-34Recibiremos para nuestras necesidadesBuscar Su ReinoQue la prioridad en mi vida sea su supremacia
Lucas 6:38
2 Corintios 9:6-8

R E S P O N S A B I L I D A D

Antes de su reunión del Grupo La Travesía, piense en las siguientes preguntas. Es posible que le hagan cualquiera de estas preguntas o que usted se las haga a otro miembro del grupo. Ellas le ayudarán a examinar su vida a la luz de la verdad que usted exploró esta semana, y también les dan a otros miembros del grupo una oportunidad para animarle a vivir plenamente por Cristo. Abajo se deja un espacio para que pueda tomar notas durante las conversaciones de rendición de cuentas en su reunión de grupo.

  • ¿Demuestra su vida una fe en la promesa de Dios de suplir sus necesidades?
  • ¿Cómo piensa responder a la verdad que ha aprendido esta semana?
  • ¿Ha participado en alguna actividad o relación que le compromete moralmente?
  • ¿Le tienta la enseñanza sobre dar a vivir en el mundo de las obras en lugar de la gracia?
  • Describa su fidelidad en la adoración personal esta semana.
  • Describa su fidelidad en vivir como un embajador de Cristo esta semana.

M I S I Ó N
O R A C I Ó N

Durante varias semanas, usted ha estado orando por las personas en su lista de oración misional. Por favor, continúe desarrollando un hábito diario de oración por los más necesitados y los no cristianos que le preocupan.

Esta semana, su tarea de esta sección misión es salir de su casa y hacer una caminata de oración. Las caminatas de oración han sido practicadas por grandes cristianos como George Müller, cuya vida misional llevó a la creación de orfanatos donde miles de niños fueron atendidos en la ciudad de Bristol, en la Inglaterra del siglo 19. Considere las caminatas de oración como la oración en el lugar. La idea es ir a alguna parte: su vecindario, otro barrio, un parque recreativo, una manzana, una escuela o un complejo de oficinas, para orar específicamente para las personas y familias a las que usted conoce y por cuyos hogares y negocios usted pasa al caminar. Pero no cometa el error de pensar que la caminata de oración es para conseguir que Dios atienda a sus oraciones. Es para que usted centre su atención en las necesidades que existen por donde usted vive, trabaja y juega, con el objetivo de ayudarle a orar más específicamente. Al caminar usted puede ver, oír, oler o tocar una pequeña parte de las vidas que le rodean, y esto va a ayudarle a comprender sus necesidades.

Antes de su caminata de oración, planifique el lugar donde usted quiere ir, así como la hora. Cuando llegue, pídale a Dios que abra sus ojos a las necesidades de la gente de allí y que le ayude a orar más específica y ardientemente por esas necesidades. Es posible que desee llevar con usted unos versículos de la Escritura como los que aparecen debajo para ayudar a que su corazón y mente se comprometan con la oración. Mientras camina, asegúrese de mirar a su alrededor, escuchar atentamente y orar. Cuando regrese a casa, escriba sobre su experiencia en el espacio provisto en la página siguiente. Esté preparado para hablar sobre su caminata de oración en la próxima reunión de Grupo La Travesía.

«Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios» (Miq. 6:8).

«Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor» (Mat. 9:36).

«He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega» (Juan 4:35b).

«Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?» (Sant. 2:15–16)


Lugar y hora: Escrituras: Resumen:


O R A C I Ó N

«Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vida en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos. Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos» (Mal. 3:10-12)

En oración, acepte el desafío (la prueba) que le hace el Señor de traer su diezmo completo al alfolí (la iglesia). Fíjese si El cumplirá Su palabra y le bendecirá. Pídale a Dios que lo empodere para confiar en Él con sus finanzas más plenamente.

  • Mi petición de oración con respecto a la verdad para esta semana:
  • Mi petición de oración con respecto a una situación en mi vida:
  • Mi petición de oración con respecto a alguien de mi lista de oración:
  • Peticiones de oración de otros en mi grupo:

«El dinero nunca se queda conmigo. Me quemaría si lo hiciera. Lo expulso de mis manos tan pronto como sea posible, no sea que se abra camino hasta mi corazón» (John Wesley).

«No creo que podamos determinar cuánto debemos dar. Me temo que la única regla segura es dar más de lo que podemos ahorrar» (C. S. Lewis).

«He tenido muchas cosas en mis manos, y las he perdido todas; pero todo lo que he puesto en las manos de Dios, eso todavía lo poseo» (Martin Lutero)