
Memorizar
Pero todos nosotros, con el rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el Señor, el Espíritu.
Comentemos
- ¿Qué cosas crees que Dios quiere cambiar en la vida de una persona que lo sigue?
- ¿De qué manera se produce ese cambio?
Idea principal:
La santificación es una obra progresiva del Espíritu Santo, quien aplica los beneficios del evangelio a nuestra vida mediante los medios de gracia, y nos llama a participar activamente en fe y obediencia para ser conformados a la imagen de Cristo.
I. ¿Qué es la santificación?
28 Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a Su propósito. 29 Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de Su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos.
Pregunta:
- ¿Con qué propósito nos predestinó Dios?
- ¿Qué significa exactamente “ser hechos conforme a la imagen de Su Hijo”?
- Al proceso de transformarnos a la imagen de Cristo le llamamos santificación.
La santificación es la obra de la libre gracia de Dios, por medio de la cual somos renovados en la totalidad de nuestro ser según la imagen de Cristo, y somos capacitados cada vez más para morir al pecado y vivir para la justicia.1]]
- Según Romanos 8:28-29, todo lo que Dios hace en nuestra vida es con el propósito de hacernos crecer en Cristo semejanza.
- De hecho, el propósito de todo lo que hacemos como iglesia es justo el mismo:
13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del pleno conocimiento del Hijo de Dios, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.
II. ¿Cómo opera la santificación?
La enseñanza de la Escritura queda fuera de cualquier discusión:
Idea Clave:
La santificación es un milagro operado por el Espíritu de Dios en nosotros y a través de nosotros.
1. La santificación comienza con el nuevo nacimiento
5 Él nos salvó, no por las obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a Su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo,
En el nuevo nacimiento, el Espíritu Santo cambia nuestra naturaleza. Esto involucra un rompimiento con el poder dominante del pecado. El Espíritu Santo también ha reorientado nuestros corazones de modo que ya no amamos el pecado, ni somos dominados por el pecado:
14 Porque el pecado no tendrá dominio sobre ustedes, pues no están bajo la ley sino bajo la gracia.
Grudem lo expresa así:
Estar muerto al poder dominante del pecado significa que nosotros como cristianos, en virtud del poder del Espíritu Santo y la vida de resurrección de Cristo obrando dentro de nosotros, tenemos el poder de vencer la tentación y la seducción del pecado. El pecado ya no será nuestro amo como lo era antes de hacernos cristianos.2
2. La lucha con el pecado remanente
En el Nuevo Testamento encontramos que a partir del Nuevo nacimiento hay una lucha en los creyentes.
- Por un lado el Espíritu de Dios nos ha hecho nacer de nuevo.
- Por otro lado, que un resto de pecado, al que los estudiosos llaman Pecado remanente, en nosotros, que lucha contra el Espíritu.
21 Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo la ley de que el mal está presente en mí.
3. La obra del Espíritu
Sin embargo, aunque nunca alcanzaremos la perfección, los verdaderos creyentes experimentamos un avance constante y progresivo en nuestra santificación.
6 Estoy convencido precisamente de esto: que el que comenzó en ustedes la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús.
Este avance se produce por la mediación sobrenatural del Santo Espíritu de Dios quien aplica los beneficios de evangelio a nuestra vida (2 Cor 3.18, Rom 8.13, Gal 5.16, Efe 3.16-17).
4. La participación humana
La santificación es una obra operada totalmente por el Espíritu de Dios, donde el ser humano no es más que un agente pasivo. En contraste, la santificación es una obra que requiere la participación activa del hombre.
1 Por tanto, puesto que tenemos en derredor nuestro tan gran nube de testigos, despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,
Ante esta realidad es inevitable preguntarnos…
¿Cómo crezco en santificación?
1. El primer paso: creer
28 Entonces le preguntaron: «¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?». 29 Jesús les respondió: «Esta es la obra de Dios: que crean en el que Él ha enviado».
- El primer paso para crecer en santificación consiste en crecer en nuestra fe en quién es Cristo y qué ha hecho por nosotros.
- Recordar y apropiarnos de las promesas del evangelio es vital para crecer en santificación.
2. La consecuencia: Obrar en fe
- La confesión belga dice lo siguiente:3]]
La confesión belga:
Por lo tanto, es imposible que esta fe santa quede sin fruto en el hombre; porque no hablamos de una fe vacía, sino de una fe tal que en la Escritura se le llama la fe que obra por amor, la cual mueve al hombre a practicar las obras que Dios ha ordenado en Su Palabra.
- La fe verdadera produce amor por Dios. Y ese amor es el que nos motiva a esforzarnos por el Señor.
- Al respecto, el pastor Bryan Chappel menciona:4]]
Bryan Chappel
El cambio real —es decir, el poder real sobre los patrones aparentemente incorregibles de pecado y egoísmo— viene cuando Cristo se convierte en nuestro amor preeminente.
- La Escritura si nos llama a esforzarnos, pero todo esfuerzo debe estar motivado por un amor activado por la fe.
5 Por esta razón también, obrando con toda diligencia…
- ¿En qué debemos esforzarnos?
3. Los medios de Gracia
- Para crecer en nuestra fe y amor el Señor nos ha dejado los medios de Gracia.
- Los medios de gracia son las actividades dentro de la comunión de la iglesia que Dios usa para dar más gracia a los creyentes.5
- Creemos que son muchas las actividades, pero las agruparemos alrededor de dos temas: La palabra de Dios, la oración y la comunión con la iglesia.
Lectura y meditación de la Biblia
- La Biblia está llena de pasajes que afirman que es poderosa para salvar a los perdidos y santificar a los creyentes (Santiago 1:18; 1 Pedro 1:23; Hechos 20:32; Mateo 4:4; 2 Timoteo 3:16; Isaías 55:10-11).
- Los creyentes debemos leerla, meditar en ella y memorizarla (Josué 1:8; Salmo 119:11).
- Sin embargo, debemos ser conscientes del peligro que existe al leer la Escritura con una actitud incorrecta.
- Los fariseos leían continuamente la Escritura y nunca fueron capaces de oír la voz de Dios (Juan 5:37-38).
- Para evitar que eso ocurra, debemos siempre leer la Biblia en oración, con una actitud de dependencia del Espíritu, y buscando ver cómo todo apunta a la gloriosa persona de Cristo y a Su obra (Lucas 24:27; Juan 16:13-14; Hebreos 12:2).
Oración
- La oración es un medio esencial por el cual los creyentes participan de la comunión con Dios y reciben fortaleza espiritual para crecer en santidad (Efesios 6:18; Filipenses 4:6-7).
- La oración es un instrumento de Dios para nuestra santificación: nos humilla, nos recuerda nuestra dependencia, y nos dirige continuamente a Cristo como fuente de toda gracia (Hebreos 4:16; 1 Tesalonicenses 5:17; Judas 20-21).
- La Escritura enseña que la santificación no es obra meramente humana, sino fruto de la gracia de Dios aplicada por el Espíritu Santo, y la oración es el canal por el cual dependemos de esa gracia (Juan 15:5; Romanos 8:26-27).
- Los creyentes somos llamados a perseverar en oración, pues ella nos guarda vigilantes contra el pecado y nos sostiene en la batalla espiritual (Colosenses 4:2; Mateo 26:41).
Comunión
- La comunión con otros creyentes es un medio de gracia por el cual los creyentes nos edificados y fortalecemos unos a otros (Hechos 2:42; Hebreos 10:24-25).
- La Escritura enseña que la vida cristiana no se vive en soledad, sino en comunidad, donde cada miembro aporta sus dones para la edificación del cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:12-27; Efesios 4:15-16).
La mortificación del pecado
- La mortificación del pecado es el acto espiritual por el cual, en dependencia del Espíritu Santo, los creyentes hacen morir las obras de la carne y debilitan los deseos pecaminosos que aún permanecen en ellos (Romanos 8:13; Colosenses 3:5).
- Desde la perspectiva reformada, la mortificación no es un esfuerzo meramente humano, sino fruto de la gracia de Dios aplicada en la vida del creyente. El Espíritu Santo obra en nosotros para que podamos resistir y vencer el poder del pecado (Gálatas 5:24; Filipenses 2:12-13).
- La Escritura enseña que esta mortificación es continua y necesaria, pues aunque hemos sido regenerados, todavía quedan remanentes de corrupción que deben ser combatidos diariamente (Romanos 7:23; 1 Pedro 2:11).
- La práctica de la mortificación implica disciplina espiritual: oración ferviente, meditación en la Palabra, uso de los medios de gracia y comunión con los santos. Estos recursos fortalecen al creyente en la lucha contra el pecado y lo dirigen a Cristo como fuente de poder y perdón (Efesios 6:10-18; Hebreos 4:16).
- En la tradición reformada, la mortificación del pecado es inseparable de la vivificación: mientras el creyente hace morir lo terrenal en él, el Espíritu lo vivifica en nuevas virtudes y lo conforma más a la imagen de Cristo (Colosenses 3:9-10; 2 Corintios 3:18).
- Por tanto, la mortificación del pecado no es un fin en sí mismo, sino un medio por el cual los creyentes crecen en santidad, experimentan la libertad del evangelio y reflejan la gloria de Dios en su vida diaria (Hebreos 12:14; Tito 2:11-12).
Preguntas de discusión
- ¿Cómo entiendes la diferencia entre justificación y santificación en tu vida cristiana?
- ¿Por qué es esencial reconocer que la santificación es obra del Espíritu Santo y no solo esfuerzo humano?
- ¿Qué papel juegan los medios de gracia (Palabra, oración, comunión) en tu crecimiento espiritual?
- ¿Qué significa “mortificar el pecado” y cómo lo aplicas en tu vida diaria?
- ¿Cómo has experimentado la obra del Espíritu Santo en tu lucha contra el pecado o en tu crecimiento en virtud?
- ¿De qué manera la comunión con otros creyentes te ayuda a perseverar en la santificación?
- ¿Qué hábitos personales y comunitarios podemos cultivar como iglesia para crecer juntos en santidad?
Footnotes
-
[[Catecismo Menor de Westminster ↩
-
Grudem, W. (2007). Teología Sistemática: Una introducción a la doctrina bíblica (p. 784). Editorial Vida. ↩
-
[[La confesión Belga#artículo-24|ARTÍCULO 24 ↩
-
[[El cambio se produce cuando Cristo se convierte en nuestro amor ↩
-
Grudem, W. (2007). Teología Sistemática: Una introducción a la doctrina bíblica (p. 999). Editorial Vida. ↩