Memorizar:
Porque todas las veces que coman este pan y beban esta copa, proclaman la muerte del Señor hasta que Él venga.1 Cor 11:26
Idea Clave:
Los sacramentos son medios de gracia preciosos que representan los beneficios del evangelio, confirman sus promesas para el creyente, y distinguen visiblemente a la iglesia del mundo.
I. El Bautismo
Mateo 28:18-20
18…Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. 19 Vayan, pues, y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, 20 enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado; y ¡recuerden! Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.
Pregunta:
¿Porqué es importante el bautismo según este pasaje?
En Mateo 28:18–20 el bautismo aparece como parte esencial de la misión que Jesús encomienda a su iglesia. Es importante porque no es una tradición humana, sino un mandato directo del Señor resucitado, quien tiene toda autoridad en el cielo y en la tierra.
El bautismo identifica públicamente al creyente con el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, mostrando que pertenece a Dios y a su pueblo. Además, está unido al discipulado: no es un acto aislado, sino el inicio visible de una vida de obediencia a Cristo. Por eso, el bautismo es importante porque confirma nuestra fe, nos distingue como discípulos y proclama que vivimos bajo la autoridad de Jesús, quien promete estar con nosotros hasta el fin del mundo.
Romanos 6:3-5
¿O no saben ustedes que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en Su muerte? 4 Por tanto, hemos sido sepultados con Él por medio del bautismo para muerte, a fin de que como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida. 5 Porque si hemos sido unidos a Cristo en la semejanza de Su muerte, ciertamente lo seremos también en la semejanza de Su resurrección.
Pregunta:
De acuerdo con este pasaje, ¿Qué ocurre en el bautismo?
Romanos 6:3–5 enseña que en el bautismo somos identificados con Cristo en su muerte y resurrección. El bautismo simboliza que hemos sido sepultados con Él, dejando atrás nuestra vida dominada por el pecado, y que ahora caminamos en novedad de vida por el poder de Dios. No es que el agua tenga poder en sí misma, sino que el bautismo representa visiblemente lo que ya ocurrió en nuestro interior cuando creímos en Cristo: morimos al pecado y fuimos levantados a una vida nueva en unión con Él.
Pregunta:
¿Por qué es importante el bautismo según este pasaje?
El bautismo es importante porque proclama públicamente nuestra unión con Cristo. Según Romanos 6:3–5, muestra que nuestra vieja vida quedó atrás y que ahora vivimos bajo la justicia de Dios. Además, apunta hacia la esperanza futura: así como Cristo resucitó, nosotros también seremos resucitados con Él. Por eso, el bautismo no es un simple rito, sino una proclamación publica de que pertenecemos a Cristo, de que hemos recibido una nueva vida en Él y de que esperamos su venida.
36 Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien ustedes crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y Cristo». 37 Al oír esto, conmovidos profundamente, dijeron a Pedro y a los demás apóstoles: «Hermanos, ¿qué haremos?». 38 Entonces Pedro les dijo: «Arrepiéntanse y sean bautizados cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados, y recibirán el don del Espíritu Santo… 41 Entonces los que habían recibido su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como 3,000 almas.
Pregunta:
Lean Hch. 2:36-38. Según Hch. 2:41, ¿A quiénes debe de administrarse el Bautismo?
En Hechos 2:36–41 vemos que el bautismo se administra a aquellos que han respondido al mensaje del evangelio con arrepentimiento y fe en Jesucristo. Pedro llama a la multitud a arrepentirse y ser bautizados, y el texto señala que “los que recibieron su palabra fueron bautizados”. Esto significa que el bautismo no es para cualquier persona por tradición o costumbre, sino para quienes han creído en Cristo y han decidido seguirle. Es la señal externa de una realidad interna: la conversión y la unión con Cristo. Por eso, el bautismo debe administrarse únicamente a los creyentes que han recibido la Palabra y han sido regenerados por el Espíritu.
Pregunta: Lean Rom. 5:8-9, Lucas 23: 43 y Gal. 2:16 ¿Cómo responderías a quienes dicen que si un creyente no se bautiza no se salva?
La Biblia enseña claramente que la salvación no depende del bautismo, sino de la fe en Jesucristo. Romanos 5:8–9 afirma que somos justificados y salvos de la ira por la sangre de Cristo, no por un rito externo. En Lucas 23:43, Jesús asegura al ladrón arrepentido que estaría con Él en el paraíso, aunque nunca fue bautizado. Y en Gálatas 2:16 se recalca que el hombre es justificado por la fe en Cristo y no por las obras de la ley. El bautismo es un mandato de obediencia y una señal visible de nuestra unión con Cristo, pero no es la causa de nuestra salvación. Por eso, aunque todo creyente debe bautizarse como testimonio de su fe, podemos afirmar con certeza que la salvación se recibe únicamente por gracia, mediante la fe en Jesús.
Nuestra confesión de fe explica lo explica así:
Confesión de fe de las iglesias Gracia Soberana:
El bautismo es un sacramento introductorio, no repetido, para aquellos que vienen a la fe en Cristo y representa el perdón de sus pecados y su unión con Cristo en su muerte y resurrección. A través de la inmersión en agua en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo, el creyente proclama públicamente su fe en Cristo y con ello representa su incorporación al cuerpo de Cristo. Aunque fue ordenado por Cristo y es un medio de gracia auténtico, la gracia no está tan inseparablemente ligada al bautismo como para que nadie pueda ser salvo sin bautizarse, o para afirmar que todo aquel que es bautizado es por eso salvo.
II. La Cena del Señor.
1 Corintios 11:23-29
23 Porque yo recibí del Señor lo mismo que les he enseñado: que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan, 24 y después de dar gracias, lo partió y dijo: «Esto es Mi cuerpo que es para ustedes; hagan esto en memoria de Mí». 25 De la misma manera tomó también la copa después de haber cenado, diciendo: «Esta copa es el nuevo pacto en Mi sangre; hagan esto cuantas veces la beban en memoria de Mí». 26 Porque todas las veces que coman este pan y beban esta copa, proclaman la muerte del Señor hasta que Él venga. 27 De manera que el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor. 28 Por tanto, examínese cada uno a sí mismo, y entonces coma del pan y beba de la copa. 29 Porque el que come y bebe sin discernir correctamente el cuerpo del Señor, come y bebe juicio para sí.
Pregunta:
¿Quién instituyo la cena del Señor (v. 23)?
La Cena del Señor fue instituida directamente por Jesucristo en la noche en que fue entregado. Pablo recuerda en 1 Corintios 11:23 que él recibió esta enseñanza del mismo Señor. Esto significa que la Cena no es una invención de la iglesia ni una tradición humana, sino un mandato del Señor mismo.
Pregunta:
¿Qué representan el pan y el vino?(vv.24-25)
El pan representa el cuerpo de Cristo entregado en la cruz, y el vino representa su sangre derramada para el perdón de los pecados. No son elementos mágicos, sino símbolos que nos recuerdan la obra redentora de Jesús. Al participar de ellos, proclamamos que nuestra salvación depende totalmente de su sacrificio y renovamos nuestra fe en Él.
Pregunta:
¿Con qué frecuencia se debe celebrar? (v. 26)
Pablo enseña que la Cena del Señor debe celebrarse “todas las veces” que la iglesia se reúne para recordar a Cristo. No establece un número fijo, sino que indica que debe ser una práctica constante y repetida en la vida de la comunidad. En nuestra Iglesia local celebramos de manera regular la cena del Señor el primer domingo de cada mes.
Pregunta:
¿Cómo debemos participar de la cena del Señor?
Debemos participar con reverencia, examinando nuestro corazón y reconociendo la grandeza del sacrificio de Cristo. Pablo advierte que no debemos hacerlo de manera indigna, es decir, con indiferencia, pecado no confesado o sin discernir el cuerpo de Cristo. La Cena es un momento de comunión con el Señor y con la iglesia, y requiere fe, arrepentimiento y gratitud.
Pregunta: Lean los siguientes pasajes y reflexionen sobre los aspectos que están presentes en la cena del Señor
- 1 Cor 10:16-17:
- 1 Cor 11:26
- 1 Cor 11:28
En 1 Cor 10:16–17 la Cena del Señor es comunión con Cristo y con los demás creyentes. Al participar del mismo pan y la misma copa, expresamos nuestra unidad como cuerpo de Cristo.
1 Corintios 11:26 enfatiza que cada vez que celebramos la Cena proclamamos la muerte del Señor, manteniendo vivo el mensaje del evangelio y nuestra esperanza en su regreso.
Finalmente en 1 Corintios 11:28 se presenta a la Cena es también un llamado a la autoevaluación y al arrepentimiento. Participar dignamente implica examinar nuestra vida, reconocer nuestra necesidad de gracia y acercarnos con fe sincera
Nuestra confesión de fe lo expresa así:
Confesión de fe de las iglesias Gracia Soberana:
En la Cena del Señor, la iglesia reunida come el pan, que representa el cuerpo de Cristo entregado por su pueblo, y bebe la copa del Señor, que representa su sangre derramada por nuestros pecados. Al observar este sacramento con fe y un sobrio examen de consciencia, nosotros recordamos y proclamamos la muerte de Cristo, tenemos comunión con Él y recibimos nutrimento espiritual para nuestras almas, representamos nuestra unidad con otros miembros del cuerpo de Cristo, y esperamos con ilusión el regreso triunfante de nuestro Señor.