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Resumen

El primer mandamiento (“No tendrás otros dioses delante de mí”, Éx. 20:3; Dt. 5:7) exige que Dios sea reconocido, adorado y amado como el único Dios verdadero, con exclusión de cualquier otro objeto de culto, confianza o devoción última. El Catecismo Mayor de Westminster (P. 104-105) explica que este mandamiento ordena conocer y reconocer a Dios como el único Dios verdadero y nuestro Dios, y rendirle en consecuencia toda adoración y gloria; y prohíbe la negación o falta de adoración del Dios verdadero, así como el dar a cualquier otra cosa el amor, temor, confianza, honra o servicio que le pertenecen solo a Él —la raíz de toda Idolatría. El Catecismo de Heidelberg (P. 94) lo resume de forma más breve: conocer al único Dios verdadero, confiar solo en Él, y huir de toda idolatría, hechicería y superstición. Las palabras finales “delante de mí” reciben tratamiento propio en Westminster Mayor P. 106 y Catecismo de Keach P. 53: Dios, que ve todas las cosas, toma nota especial de este pecado dondequiera que se cometa, y se desagrada sumamente de él.

Bases bíblicas

  • Éxodo 20:3 — “No tendrás otros dioses delante de Mí”: el mandamiento mismo, dado en el Sinaí.
  • Deuteronomio 5:7 — la misma palabra repetida por Moisés a la segunda generación, antes de entrar a la tierra prometida.

Recursos del vault

Confesiones y catecismos

Notas y reflexiones

Serie devocional — Portavoz de la gracia