Nuestra vista se ve oscurecida por la tiranía de lo urgente, por el canto de sirena del éxito, por la belleza seductora de las cosas físicas, por nuestra incapacidad para admitir nuestros propios problemas y por las relaciones casuales dentro del cuerpo de Cristo que erróneamente llamamos compañerismo.
Cómo cambia la gente