Oh hermanos, por tanto, guarden sus propios corazones: alejen las lujurias y pasiones, y las inclinaciones mundanas: mantengan la vida de fe, amor y celo: manténganse en casa, y permanezcan mucho con Dios. Si no hacen una practica diaria de el examinar sus propios corazones, y dominar la corrupción, y caminar con Dios, si no hacen de esto un trabajo al que atienden constantemente, todo ira mal, y sus oyentes morirán de hambre; o, si tienen un fervor fingido, no pueden esperar una bendición desde lo alto. Sobre todo, manténganse en la oración secreta y en la meditación. De allí sacarán el fuego celestial que encenderá sus sacrificios
Conrad Mbewe
Querido Timoteo