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Las iglesias pueden fielmente exaltar la grandeza de Dios en Cristo, pero fracasar en demostrar lo que el evangelio debe producir: una vida con poder y pasión. ¿Por qué? Una razón común es esta: tratamos de adorar a Dios separados del poder del Espíritu Santo. Confiamos en nuestra propia sabiduría, nuestros planes, nuestra creatividad y nuestra habilidad. Olvidamos que la adoración al Dios Trino incluye al Espíritu Santo.
Nuestra adoración importa