La mayoría estaría de acuerdo en que Dios es inmutable en su esencia y carácter. Él es eternamente permanente (Salmo 102:25–27), incorruptible (Romanos 1:23), e inmortal (1 Timoteo 6:16). Como lo resume Packer, “El no envejece. Su vida no mengua o se reduce. No obtiene nuevos poderes, ni pierde aquellos que tuvo una vez. No madura ni se desarrolla. No se hace más fuerte o más débil o más sabio con el transcurso del tiempo” (69). El siempre ha sido y siempre será santo, amoroso, y veraz. Es inmutable en sus propósitos y en sus compromisos; siempre será fiel a su palabra y a sus promesas. De manera que el punto crucial de la inmutabilidad de Dios es su fidelidad (Salmo 33:4; 119:90; Lamentaciones 3:23; Hebreos 10:23). Él es nuestra Roca (Deuteronomio 32:4; Salmo 18:2; 62:2; Isaías 26:4). - Jack Cottrell
Atributos de Dios, Atributos incomunicables, Inmutabilidad de Dios
Datos bibliográficos
autor:: Jack Cottrell libro:: La fe una vez dada Pagina o posicion: Abrir en Logos