Dios no nos ha llamado a una vida de “he llegado espiritualmente” o “solo estoy esperando ir el cielo”. Más bien, nos llama a una vida de trabajo constante, crecimiento constante y confesión y arrepentimiento constantes. Cómo cambia la gente
Dios no nos ha llamado a una vida de “he llegado espiritualmente” o “solo estoy esperando ir el cielo”. Más bien, nos llama a una vida de trabajo constante, crecimiento constante y confesión y arrepentimiento constantes. Cómo cambia la gente