Dios no se impresiona por la musica


Nosotros, los líderes de adoración, podemos luchar contra el desánimo cuando no entramos a tiempo, cuando tocamos un acorde equivocado o cuando olvidamos la letra de una canción. Podemos sentirnos eufóricos cuando todo va bien. Pero Dios no está escuchando el sonido de nuestra música o la calidad de nuestra ejecución. Él está escuchando el sonido de nuestros corazones. Hace muchos años escuché a un pastor decir: “Dios no anda buscando algo brillante; Él anda buscando algo quebrantado”. Nosotros nunca impresionaremos a Dios con nuestra experiencia musical o sofisticación. Lo que impresiona a Dios es un “corazón contrito y humillado” (Sal. 51:17) que reconoce su debilidad y pone su fe en la obra terminada de Cristo.
Bob Kauflin
Nuestra adoración importa