Artículo 35 — De las homilías

El segundo Tomo de las Homilías, cuyos títulos hemos colocado al pie de este artículo, contiene doctrina piadosa, saludable y necesaria para estos tiempos, como también ocurre con el primer Tomo de las Homilías publicado durante el tiempo del rey Eduardo VI de Inglaterra, y por lo tanto, consideramos que deben ser leídos por los ministros en las iglesias, diligentemente y con claridad, para que el pueblo las entienda.

De los nombres de las homilías

Del debido uso de la Iglesia

Contra el peligro de la idolatría

De la reparación y limpieza de las iglesias

De las buenas obras: del ayuno en primer lugar

Contra la glotonería y la embriaguez

Contra el lujo excesivo en la vestimenta

De la oración

Del lugar y tiempo de la oración

Que las oraciones públicas y sacramentos deben ser ministrados en una lengua conocida

De la estimación reverente de la Palabra de Dios

Del dar limosnas

Del nacimiento de Cristo

De la pasión de Cristo

De la resurrección de Cristo

De la digna recepción del sacramento del cuerpo y la sangre de Cristo

De los dones del Espíritu Santo

Para los días de rogativa

Del estado del matrimonio

Del arrepentimiento

Contra la ociosidad

Contra la rebelión


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