Artículo 16 — Del pecado después del bautismo

No todo pecado mortal cometido voluntariamente después del bautismo es pecado en contra del Espíritu Santo e imperdonable. Por lo cual, a los que caen en pecado después del bautismo no debe negárseles la gracia del arrepentimiento. Después de que hemos recibido el Espíritu Santo, podemos apartarnos de la gracia recibida y caer en pecado, y por la gracia de Dios, podemos levantarnos nuevamente y enmendar nuestras vidas. Por lo tanto, deben ser condenados los que dicen que ya no pueden pecar más mientras vivan aquí, o los que niegan la posibilidad del perdón a quienes verdaderamente se arrepienten.


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